La electrificación continúa ganando espacio dentro del sistema energético mundial, aunque la capacidad de las redes y los costos siguen siendo dos de los principales obstáculos para acelerar su expansión.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) mantiene su confianza en esta tendencia pese a la incertidumbre que rodea algunas inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.
Durante una conferencia de prensa en Seúl, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, señaló que los mercados de capital siguen respaldando el avance hacia un mayor uso de la electricidad. No obstante, advirtió que el crecimiento deberá ir acompañado de más infraestructura y de precios que resulten competitivos para los consumidores.
La demanda de electricidad crece más rápido que la demanda energética
Según Birol, la demanda de electricidad está creciendo tres veces más rápido que la demanda total de energía. Este cambio también se refleja en el destino de las inversiones. Durante este año, el 61 % de la inversión energética mundial se ha dirigido al sector eléctrico, frente al 39 % destinado a los combustibles fósiles.
La distribución del capital muestra el peso creciente que están adquiriendo la generación eléctrica, las redes de transmisión y distribución, así como los equipos necesarios para sostener un sistema energético cada vez más electrificado.
Las redes eléctricas son uno de los principales obstáculos
El crecimiento de la electricidad, sin embargo, también está poniendo a prueba la infraestructura existente. Birol identificó la capacidad de las redes eléctricas como uno de los principales desafíos. En muchas regiones, las nuevas instalaciones de generación avanzan más rápido que la infraestructura necesaria para conectarlas con los centros de consumo.
El segundo reto está relacionado con los costos, para que la electrificación siga ganando terreno, la electricidad debe ofrecer precios que permitan competir con alternativas basadas en combustibles fósiles.
En este contexto, los gobiernos podrían recurrir a mecanismos de financiación y apoyo a nuevas inversiones para acelerar la expansión de la infraestructura eléctrica y reducir algunas de las barreras económicas.
Corea del Sur y la AIE promueven RISE ASIA
Las declaraciones de Birol coincidieron con la presentación de RISE ASIA, una nueva alianza de seguridad energética promovida por Corea del Sur y la AIE.
El ministro surcoreano de Energía, Kim Sung-whan, explicó que la iniciativa buscará inicialmente reforzar la capacidad de respuesta conjunta ante las tensiones en el suministro energético provocadas por la guerra en Irán.
A más largo plazo, el programa pretende apoyar a las economías asiáticas en su transición desde los combustibles fósiles hacia un mayor uso de la electricidad.
Corea del Sur y la AIE prevén colaborar con otros países de la región para alcanzar un nivel de electrificación del 35 % en 2035. El objetivo está previsto para ser presentado alrededor de la cumbre climática COP31.
El Sudeste Asiático concentra la atención de la AIE
En una primera etapa, buena parte de los esfuerzos estarán dirigidos hacia el Sudeste Asiático, una región donde la demanda energética continúa creciendo con rapidez.
Corea del Sur podría desempeñar un papel importante debido a su capacidad industrial para fabricar componentes necesarios para ampliar los sistemas eléctricos.
Entre ellos figuran baterías, cables y transformadores, equipos fundamentales para incorporar nueva generación y reforzar las redes de transmisión y distribución.
Esta capacidad manufacturera podría convertirse en un apoyo relevante para acompañar el aumento de la demanda eléctrica previsto en Asia durante los próximos años.
El mercado de GNL añade presión a la seguridad energética
La apuesta por una mayor electrificación convive, al mismo tiempo, con nuevas presiones sobre el mercado asiático de gas natural licuado (GNL).
Birol indicó que la guerra y sus efectos sobre Qatar están influyendo en el mercado, a esto se suma el aumento de las importaciones europeas de GNL después de que Europa redujera su dependencia energética de Rusia.
Un invierno especialmente frío en Europa podría intensificar la competencia entre compradores europeos y asiáticos por los cargamentos disponibles, con posibles efectos sobre los precios.
Esta presión podría aliviarse progresivamente con la entrada en operación de nuevos proyectos de GNL en Estados Unidos, Canadá, Australia y Malasia.
Para la AIE, el escenario energético combina así dos necesidades que avanzan en paralelo, reforzar la seguridad del suministro en el corto plazo y ampliar el papel de la electricidad en el largo plazo. La velocidad de esa transición dependerá, en buena medida, de cuánto se invierta en redes eléctricas y de la capacidad de mantener precios competitivos para los consumidores.
Fuente: Reuters
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