Arabia Saudita ha identificado aproximadamente 110 millones de toneladas de mineral que contiene concentraciones de uranio en la región de Medina, según anunció el ministro de Energía, príncipe Abdulaziz bin Salman, durante la Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena. Los estudios realizados en el proyecto Jabal Sayid también han detectado concentraciones elevadas de elementos de tierras raras, especialmente tierras raras pesadas.
La cifra tiene una precisión técnica fundamental: 110 millones de toneladas corresponde al material mineralizado, no a 110 millones de toneladas de uranio contenido. El anuncio no especifica todavía una ley de uranio, un inventario de metal recuperable ni una estimación económica de producción. Por tanto, el tamaño físico del recurso no permite por sí solo determinar cuánto uranio podría extraerse comercialmente.
La diferencia es esencial para evaluar cualquier proyecto minero. La cantidad de mineral, su concentración de uranio, la mineralogía, los factores de recuperación, los costos de procesamiento y la infraestructura disponible determinarán finalmente si el recurso puede transformarse en una producción económicamente viable.
Jabal Sayid abre una segunda vía minera
El interés de Riad va más allá del uranio. Las investigaciones geológicas en Jabal Sayid apuntan también a concentraciones significativas de tierras raras pesadas, colocando el proyecto dentro de la estrategia saudí para desarrollar nuevos recursos minerales y reducir la dependencia de las exportaciones de hidrocarburos como principal fuente de ingresos.
La combinación resulta particularmente interesante desde la perspectiva de procesamiento. Un yacimiento que contiene diferentes elementos económicamente aprovechables puede plantear una estrategia de recuperación de coproductos, siempre que la mineralogía y la metalurgia permitan separarlos con costos competitivos.
Arabia Saudita ya está explorando además otra fuente de uranio: su propia industria de fosfatos. El ministro señaló que el Reino estudia recuperar uranio asociado al ácido fosfórico producido durante la fabricación de fertilizantes, mientras trabajos piloto desarrollados con la francesa Orano habrían mostrado indicadores económicos prometedores, según información oficial saudí recogida por la Agencia de Noticias de Jordania.
Eso abre un concepto industrial relevante: el uranio podría convertirse parcialmente en un coproducto de una cadena minera y química que ya existe, en lugar de depender exclusivamente de una nueva explotación minera dedicada.
Del mineral al combustible nuclear hay una larga cadena
El hallazgo adquiere importancia porque Arabia Saudita está desarrollando simultáneamente su programa de energía nuclear civil. En julio, Washington y Riad formalizaron un acuerdo de cooperación nuclear civil que establece el marco para una asociación de largo plazo y para que empresas estadounidenses participen en proyectos nucleares saudíes.
Pero encontrar mineralización de uranio no significa disponer inmediatamente de combustible nuclear.
Entre ambos puntos existe una cadena tecnológica completa: extracción minera, procesamiento del mineral, concentración del uranio, conversión, enriquecimiento y fabricación del combustible. Cada etapa requiere instalaciones, tecnología, regulación, inversión y controles específicos.
Por eso, el anuncio de Medina debe interpretarse como una pieza potencial dentro de una cadena industrial mucho mayor. El interés estratégico para Riad estaría en avanzar desde el recurso geológico hacia una mayor participación doméstica en el ciclo del combustible, mientras desarrolla simultáneamente capacidad de generación nuclear.
La verdadera cifra todavía está por determinar
El dato que habrá que seguir ahora no son solamente los 110 millones de toneladas. Para los ingenieros y analistas mineros, las variables decisivas serán la ley de uranio, la distribución de la mineralización, la recuperación metalúrgica y el costo por unidad de uranio producido.
Esta distinción evita uno de los errores más frecuentes al interpretar anuncios de recursos minerales: confundir toneladas de roca o mineralización con toneladas del elemento de interés.
También habrá que determinar qué proporción de las tierras raras y del uranio puede recuperarse simultáneamente y si esa recuperación puede integrarse con procesos industriales existentes. La economía del proyecto podría cambiar sustancialmente si un mismo circuito permite obtener varios productos comercializables.
Arabia Saudita, por tanto, todavía no está anunciando una producción de uranio a gran escala. Está mostrando que dispone de una base geológica que podría respaldar una nueva cadena de valor mineral y nuclear, mientras continúa explorando fuentes adicionales y evaluando su aprovechamiento económico.
El objetivo es conectar minería y energía
La estrategia tiene una dimensión industrial mayor. Arabia Saudita busca convertir la minería en uno de los pilares de diversificación económica de su economía, mientras desarrolla energía nuclear para ampliar y diversificar su matriz energética.
El uranio podría ocupar un lugar singular dentro de esa estrategia porque conecta dos sectores: el recurso mineral y la generación eléctrica nuclear. Si los estudios posteriores demuestran que el material de Medina puede procesarse de manera económicamente viable, Riad tendría la posibilidad de incorporar una fuente doméstica adicional a su futura cadena de suministro nuclear.
Pero todavía quedan etapas críticas. El recurso deberá caracterizarse con mayor precisión, establecerse su potencial de recuperación y determinarse la viabilidad económica y regulatoria de su explotación.
FUENTE y FOTO: https://oilprice.com/