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Márgenes de refinación en Estados Unidos disparan ganancias del sector

Márgenes de refinación en Estados Unidos impulsan ganancias de las principales refinerías

Los márgenes de refinación en Estados Unidos atraviesan un período excepcional en medio de un mercado internacional marcado por restricciones en el suministro de combustibles y alteraciones en los flujos energéticos. Marathon Petroleum, Valero Energy y Phillips 66 obtuvieron conjuntamente US$12.600 millones en ganancias durante el segundo trimestre de 2026, su mayor resultado combinado desde 2022.

El desempeño coincide con un fuerte fortalecimiento de los márgenes de productos refinados. Las disrupciones asociadas al estrecho de Ormuz y los ataques contra instalaciones de refinación rusas han contribuido a restringir la disponibilidad internacional de combustibles, creando condiciones favorables para refinadores estadounidenses con capacidad operacional disponible.

Parte de esos resultados ya está regresando a los inversionistas. Las tres compañías distribuyeron conjuntamente US$6.300 millones mediante dividendos y recompras de acciones durante el trimestre, frente a US$2.600 millones en el mismo período del año anterior.

Más allá de las cifras corporativas, el comportamiento del mercado permite observar cómo la disponibilidad de capacidad de procesamiento puede adquirir mayor valor cuando el suministro internacional de productos refinados se encuentra bajo presión.

Márgenes de refinación en Estados Unidos alcanzan niveles extraordinarios

Una de las principales referencias para evaluar las condiciones económicas del negocio es el crack spread, indicador que aproxima la diferencia entre el valor de determinados productos refinados y el costo del crudo utilizado como materia prima.

Durante las últimas semanas, esos diferenciales alcanzaron niveles excepcionalmente elevados.

El crack spread de los futuros de ultra-low sulfur diesel (ULSD) alcanzó US$93,84 por barril el 10 de agosto, mientras que el correspondiente a la gasolina llegó a US$60 por barril el 17 de julio, su nivel más alto desde abril de 2020. El movimiento ayuda a entender el entorno favorable que enfrentaron las grandes refinerías estadounidenses durante el período.

Sin embargo, un crack spread elevado no equivale directamente al beneficio obtenido por una refinería. La rentabilidad efectiva depende también del costo y tipo de crudo procesado, configuración de cada instalación, rendimiento de productos, consumo energético, mantenimiento, logística y utilización de capacidad.

Por ello, estos indicadores deben interpretarse como una referencia de las condiciones del mercado y no como una medida directa del beneficio neto de las compañías.

¿Por qué las refinerías estadounidenses están ganando tanto dinero?

La respuesta está relacionada con la interacción entre disponibilidad de productos, precios del crudo, capacidad de procesamiento y disrupciones internacionales.

Cuando la oferta de gasolina, diésel y otros combustibles se restringe mientras existe demanda suficiente para absorber los volúmenes disponibles, esos productos pueden aumentar su valor relativo frente al petróleo utilizado para fabricarlos.

Es precisamente esa relación la que se refleja parcialmente en la expansión de los crack spreads. En el escenario actual, las restricciones al movimiento de energía a través de Ormuz y las interrupciones provocadas por ataques contra instalaciones rusas han reducido parte de la flexibilidad del sistema internacional de suministro de combustibles. La información disponible identifica estos factores entre los elementos que han favorecido los márgenes de las refinerías estadounidenses.

Para una refinería operativa, un mercado con productos refinados relativamente más valiosos puede mejorar la economía de la transformación del crudo en gasolina, diésel y otros derivados. Pero el beneficio no es uniforme en todas las instalaciones.

Una refinería con problemas operacionales, mantenimiento programado, limitaciones logísticas o una configuración menos favorable puede capturar una parte diferente de esas condiciones de mercado. Por eso, el aumento de los crack spreads debe analizarse junto con el desempeño operacional de cada compañía.

