El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la posibilidad de aplicar una prohibición de exportaciones de diésel mientras el Gobierno analiza alternativas para contener el fuerte aumento del precio del combustible.
Durante un encuentro con periodistas el 22 de septiembre, Trump afirmó que ha pedido a su equipo estudiar la posibilidad de mantener una mayor cantidad de diésel dentro del país. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que la administración está revisando si una restricción total o parcial sería viable.
La propuesta aparece en un momento de fuerte presión sobre el mercado de combustibles. El precio medio nacional del diésel alcanzó los 6,5276 dólares por galón el 22 de septiembre, el mayor registro nominal publicado por AAA. Un día después se situó en 6,5217 dólares.
Por su parte, Trump indicó que Estados Unidos produce grandes cantidades de diésel y planteó reducir los envíos al exterior como una vía para aumentar la disponibilidad doméstica.
Sin embargo, la administración todavía no ha anunciado una decisión definitiva, Bessent explicó que el Gobierno está evaluando la capacidad del sistema de refino y las diferencias entre una restricción parcial y una prohibición completa.
La discusión también ha llegado al Congreso, varios legisladores republicanos han pedido restricciones temporales a las exportaciones de diésel ante el impacto que los precios elevados están teniendo sobre agricultores, transportistas y otros sectores que dependen de este combustible.
Mientras tanto, los precios reflejan una reducción de la oferta disponible tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos señala que el precio del diésel depende del coste del petróleo crudo, los márgenes de refinación, los gastos de distribución, los impuestos y la disponibilidad de destilados.
Durante los últimos meses, la menor producción internacional de combustibles destilados y los elevados precios del petróleo han promovido el coste del diésel. Según la EIA, el precio registrado en 2026 es el mayor en términos nominales desde que comenzó a publicar esta serie en 1994.
Además, la producción estadounidense de destilados entre enero y agosto promedió 5,1 millones de barriles diarios, el nivel más alto desde 2019. Las refinerías operaron con una utilización cercana al 97 % durante la semana terminada el 11 de septiembre.
Los inventarios totales de combustibles destilados alcanzaron unos 107,9 millones de barriles durante la semana finalizada el 11 de septiembre. La EIA también informó que esos inventarios estaban aproximadamente un 13 % por debajo del promedio estacional de los cinco años anteriores.
La agencia prevé además que las reservas podrían caer por debajo de los 100 millones de barriles en octubre, algo que no ocurría desde 2003. También espera que permanezcan por debajo del rango de los últimos cinco años durante los primeros meses de 2027.
Esta situación cobra mayor importancia de cara al otoño y al invierno. Durante ese periodo suele reducirse la producción debido al mantenimiento de refinerías mientras aumenta la demanda agrícola y el consumo de combustible para calefacción.
Los datos semanales de la EIA muestran que el país exportó alrededor de 1,61 millones de barriles diarios de combustibles destilados durante la semana terminada el 11 de septiembre. En semanas anteriores de agosto las exportaciones llegaron a superar 1,9 millones de barriles diarios.
La propia EIA explica que los altos precios internacionales incentivan las exportaciones estadounidenses. Desde febrero de 2026 las exportaciones netas de destilados se han situado cerca o por encima de los máximos registrados durante los cinco años anteriores.
Por este motivo, los partidarios de una prohibición de exportaciones consideran que retener una parte de esos volúmenes podría aumentar la oferta interna.
Funcionarios de la administración como el secretario de Energía, Chris Wright y el secretario del Interior, Doug Burgum, habían expresado reservas sobre limitar las exportaciones antes de las declaraciones de Trump. La industria petrolera estadounidense también se ha pronunciado en contra.
El American Petroleum Institute sostiene que las refinerías de la Costa del Golfo producen más combustible del que consume esa región y que parte de ese excedente no puede trasladarse con facilidad a otras zonas del país debido a limitaciones geográficas y de infraestructura.
Según el organismo, una restricción podría obligar a determinadas refinerías a reducir su actividad si pierden acceso a mercados internacionales. API representa a empresas del sector petrolero por lo que estas afirmaciones corresponden a la posición de la industria sobre la propuesta.
En principio, limitar las exportaciones de diésel dejaría más producto disponible dentro de Estados Unidos. Ese aumento de oferta podría ejercer presión a la baja sobre determinados precios domésticos a corto plazo.
