Crusoe ha recaudado 3.900 millones de dólares en una ronda de financiación Serie F que eleva su valoración posterior a la inversión hasta los 30.900 millones de dólares. El capital permitirá a la compañía ampliar su infraestructura para inteligencia artificial ante el crecimiento de la demanda de capacidad de cómputo.
Además, la operación coloca el foco sobre la cantidad de capital que está llegando al sector de los centros de datos para IA. La expansión de modelos y servicios basados en esta tecnología requiere grandes cantidades de potencia informática, instalaciones especializadas y acceso a energía.
La Serie F fue codirigida por Atreides Management, Mubadala Capital y Valor Equity Partners. Entre los inversores nuevos y existentes también figuran Nvidia, Founders Fund y Qatar Investment Authority (QIA), según la información anunciada por la empresa.
Los 3.900 millones de dólares captados sitúan a Crusoe en una nueva etapa de crecimiento, la empresa prevé destinar los recursos a sus programas actuales y a la construcción de infraestructura propia para ejecutar cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La compañía se presenta como un proveedor de infraestructura integrada, su actividad comprende desde el acceso a energía y el desarrollo de centros de datos hasta servicios de computación en la nube orientados a la IA.
De esta forma, Crusoe busca controlar una parte amplia de la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad informática. El planteamiento adquiere relevancia en un mercado donde la disponibilidad de energía y la construcción de instalaciones pueden condicionar el despliegue de nuevos sistemas de IA.
Por otra parte, la composición de la ronda muestra el interés de grandes inversores por el negocio de la infraestructura informática. Atreides Management, Mubadala Capital y Valor Equity Partners codirigieron la Serie F de Crusoe.
Asimismo, la ronda recibió respaldo de Nvidia, Founders Fund, GIC, QIA, Radical Ventures y TPG, entre otros participantes. Crusoe informó de que la operación estuvo sobresuscrita.
La participación de Nvidia resulta especialmente relevante dentro del ecosistema de inteligencia artificial. Crusoe ofrece infraestructura preparada para aceleradores gráficos destinados al entrenamiento y ejecución de modelos, incluidos sistemas basados en hardware de Nvidia.
En este sentido, el destino del dinero va más allá de aumentar la capacidad de un centro de datos concreto. Crusoe pretende financiar sus programas existentes y continuar el desarrollo de instalaciones de gran escala junto con unidades modulares.
La compañía denomina a estas instalaciones destinadas a cargas de IA como fábricas de IA, su estrategia combina grandes campus con Crusoe Spark, una propuesta modular diseñada para añadir capacidad informática cerca de las fuentes de energía disponibles.
A su vez, parte de esa expansión apoyará el crecimiento de Crusoe Cloud, este negocio proporciona recursos informáticos para empresas que necesitan entrenar, ajustar o ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Por tanto, la nueva financiación permitirá actuar en varios puntos de la cadena: energía, construcción, capacidad de cómputo y servicios en la nube.
El origen de Crusoe muestra cómo ha cambiado su negocio, la compañía nació en 2018 y sus primeras actividades estuvieron relacionadas con energía y minería de criptomonedas.
Posteriormente, la empresa trasladó su experiencia en energía y computación hacia la infraestructura para inteligencia artificial. Esa evolución la situó dentro del grupo de compañías conocidas como neoclouds, proveedores que ofrecen capacidad informática especializada para cargas de IA.
A diferencia de una nube generalista, este tipo de proveedor concentra buena parte de sus recursos en las necesidades de modelos de inteligencia artificial. Eso implica gestionar grandes cantidades de GPU, energía, refrigeración y conexiones de alta velocidad.
Actualmente, Crusoe asegura disponer de más de 140.000 millones de dólares en valor total contratado dentro de su plataforma. La empresa también declara más de 6 gigavatios de capacidad bruta contratada entre centros de datos y servicios de nube.
De esa capacidad, más de 1 GW ya ha sido entregado y se encuentra operativo, según las cifras publicadas por la propia compañía.
Sin embargo, el valor contratado no debe interpretarse como ingresos ya obtenidos, sino que se trata del valor asociado a acuerdos durante su vigencia. Del mismo modo, tener capacidad contratada no significa que toda ella esté actualmente construida y funcionando.
Esta diferencia permite dimensionar tanto el potencial de crecimiento como el trabajo pendiente. Crusoe necesita convertir una parte considerable de esa capacidad comprometida en infraestructura operativa.
Al mismo tiempo, la ronda refleja el enorme volumen de financiación que requiere la expansión de la inteligencia artificial. Los sistemas actuales necesitan centros de datos capaces de alojar grandes concentraciones de procesadores y mantenerlos funcionando durante extensos periodos.
El desafío no termina con la compra de chips, cada centro de datos necesita suministro eléctrico, refrigeración, redes de alta velocidad y equipos capaces de gestionar cargas informáticas muy densas.
Por ese motivo, el acceso a energía se ha convertido en uno de los factores que condicionan la ampliación de capacidad. Crusoe intenta abordar ese problema mediante un modelo que comienza por localizar y asegurar fuentes de energía antes de desarrollar parte de su infraestructura.