Lo ocurrido durante el segundo trimestre muestra precisamente esa combinación: márgenes de productos excepcionalmente fuertes y grandes refinadores estadounidenses posicionados para aprovecharlos.

US$6.300 millones regresaron a los accionistas

Las condiciones favorables también se reflejan en la asignación de capital. Marathon Petroleum, Valero y Phillips 66 distribuyeron US$6.300 millones mediante dividendos y recompras durante el segundo trimestre, más del doble que un año antes. Las autorizaciones corporativas muestran además que las recompras continúan formando parte importante de sus estrategias.

Phillips 66 aprobó en julio una ampliación de US$10.000 millones de su programa de recompra. Valero autorizó otro programa por US$5.000 millones, adicional a la capacidad que todavía mantenía bajo una autorización anterior.

El mercado bursátil ha acompañado esa evolución. Marathon acumulaba una apreciación cercana al 110 % durante 2026, Valero superaba el 98 % y Phillips 66 rondaba el 75 %, frente a un avance aproximado de 36 % del sector energético del S&P 500 en el período señalado por la información disponible.

Estos movimientos muestran las expectativas que los inversionistas han depositado en la capacidad de las compañías para convertir las condiciones favorables del mercado de refinación en generación de efectivo.

¿Cuánto tiempo pueden mantenerse estos márgenes?

Este es el principal interrogante para la segunda mitad de 2026. Las condiciones actuales son favorables, pero los márgenes de refinación son cíclicos y pueden responder rápidamente a cambios en inventarios, demanda, precios del crudo, utilización de las refinerías y disponibilidad internacional de combustibles.

Las propias compañías ya observan cierta moderación. Marathon ha señalado que los márgenes de productos continúan siendo sólidos, aunque han disminuido respecto de los niveles registrados durante el segundo trimestre y las primeras semanas del tercero. Valero también ha identificado cambios recientes en los márgenes del combustible de aviación.

A esto se suma el componente estacional. El mercado estadounidense avanza desde el período de mayor demanda de gasolina del verano hacia una etapa en la que comienzan a ganar relevancia otros destilados y la demanda asociada posteriormente a la temporada de calefacción.

Por tanto, no existe base suficiente para asumir que los resultados extraordinarios del segundo trimestre se repetirán automáticamente durante el resto del año.

La refinación gana valor estratégico en un mercado bajo presión

Los resultados de Marathon, Valero y Phillips 66 muestran una característica fundamental del negocio downstream: el valor de una refinería no depende únicamente de cuánto petróleo puede procesar, sino también del valor relativo de los productos que obtiene y de las condiciones del mercado en el momento en que los comercializa.

Durante el segundo trimestre, esa combinación fue particularmente favorable. Las restricciones internacionales sobre determinados flujos energéticos coincidieron con fuertes diferenciales de productos y con grandes refinadores estadounidenses capaces de mantener operaciones suficientes para aprovechar esas condiciones. El resultado conjunto alcanzó US$12.600 millones en ganancias.

Sin embargo, existe otra cara del fenómeno. Un mercado de combustibles más ajustado puede trasladar parte de esa presión hacia consumidores y sectores dependientes del transporte.

El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos llegó a superar US$4 por galón a finales de marzo, por primera vez en más de tres años, dentro del período de fuerte volatilidad registrado en el mercado.

El resto de 2026 permitirá comprobar cuánto de la actual fortaleza puede mantenerse. Si las restricciones internacionales persisten y la disponibilidad de productos continúa ajustada, los márgenes podrían conservar parte de su fortaleza. Una normalización de los flujos, un aumento de inventarios o cambios en la demanda podrían ejercer el efecto contrario.

Por eso, más que interpretar los US$12.600 millones como una nueva normalidad, el segundo trimestre debe entenderse como una demostración de cuánto puede cambiar la economía de la refinación cuando geopolítica, disponibilidad de combustibles, capacidad de procesamiento y precios convergen en una misma dirección.

Fuente: EnergyNow / Reuters.

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.