Sin embargo, especialistas advierten que una prohibición también podría elevar los precios internacionales y generar alteraciones en las cadenas de suministro. Parte de esos efectos podría regresar al mercado estadounidense mediante mayores costes globales de transporte, producción y comercio.
Además, Estados Unidos no funciona como un único mercado de combustibles. Gran parte de la capacidad de refinación se concentra en la Costa del Golfo mientras otras regiones dependen de sistemas diferentes de distribución e incluso de importaciones.
Por ese motivo, disponer de más diésel dentro del territorio estadounidense no garantiza que todo ese volumen pueda trasladarse de inmediato hacia las zonas donde exista mayor demanda.
Finalmente, el debate sobre la prohibición de exportaciones ocurre dentro de un mercado internacional con menor disponibilidad de combustibles destilados.
La EIA atribuye parte de la presión sobre los precios a una menor actividad de refinación en Rusia, China y Oriente Medio. Esa caída en la producción exterior ha aumentado la demanda de combustible estadounidense y ha favorecido mayores exportaciones.
La decisión que tome Washington tendrá efectos que pueden extenderse más allá de las estaciones de servicio estadounidenses. Mientras Trump respalda mantener una mayor cantidad de diésel dentro del país, el Gobierno debe determinar si una restricción puede reducir los precios internos sin provocar nuevas alteraciones en las refinerías y en el mercado internacional.

China mantendría bajo control sus compras de petróleo durante el cierre de 2026 si el Brent continúa cerca de los 100 dólares por barril. Goldman Sachs estima que las importaciones del país crecerían alrededor de 600.000 barriles diarios en el cuarto trimestre frente al tercero. El precio elevado del crudo y los altos costos de transporte están llevando a las refinerías chinas a cuidar sus gastos.
El país ya había reducido con fuerza sus compras en junio ante los altos precios y una menor oferta desde Oriente Medio. En agosto las importaciones se recuperaron hasta 8,93 millones de barriles diarios, un 6,2% más que en julio. Sin embargo, las refinerías están buscando proveedores más cercanos y rutas más cortas para reducir costos mientras aumentan sus exportaciones de combustibles.
Saudi Aramco planea reorganizar su estructura para separar el negocio del gas de sus áreas de producción y refinación, según fuentes citadas por Reuters. La nueva división tendría su propio presidente y concentraría tanto el desarrollo de gas natural en Arabia Saudita como la expansión de la compañía en gas natural licuado fuera del país.
La petrolera también estudia vender en bolsa una participación minoritaria de esta futura división para captar capital sin perder su control. Una pieza central sería Jafurah, un enorme proyecto de gas no convencional que comenzó a operar en 2025. Aramco espera que su programa de gas permita sustituir en su punto máximo el equivalente a 500.000 barriles diarios de petróleo utilizados para generar electricidad.
TotalEnergies y la nigeriana AMNI dieron luz verde al desarrollo del yacimiento de gas Ima frente a las costas de Nigeria. El proyecto contempla una plataforma conectada mediante un gasoducto de 22 kilómetros a Nigeria LNG. La producción comenzaría en 2028 y podría alcanzar 350 millones de pies cúbicos diarios, equivalentes a más de 60.000 barriles de petróleo al día.
El gas de Ima cubrirá cerca de un tercio de las necesidades del proyecto Train 7, que elevará la capacidad de Nigeria LNG de 22 a 30 millones de toneladas anuales. El desarrollo tendrá suministro eléctrico desde tierra y operará sin quema rutinaria de gas. Además, contará con monitoreo permanente de metano y una fuerte participación de empresas y trabajadores nigerianos.
Taaleri Energia, junto con un coinversor de su fondo SolarWind III y KJK Fund III, invertirá en Raudsepa, un sistema de baterías de 192 MW y 420 MWh ubicado en Estonia. Las obras comienzan en septiembre de 2026 y está previsto que la instalación entre en operación completa en noviembre de 2027, cuando se convertiría en la de mayor tamaño de este tipo en la región nórdica y báltica.
Raudsepa almacenará electricidad para aprovechar las variaciones de precios y ofrecer servicios que ayuden a mantener estable la red eléctrica. El proyecto utilizará baterías de LG Energy Solution e inversores de Power Electronics. La instalación fue desarrollada por Evecon y Corsica Sole mientras que la construcción estará a cargo de la empresa estonia Smartecon.