La adquisición de Southern Co-op por parte de Co-op Group enfrenta un mayor escrutinio regulatorio después de que la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) detectara posibles problemas de competencia en determinados mercados locales.
La evaluación corresponde a la Fase 1 del proceso, según el organismo, la combinación de ambas cooperativas podría reducir de forma sustancial la competencia en algunas zonas debido al solapamiento entre sus actividades minoristas.
La CMA fija un plazo para Co-op Group y Southern Co-op
Por ahora, la decisión de la CMA no bloquea la operación, Co-op Group y Southern Co-op tienen hasta el 22 de septiembre para presentar compromisos legalmente vinculantes que permitan responder a las preocupaciones planteadas por el regulador.
Las medidas que propongan ambas compañías serán determinantes para definir el siguiente paso del procedimiento. Si la CMA considera que los compromisos resuelven adecuadamente los problemas identificados, la adquisición podría seguir adelante sin necesidad de una investigación más amplia.
En cambio, si las soluciones no resultan suficientes, el organismo podrá remitir la operación a una investigación de Fase 2, que permitiría analizar con mayor detalle sus posibles efectos sobre los consumidores y la competencia en los mercados minoristas locales.
El solapamiento de tiendas centra el análisis
La revisión de la CMA se concentra especialmente en las zonas donde coinciden las redes de supermercados y tiendas de conveniencia de ambas cooperativas.
Co-op Group opera más de 2.500 establecimientos y figura entre los principales minoristas de alimentación del Reino Unido. Southern Co-op, por su parte, mantiene una presencia más regional, concentrada principalmente en el sur de Inglaterra.
Además de sus tiendas de conveniencia, Southern Co-op desarrolla actividades relacionadas con servicios funerarios y establecimientos Starbucks.
Por esta razón, el tamaño nacional de Co-op Group no es el único factor relevante para el regulador, la concentración de establecimientos en determinadas localidades puede influir directamente en el número de alternativas disponibles para los consumidores después de la adquisición.
Southern Co-op llega a la operación con presión financiera
La revisión también se produce en un momento de presión financiera para Southern Co-op, que ha registrado una caída de sus beneficios durante los últimos tres años. Sus resultados también se vieron afectados por las consecuencias del ciberataque sufrido por Co-op el año pasado.
Además, ambas organizaciones ya mantienen vínculos comerciales, Co-op Group y Southern Co-op participan en la Federal Retail Trading Society, utilizada por distintas cooperativas para coordinar actividades relacionadas con compras y suministro.
Este contexto acompaña una operación que ampliaría la presencia minorista de Co-op Group y que ahora deberá superar las preocupaciones de competencia planteadas por la CMA.
La adquisición de Southern Co-op podría pasar a Fase 2
La atención se centrará ahora en los compromisos que Co-op Group y Southern Co-op presenten antes de la fecha límite establecida por el regulador.
La conclusión de la Fase 1 no representa una prohibición de la adquisición, sino una advertencia sobre los posibles efectos que la operación podría generar en determinados mercados.
El procedimiento permite a las compañías proponer soluciones destinadas a reducir esas preocupaciones antes de que se tome una decisión sobre una investigación más profunda.
Si la CMA acepta las medidas presentadas, la adquisición podría continuar sin pasar a una Fase 2, de lo contrario, el organismo profundizará su análisis sobre la competencia en las zonas donde las operaciones de ambas cooperativas se superponen.
Fuente: Reuters
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