Google prepara una fuerte expansión de su infraestructura de inteligencia artificial en Finlandia, sin embargo, el tamaño de la inversión también ha generado inquietud entre partidos de la oposición por la presión que los nuevos centros de datos podrían ejercer sobre el sistema eléctrico del país.
En concreto, Alphabet, matriz de Google, destinará al menos 13.000 millones de euros a infraestructura de IA en Finlandia durante los próximos dos años. El desembolso supone la mayor inversión de la compañía en Europa.
Ahora, el debate se centra en cómo Finlandia podrá recibir estas instalaciones sin comprometer la disponibilidad de electricidad ni provocar una presión excesiva sobre los precios de la energía.
Ante este escenario, el líder del Partido de Centro, Antti Kaikkonen, considera necesario establecer un sistema nacional de permisos para las nuevas inversiones en centros de datos.
Su propuesta busca que las autoridades puedan evaluar el efecto conjunto de los proyectos antes de autorizar nuevas instalaciones. Según Kaikkonen, Finlandia carece actualmente de una supervisión suficiente del panorama general.
La preocupación surge porque los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad, a medida que aumenta la infraestructura destinada a entrenar y operar sistemas de IA, también crecen las necesidades energéticas asociadas.
Por ello, el desafío para Finlandia pasa por garantizar tanto la generación como la capacidad de transmisión necesaria para atender las nuevas instalaciones.
Por otra parte, el Partido Socialdemócrata también respalda la llegada de inversiones en centros de datos aunque reclama prestar más atención a sus efectos sobre el sistema energético.
Niina Malm, diputada socialdemócrata, señaló que la disponibilidad de electricidad debe analizarse desde una perspectiva más amplia de seguridad interna. Su planteamiento pone el foco en garantizar suficiente energía para la población a precios asequibles.
De esta manera, la inversión de Google IA plantea una cuestión que va más allá de la expansión tecnológica. Finlandia tendrá que determinar cuánto consumo adicional puede asumir su red y bajo qué condiciones deberían incorporarse futuros proyectos.
El asunto adquiere mayor peso porque el Partido Socialdemócrata lidera las encuestas de cara a las elecciones previstas para abril. Por tanto, la regulación de los centros de datos podría ganar espacio dentro del debate político finlandés.
Mientras aumenta la discusión sobre la demanda eléctrica, Google ha buscado asegurar parte del suministro necesario para sus operaciones mediante un acuerdo de largo plazo.
La compañía firmó un contrato de compra de energía por 22 años que contempla hasta el 50% de la producción de la central nuclear de Loviisa en Finlandia.
Este acuerdo ofrece a Google acceso a una fuente estable de electricidad mientras desarrolla su infraestructura de IA. A su vez, el contrato contribuirá a extender la vida prevista de la central hasta 2050.
Anteriormente, el cierre original de Loviisa estaba previsto para 2030, el acuerdo energético ligado a Google cambia así las perspectivas de operación de una instalación con un papel relevante dentro del suministro eléctrico finlandés.
Además, la participación de la energía nuclear muestra hasta qué punto el acceso a electricidad se ha convertido en un factor central para desarrollar grandes centros de datos.
Finlandia ha atraído este tipo de instalaciones durante años debido a su clima frío, sus redes eléctricas fiables y la disponibilidad de electricidad con bajas emisiones de carbono.
Sin embargo, la expansión de la inteligencia artificial aumenta las necesidades de infraestructura informática y con ellas el consumo energético. Esa situación obliga al país a valorar la llegada de nuevas inversiones junto con sus efectos sobre la red.
En este contexto, el acuerdo con Loviisa permite cubrir parte de las necesidades de Google aunque no elimina las dudas sobre el efecto acumulado que podrían tener nuevos centros de datos.
Asimismo, los planes energéticos de Google en Finlandia podrían extenderse más allá del contrato existente.
Google y la eléctrica finlandesa Fortum estudiarán el desarrollo de nuevas fuentes de energía nuclear y renovable. Esta colaboración apunta a incrementar la oferta energética disponible mientras avanza la expansión de la infraestructura digital.
La estrategia refleja una relación cada vez más estrecha entre el crecimiento de la IA y la disponibilidad de generación eléctrica. Para operar centros de datos de gran escala, las empresas necesitan un suministro continuo y suficiente durante largos periodos.