El capital captado permitirá acelerar este proceso. A la vez, aumenta la necesidad de transformar los proyectos contratados en capacidad disponible para clientes.
Finalmente, el crecimiento de Crusoe forma parte de una tendencia más amplia, la demanda de potencia informática ha abierto espacio para proveedores especializados que compiten por atender a empresas que desarrollan y utilizan modelos de inteligencia artificial.
Las neoclouds buscan cubrir esa demanda mediante infraestructura diseñada alrededor de GPU y otros aceleradores. En este mercado, la capacidad para asegurar chips debe combinarse con energía, instalaciones y rapidez para poner los sistemas en funcionamiento.
Crusoe apuesta por integrar varias de estas funciones dentro de una misma plataforma, tras la Serie F, la empresa dispone de otros 3.900 millones de dólares para ampliar ese modelo.
El siguiente paso será convertir el capital y los más de 6 GW contratados que declara la compañía en infraestructura disponible. Con 1 GW ya operativo, la diferencia entre ambas cifras permite observar la escala de los planes que Crusoe busca ejecutar mientras continúa creciendo la demanda de computación para inteligencia artificial.

Vallourec consiguió dos nuevos contratos que amplían su participación en proyectos energéticos de Brasil y Grecia. En Brasil, suministrará a Subsea7 unos 130 kilómetros de tuberías para Sepia 2 de Petrobras, ubicado en aguas ultraprofundas de la cuenca de Santos. El pedido supera las 15.000 toneladas y la producción se realizará en plantas brasileñas del grupo. El proyecto contempla 15 pozos y una nueva FPSO instalada a unos 2.170 metros de profundidad.
En Grecia, la filial EnEarth de Energean seleccionó a Vallourec para aportar unas 3.000 toneladas de tuberías y accesorios al proyecto Prinos. La iniciativa busca transformar un antiguo yacimiento petrolero en un depósito permanente de CO₂. Se proyecta una capacidad de inyección de hasta 2,8 millones de toneladas al año y un almacenamiento total estimado de 51,5 millones de toneladas.
Strohm completó junto con Petrobras y Shell la fase de pruebas y calificación de su tubería compuesta termoplástica TCP para operar en aguas ultraprofundas de Brasil. El sistema de 6 pulgadas combina fibra de carbono con poliamida PA12 y fue evaluado durante más de 50.000 horas. La campaña incluyó más de 40 ensayos en siete centros de Europa y Brasil bajo la norma DNV-ST-F119. Ahora se prepara una instalación piloto en un campo del presal para principios de 2027.
La tecnología está pensada para tareas como la inyección alterna de agua y gas que ayuda a mejorar la recuperación de petróleo. A diferencia de las tuberías metálicas, el TCP utiliza materiales que ofrecen resistencia a la corrosión provocada por ambientes con CO₂. También pesa menos y puede instalarse con buques existentes sin grandes cambios en los procedimientos. Strohm plantea una vida útil de 30 años, aunque conexiones, sellos, presión y cargas durante la operación seguirán siendo factores importantes para su desempeño.
Amber consiguió 78,5 millones de dólares en una nueva ronda de financiación para acelerar su crecimiento en Australia y ampliar su presencia internacional, con Europa entre sus principales objetivos. La operación fue liderada por 1GT, fondo de tecnología climática de Morgan Stanley, y contó con inversores como ETF Partners, Innovation Victoria y E.ON. La demanda de inversión llegó a ser casi dos veces superior a la cantidad que la empresa buscaba captar inicialmente.
La compañía australiana permite a los hogares acceder a precios mayoristas de electricidad y automatizar sus baterías. Su sistema puede almacenar energía cuando es más barata y venderla a la red cuando los precios suben. Amber afirma que ya gestiona más de la mitad de las baterías domésticas instaladas en Australia. Parte del nuevo capital financiará funciones de vehículo a red o V2G, que permitirán usar la batería de un auto eléctrico para vender electricidad durante periodos de alta demanda. Su tecnología también está presente en Reino Unido mediante una colaboración con E.ON Next.
NYK Line y varias empresas japonesas completaron la primera operación mundial de suministro de amoníaco de barco a barco destinada a una embarcación que utilizará este combustible. La prueba se realizó el 17 de septiembre en el astillero Ariake de Japan Marine United. El Shoei Maru transfirió amoníaco mediante mangueras a un nuevo buque cisterna de gas que se encuentra en su fase final de construcción. El combustible será utilizado durante sus próximas pruebas de mar y la entrega del barco está prevista para noviembre de 2026.
El amoníaco genera interés en el transporte marítimo porque no produce CO₂ durante su combustión, aunque su toxicidad exige estrictas medidas de seguridad. Antes de realizar la transferencia, las empresas participantes definieron procedimientos para manipular el combustible y reducir los riesgos durante la operación. La demostración también permitió obtener experiencia práctica sobre un sistema de abastecimiento que podría utilizarse en futuros buques. El proyecto cuenta con apoyo del Fondo de Innovación Verde de la NEDO de Japón.