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Japón diversificará su crudo con rutas que eviten el estrecho de Ormuz

Japón respaldará oleoductos y rutas alternativas para reducir la vulnerabilidad de su suministro de crudo ante interrupciones en Ormuz.
Petroleros transportan crudo por el estrecho de Ormuz, ruta clave para el suministro energético de Japón.

Japón prepara apoyo financiero para oleoductos y nuevas rutas de crudo ante su elevada dependencia energética del estrecho de Ormuz.

El Gobierno de Japón reforzará la seguridad de su suministro de petróleo mediante una estrategia que contempla diversificar proveedores y respaldar proyectos de oleoductos capaces de evitar el estrecho de Ormuz.

La iniciativa forma parte de un paquete presentado ante el Consejo de Implementación de la Transformación Verde (GX). Las medidas concretas y las iniciativas legislativas vinculadas al plan deberán quedar definidas antes de finalizar el año.

Además, la estrategia responde a la vulnerabilidad que supone para Japón depender de una ruta marítima sometida a fuertes tensiones geopolíticas. En 2025, Oriente Medio representó el 94 % de las importaciones japonesas de crudo y el 93 % del total ingresó a través del estrecho de Ormuz.

Japón busca rutas alternativas al estrecho de Ormuz

Ante este escenario, Tokio colaborará con países productores de Oriente Medio para promover proyectos de oleoductos que permitan transportar petróleo sin atravesar el estrecho.

El apoyo financiero se canalizará mediante la Organización de Japón para la Seguridad de los Metales y la Energía (JOGMEC), organismo estatal que desempeñará un papel central en la reducción de los riesgos asociados a estas inversiones.

Entre las alternativas consideradas aparecen infraestructuras conectadas con Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos y Yanbu, en Arabia Saudí. Ambos puntos permiten acceder a terminales petroleras situadas fuera de la ruta habitual por Ormuz.

A su vez, la diversificación podría ampliar el peso de otros proveedores de petróleo, Estados Unidos, Argelia y Perú figuran entre las fuentes alternativas evaluadas para reducir la exposición japonesa a posibles interrupciones en Oriente Medio.

El Gobierno repartirá los costes del crudo alternativo

Sin embargo, importar petróleo mediante rutas diferentes puede elevar considerablemente los costes logísticos. Por ello, el Gobierno japonés planea establecer un mecanismo financiado mediante tasas para repartir esos gastos adicionales entre refinerías y compañías comercializadoras.

La medida busca que las empresas puedan recurrir a suministros alternativos cuando sea necesario sin asumir individualmente todo el incremento del coste del transporte.

Asimismo, el país asiático prevé crear un sistema de reaseguro destinado a las compañías navieras, el objetivo es mantener las operaciones marítimas en escenarios en los que el mercado internacional de reaseguros deje de ofrecer cobertura suficiente.

El conjunto de medidas amplía así la estrategia desde la infraestructura petrolera hasta el transporte marítimo y la gestión financiera del riesgo.

Japón reforzará sus reservas de nafta

Otro frente será el almacenamiento de materias primas esenciales para la industria, Tokio pretende crear reservas nacionales de nafta en forma de crudo después de que las interrupciones del suministro afectaran la disponibilidad de este producto petroquímico.

La nafta es una materia prima utilizada en numerosas cadenas industriales, incluida la producción de plásticos y tintas de impresión. Su escasez mostró que una interrupción del transporte energético puede trasladarse rápidamente a otros sectores de la economía japonesa.

Por ello, aumentar las reservas permitiría disponer de un margen adicional ante futuras restricciones en el suministro de petróleo o derivados.

Japón reducirá su dependencia fósil con nuclear y renovables

En paralelo, Japón quiere disminuir su exposición estructural a las importaciones energéticas mediante una mayor participación de la energía nuclear y las fuentes renovables.

El país destina más de 20 billones de yenes, unos 125.800 millones de dólares, cada año a importar combustibles fósiles. Para reducir esa carga, el Gobierno plantea sustituir entre dos y cinco reactores nucleares durante la década de 2040 y entre 11 y 14 durante la década de 2050.

Además, Japón pretende desarrollar cadenas nacionales de suministro vinculadas con células solares de perovskita, energía geotérmica de nueva generación y energía eólica marina.

De esta manera, la estrategia combina medidas inmediatas para proteger las importaciones de crudo con cambios de largo plazo destinados a elevar la autosuficiencia energética del país y reducir su exposición a interrupciones en el estrecho de Ormuz.

Fuente: Hydrocarbon Processing

Foto: Shutterstock

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Analista y redactor de noticias especializadas en tecnología industrial, con una sólida formación en ingeniería. Mi labor se centra en la curaduría y síntesis de información compleja, transformando avances técnicos y cambios regulatorios en reportes periodísticos.