La transición energética británica reduce la exposición a combustibles fósiles importados mientras aumenta el peso de China en paneles solares, baterías e inversores.
Cleve Hill refleja la nueva dependencia energética
Gran Bretaña acelera la instalación de energías renovables para reducir su dependencia del gas y el petróleo importados. Sin embargo, buena parte de la tecnología necesaria para ese cambio procede de China.
El parque solar Cleve Hill, en Kent, es un ejemplo claro. Tiene una capacidad de 370 MW y unos 550.000 paneles solares fabricados por Trina Solar. Sus sistemas de baterías e inversores proceden de CATL y Huawei respectivamente.
Así, el país produce más electricidad dentro de sus fronteras pero continúa dependiendo de fabricantes extranjeros para construir parte de su nueva infraestructura energética.
China domina la cadena de suministro solar
China concentra una parte muy elevada de la fabricación mundial de tecnologías limpias. Datos citados por The Telegraph sitúan su participación en torno al 97 % de las obleas solares, el 92 % de las células y el 86 % de los paneles.
Esta escala industrial ha ayudado a reducir los precios de la energía solar y las baterías. Al mismo tiempo, genera una fuerte concentración de proveedores.
Por ello, sustituir rápidamente los equipos chinos podría aumentar los costes y retrasar nuevos proyectos renovables.
Tecnología china en baterías e inversores elevan la preocupación
Además, la dependencia no se limita a los paneles solares. Las baterías y los inversores son piezas cada vez más importantes de la red eléctrica.
Algunos especialistas advierten sobre posibles riesgos asociados con la ciberseguridad y el control de equipos conectados. Otros actores del sector consideran que estos riesgos pueden reducirse mediante requisitos técnicos y mejores sistemas de protección.
Reino Unido busca diversificar proveedores
El reto para Gran Bretaña no consiste necesariamente en fabricar toda la tecnología dentro del país. La estrategia pasa por decidir qué componentes son estratégicos y dónde conviene fortalecer la producción nacional.
Así mismo, diversificar proveedores podría reducir la exposición a disputas comerciales, restricciones de exportación e interrupciones en las cadenas internacionales de suministro.
La transición energética británica plantea, por tanto, un nuevo equilibrio: reducir la dependencia de los combustibles fósiles sin crear una dependencia excesiva de la tecnología energética china.
Fuente: Energy Live News
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