El aumento de los precios del gas en Europa, está modificando el despacho de las centrales eléctricas. Según analistas citados por Reuters, la generación con carbón podría aumentar aproximadamente 25% durante los próximos seis meses para compensar una caída similar de la generación a gas.
El TTF europeo superó los €80/MWh en septiembre, su nivel más elevado en tres años.
La alteración se refleja en los márgenes relativos de generación. Las centrales de carbón y lignito volvieron a presentar, en promedio, una economía más favorable que las plantas de gas, una situación que no se observaba desde al menos 2024, según datos de ICIS citados por Reuters.
El cambio no significa que Europa esté reconstruyendo su parque térmico. El fenómeno ocurre sobre una flota de carbón considerablemente reducida después de años de cierres. La participación del carbón en la generación eléctrica de la Unión Europea cayó desde más de un tercio en 1990 hasta 9,2% en 2025, según Eurostat citado por Reuters
Alemania muestra el límite físico del sistema
El caso alemán permite observar dónde termina la respuesta económica y comienza la restricción física. Veyt prevé que la generación con carbón se acerque durante el cuarto trimestre al máximo práctico que ha entregado la flota restante, mientras que gran parte de la capacidad de reserva disponible está limitada por disponibilidad de las instalaciones.
Esto introduce una diferencia fundamental para analizar la seguridad eléctrica: disponer de potencia instalada no significa necesariamente disponer de esa potencia cuando el sistema la necesita.
Una central puede estar fuera de servicio, limitada por mantenimiento, combustible, restricciones técnicas o condiciones operativas. Por eso la capacidad nominal no equivale automáticamente a capacidad firme disponible.
El resultado es que un nuevo aumento del precio del gas en Europa, no necesariamente produciría una sustitución proporcional hacia el carbón. Florian Boehnke, analista de ICIS, señaló que incluso si el gas llegara a €100/MWh, el sector eléctrico tendría poco margen adicional para reaccionar mediante un cambio de combustible.
Las renovables no eliminan la necesidad de respaldo
La generación renovable puede desplazar generación térmica cuando existe suficiente recurso solar o eólico, pero su producción depende de las condiciones meteorológicas. Durante períodos de baja generación renovable, las centrales térmicas continúan proporcionando parte de la capacidad necesaria para equilibrar producción y demanda.
Esta característica convierte al sistema eléctrico en una arquitectura de recursos complementarios. Gas, carbón, renovables, almacenamiento, interconexiones y demanda flexible cumplen funciones diferentes dentro de la estabilidad del sistema.
La reducción de una tecnología puede disminuir las emisiones, pero también reduce determinadas opciones de respuesta ante perturbaciones de suministro.
Europa está experimentando precisamente esa tensión. ICIS señala que el crecimiento de las renovables ha cambiado el comportamiento de los mercados eléctricos, mientras que la evolución de los precios del gas está cada vez más vinculada a los mercados globales de LNG y a factores geopolíticos.
El verdadero problema es la flexibilidad disponible
El punto esencial más importante no es que el carbón vuelva temporalmente a ser rentable. Es que la capacidad de sustitución entre combustibles se está convirtiendo en un recurso limitado. Reuters recoge estimaciones de Veyt según las cuales el carbón podría seguir siendo económicamente más barato que el gas para generación eléctrica hasta 2027 y potencialmente hasta marzo de 2028.
La situación también muestra por qué la transición energética no puede analizarse solamente mediante porcentajes anuales de generación. Para operar una red eléctrica se necesita capacidad suficiente, pero también disponibilidad, capacidad de respuesta, reservas y mecanismos para cubrir períodos de baja producción renovable.
La capacidad eléctrica que realmente protege al sistema en Europa durante una crisis no es la potencia instalada en los registros, sino la potencia disponible y operable en el momento necesario. Alemania puede tener centrales de carbón restantes, pero si gran parte de su capacidad de reserva ya está limitada físicamente, el margen de respuesta ante otro salto del gas es reducido.
FUENTE y FOTO: https://live.euronext.com/