Por ese motivo, asegurar electricidad pasa a formar parte de las decisiones sobre dónde instalar y ampliar la capacidad informática.
Finalmente, la inversión de Google coloca a Finlandia ante un equilibrio complejo, el país puede reforzar su posición como destino europeo para infraestructura de inteligencia artificial aunque deberá garantizar que ese crecimiento sea compatible con las necesidades eléctricas de hogares y empresas.
La discusión planteada por la oposición apunta directamente a ese desafío, un sistema nacional de permisos permitiría valorar nuevos centros de datos según la capacidad de generación y transmisión disponible además de su impacto sobre la demanda eléctrica.
Al mismo tiempo, el acuerdo nuclear de Google ofrece una respuesta parcial a las necesidades energéticas de su expansión. La posible incorporación de nuevas fuentes nucleares y renovables podría ampliar esa capacidad durante los próximos años.
Así, el desembolso de 13.000 millones de euros abre una nueva etapa para Google IA en Finlandia. La dimensión energética de los centros de datos determinará buena parte del debate sobre hasta dónde puede crecer esta infraestructura sin elevar la presión sobre el suministro y los precios de la electricidad.

Zhejiang Petroleum & Chemical (ZPC) eligió a Lummus Technology para suministrar la licencia de su tecnología CATOFIN a una nueva unidad de deshidrogenación de propano en Zhejiang, China. La planta tendrá capacidad para producir 1,2 millones de toneladas métricas de propileno al año y será la mayor unidad PDH bajo licencia del mundo.
Será la primera vez que ZPC utilice la tecnología PDH de Lummus, aunque ambas compañías ya trabajan juntas en otros procesos de refinación y petroquímica. El propileno obtenido servirá para fabricar productos petroquímicos de mayor valor. La planta también aprovechará el suministro adicional de propano generado por las ampliaciones que ZPC realiza en sus instalaciones de refinación.
Adobe cerró su tercer trimestre con ingresos de 6.760 millones de dólares, por encima de los 6.700 millones esperados por analistas. El desempeño estuvo apoyado por la demanda de herramientas con inteligencia artificial. Los ingresos recurrentes anuales ligados a productos centrados en IA crecieron a más del doble frente al mismo periodo del año anterior. El beneficio ajustado también superó las previsiones y alcanzó 6,13 dólares por acción.
Para el cuarto trimestre, Adobe espera ingresos de entre 6.800 y 6.850 millones de dólares. El punto medio quedó ligeramente por debajo de lo previsto por Wall Street y sus acciones bajaron 1,9 % fuera del horario regular. El resultado coincide con cambios en la dirección: Anil Chakravarthy asumirá como nuevo director ejecutivo en diciembre mientras Shantanu Narayen pasará a ser presidente ejecutivo.
Saipem y Jan De Nul firmaron una carta de intenciones con ExxonMobil para avanzar en los trabajos submarinos de la primera fase de Rovuma LNG en Mozambique. El acuerdo inicial ronda los 11 millones de euros y cubre tareas preliminares de ingeniería, compras y planificación. El contrato completo dependerá de que los socios del Área 4 aprueben la inversión final y de que el proyecto reciba los permisos necesarios.
El plan contempla conectar 18 pozos submarinos con la futura planta de licuefacción en tierra. Para hacerlo, el consorcio trabajará en una red que incluirá gasoductos de exportación, tuberías submarinas, umbilicales y colectores. Si Rovuma LNG recibe luz verde, Saipem y Jan De Nul podrían avanzar hacia un contrato de ingeniería, compras, construcción e instalación de mayor tamaño.
Reino Unido ha gastado casi 40 millones de dólares en servicios satelitales de SpaceX para ampliar sus comunicaciones militares. El Ministerio de Defensa dispone de unos 1.000 terminales Starshield y otros 500 Starlink. Además, el país se convirtió en el primero fuera de Estados Unidos en reconocer públicamente el uso de Starshield, el servicio de SpaceX diseñado para operaciones militares y de inteligencia.
El ejército británico comenzó a utilizar Starlink en 2022 y luego trasladó parte de sus comunicaciones operativas a Starshield. Este servicio ofrece mayor cifrado, prioridad en la red y condiciones adaptadas al uso militar, aunque puede ser bastante más costoso. Reino Unido mantiene además su sistema militar Skynet y participa como accionista en Eutelsat, operador europeo de satélites de órbita baja.