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AIE alerta sobre riesgos del hidrógeno y fertilizantes en Oriente Medio

La AIE vincula las tensiones en Oriente Medio con riesgos para hidrógeno, fertilizantes y seguridad energética.
Tanques industriales de hidrógeno vinculados al informe de la AIE sobre riesgos de suministro.

Las interrupciones en Oriente Medio están elevando la presión sobre las cadenas globales de suministro de hidrógeno, fertilizantes y productos industriales derivados, según el último Informe Global sobre el Hidrógeno de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

El organismo señala que la región concentra cerca de una sexta parte de la producción mundial de hidrógeno. Además, tiene un peso crucial en las exportaciones de amoníaco, urea, metanol y productos refinados. Por eso, cualquier alteración en producción, transporte marítimo o comercio exterior puede sentirse rápido en agricultura, refino e industria química.

Fertilizantes bajo presión

En este escenario, los fertilizantes aparecen como uno de los puntos más sensibles, la AIE indica que los precios internacionales de la urea se duplicaron entre enero y mayo de 2026, promovidos por interrupciones de suministro, mayores costes del gas natural y restricciones a la exportación.

Para los países dependientes de fertilizantes importados, esta volatilidad abre un riesgo adicional, menor estabilidad en los costes agrícolas y más presión sobre la seguridad alimentaria. Así mismo, muestra que el hidrógeno ya no es solo un asunto energético, sino una pieza industrial conectada con alimentos, combustibles y materias primas.

El hidrógeno limpio crece, pero aún no escala

La demanda mundial de hidrógeno superó por primera vez los 100 millones de toneladas en 2025, frente a esa cifra, la producción de hidrógeno de bajas emisiones creció 20 % y rozó el millón de toneladas.

Aunque el avance marca una señal positiva, la escala sigue siendo baja, la AIE prevé que en 2026 esta producción alcance un nuevo récord y supere por primera vez el 1 % del total mundial. Aun así, el ritmo actual queda lejos de lo necesario para cumplir los objetivos de 2030.

Costes, demanda e infraestructura frenan proyectos

El informe identifica obstáculos persistentes, costes de producción altos, demanda incierta, regulación compleja e infraestructura insuficiente. Estos factores están retrasando inversiones y reduciendo la cartera de proyectos.

Los proyectos anunciados para 2030 cayeron cerca de 25 % durante el último año, hasta 27 millones de toneladas. Los que ya cuentan con decisión final de inversión o alta probabilidad de operación bajaron de 10 millones a poco más de 6 millones.

China domina los electrolizadores

China mantuvo una posición dominante en electrolizadores, con alrededor del 75 % de las nuevas instalaciones en 2025. Gracias a ese empuje, la capacidad instalada mundial se duplicó hasta 4 gigavatios.

Sin embargo, la AIE también observa señales de menor dinamismo en nuevas decisiones de inversión para electrólisis. En Europa, Estados Unidos, India y Japón persisten avances, pero la incertidumbre regulatoria y la falta de contratos firmes siguen pesando.

África aparece como oportunidad a largo plazo

África cuenta con recursos renovables abundantes para producir hidrógeno de bajas emisiones a gran escala. Hoy, el continente produce cerca de 6000 toneladas anuales y ninguno de los 34 proyectos previstos para 2030 tiene decisión final de inversión.

La AIE considera que el desarrollo del hidrógeno podría apoyar fertilizantes locales, acero verde y nuevas cadenas industriales. Para lograrlo, harán falta financiación, demanda clara y políticas estables.

Fuente: Solarquarter

Foto: Shutterstock

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Analista y redactor de noticias especializadas en tecnología industrial, con una sólida formación en ingeniería. Mi labor se centra en la curaduría y síntesis de información compleja, transformando avances técnicos y cambios regulatorios en reportes periodísticos.