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Japón frena nuevas liberaciones de crudo pese a caída de importaciones

Japón descarta liberar más reservas de petróleo mientras los desvíos marítimos reducen temporalmente sus importaciones de crudo.
Petrolero transportando crudo ante la gestión de las reservas de petróleo de Japón.

Japón mantendrá sin cambios su estrategia sobre las reservas de petróleo pese a prever una caída de las importaciones de crudo en septiembre. El Gobierno considera que el volumen ya autorizado y los suministros alternativos permitirán cubrir las necesidades del país.

Importaciones de petróleo de Japón caerían al 80% en septiembre

Según el ministro de Economía, Comercio e Industria, Ryosei Akazawa, el suministro de petróleo crudo previsto para septiembre alcanzará aproximadamente el 80% del promedio mensual de referencia. En agosto el abastecimiento se situó en torno al 100%.

Sin embargo, esta reducción temporal no llevará al Gobierno japonés a aprobar una nueva liberación de sus reservas nacionales de crudo.

Akazawa explicó que todavía existe petróleo disponible dentro de las reservas cuya liberación había sido autorizada previamente. El avance en la contratación de suministros alternativos permitió conservar parte de esos volúmenes.

De este modo, Japón podría utilizar esa cantidad disponible para compensar el menor flujo de crudo previsto durante septiembre y mantener un nivel de suministro similar al promedio mensual anterior.

Bab el-Mandeb altera las rutas de los petroleros hacia Japón

Por otra parte, el descenso esperado está relacionado con las alteraciones del transporte marítimo de petróleo en el mar Rojo.

Los riesgos para la navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb han obligado a modificar las rutas de algunos buques cisterna. Las amenazas contra embarcaciones que utilizan este corredor estratégico están llevando a los petroleros a realizar trayectos más largos. Así, el cambio de ruta tiene un impacto directo sobre los tiempos de entrega del petróleo destinado al mercado japonés.

Un petrolero que utiliza la ruta habitual puede tardar entre 21 y 23 días en alcanzar Japón, en cambio, los envíos afectados por los desvíos pueden requerir alrededor de 55 días según los datos comunicados por Akazawa. Esta diferencia explica buena parte de la reducción temporal del suministro prevista para septiembre.

Japón mantiene reservas de petróleo para cubrir el suministro

A pesar del retraso de los cargamentos, el Gobierno considera que dispone de margen suficiente para afrontar la situación sin autorizar otra liberación extraordinaria de reservas estratégicas de petróleo.

De las reservas nacionales cuya liberación ya se había decidido, queda una parte que no se ha utilizado gracias a los progresos en la obtención de suministros alternativos. El uso de esa partida garantizaría para septiembre un suministro de crudo equivalente al de un mes medio del año pasado, explicó Akazawa.

Además, las autoridades esperan que las compras de petróleo crudo recuperen en octubre niveles cercanos al promedio mensual.

La decisión permite a Japón conservar una parte de su capacidad estratégica mientras utiliza los volúmenes previamente autorizados como respaldo ante los retrasos logísticos.

La dependencia energética sigue siendo un reto para Japón

Asimismo, la situación vuelve a poner el foco sobre la elevada exposición de Japón a las importaciones de hidrocarburos.

El país ha dependido históricamente de Oriente Medio para una parte muy elevada de sus compras de petróleo. Esa concentración convierte las interrupciones en las rutas marítimas y los conflictos regionales en factores importantes para su seguridad energética.

En marzo, Japón anunció la liberación de 80 millones de barriles de petróleo crudo y combustibles ante las dificultades de suministro provocadas por el conflicto en Oriente Medio. El volumen equivalía aproximadamente a 50 días de demanda.

Desde entonces, las autoridades japonesas han buscado diversificar el origen de las importaciones mediante compras de crudo procedente de Canadá, Azerbaiyán y productores africanos.

Sin embargo, esa estrategia también supone mayores costes para una economía que depende ampliamente del mercado internacional para abastecerse de materias primas energéticas.

La factura de importaciones alcanzó 89.460 millones de dólares en julio según los datos incluidos en la información disponible.

Por ahora, el Gobierno apuesta por gestionar los volúmenes previamente liberados y los suministros alternativos antes de recurrir nuevamente a sus reservas estratégicas. La evolución de las rutas marítimas y la recuperación de las importaciones en octubre serán claves para determinar si esa estrategia puede mantenerse.

Fuente: Oil Price

Foto: Shutterstock

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Analista y redactor de noticias especializadas en tecnología industrial, con una sólida formación en ingeniería. Mi labor se centra en la curaduría y síntesis de información compleja, transformando avances técnicos y cambios regulatorios en reportes periodísticos.