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Venezuela busca más que duplicar su producción petrolera

El plan para elevar la producción de crudo busca superar los 2 millones de barriles diarios.
Producción de crudo venezolano

Venezuela se prepara para una nueva etapa de expansión de su industria petrolera después de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmara que los acuerdos que compañías estadounidenses e internacionales están firmando en Caracas permitirán más que duplicar la producción de crudo del país durante los próximos años.

La declaración llega cuando Venezuela produce aproximadamente 1,1–1,2 millones de barriles diarios (bpd), muy por debajo del máximo superior a 3 millones de bpd registrado a finales de la década de 1990.

La magnitud del objetivo implica llevar la producción por encima de aproximadamente 2,2–2,4 millones de bpd, si se toma como referencia el nivel actual. Eso significaría incorporar alrededor de 1 millón de barriles diarios adicionales al sistema petrolero venezolano.

Chevron prepara una expansión de US$7.000 millones

Uno de los primeros movimientos concretos procede de Chevron, actualmente el mayor productor estadounidense en Venezuela.

La compañía anunció una inversión superior a US$7.000 millones a través de sus empresas conjuntas venezolanas para duplicar su producción hasta aproximadamente 600.000 bpd durante los próximos cinco años. El plan incluye además la ampliación de Petroindependencia con dos áreas adyacentes en la región de Carabobo, dentro de la Faja del Orinoco.

No se trata únicamente de una previsión gubernamental: existe ya un programa de inversión de una de las grandes petroleras internacionales destinado a incrementar capacidad productiva.

Otras compañías también participan en la nueva etapa. Eni, ONGC y GeoPark tienen previstos acuerdos para ampliar proyectos energéticos, mientras que GE Vernova participa en iniciativas relacionadas con el sector eléctrico venezolano. Estos acuerdos forman parte de una estrategia más amplia para recuperar la producción del país.

El verdadero desafío está bajo tierra y sobre superficie

El desafío es convertir reservas y recursos en producción sostenida.

Para conseguirlo habrá que recuperar pozos, perforar nuevos productores, reacondicionar instalaciones, aumentar la capacidad de levantamiento artificial, recuperar estaciones de separación, reconstruir sistemas de recolección y tratamiento y disponer de suficiente capacidad para transportar, almacenar y exportar el crudo.

La Faja del Orinoco añade una dificultad técnica particular: buena parte del petróleo venezolano es crudo pesado y extra-pesado, lo que exige infraestructura y procesos específicos para su producción, manejo, transporte y procesamiento.

Por tanto, aumentar un millón de barriles diarios no equivale simplemente a perforar más pozos.

La expansión también tiene una dimensión internacional

Un acuerdo separado entre Washington y Caracas contempla que la empresa privada estadounidense respaldada por EE. UU. North American Blue Energy Partners (NABEP) obtenga un arrendamiento de 100 años sobre 17 campos petroleros que contienen unos 65.000 millones de barriles de reservas.

China también ha reaccionado. Su Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que la cooperación chino-venezolana está protegida por el derecho internacional y que sus intereses en Venezuela deben ser garantizados. Esto convierte la recuperación petrolera en algo más que una cuestión de producción.

Más petróleo no significa inmediatamente más gasolina

Wright también hizo una distinción importante al hablar de los precios de los combustibles estadounidenses.

Según el secretario de Energía, el incremento de producción venezolana podría ejercer presión bajista sobre los precios internacionales del petróleo, pero el principal problema inmediato para los precios estadounidenses de gasolina y diésel sería la capacidad de refinación.

El precio del crudo responde al equilibrio entre oferta y demanda de petróleo. El precio de un combustible refinado depende además de la capacidad disponible de las refinerías, los márgenes de refinación, la logística y las características del crudo procesado.

Por ello, incluso una recuperación rápida de Venezuela no significa automáticamente una reducción proporcional del precio de la gasolina en Estados Unidos.

Fuente: Reuters

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