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El sector energético de Omán mantiene al petróleo y al gas como pilares de su economía mientras amplía inversiones en energías renovables, hidrógeno y nuevas infraestructuras. Los últimos indicadores oficiales muestran una industria de hidrocarburos que continúa produciendo alrededor de un millón de barriles diarios, pero que comienza a integrarse con un sistema energético considerablemente más diversificado.
Durante 2025, la producción promedio de crudo y condensados alcanzó 1,0021 millones de barriles por día, mientras las reservas se situaron en aproximadamente 4.728 millones de barriles. El gas también conserva una posición estratégica: la producción promedio alcanzó 151,2 millones de metros cúbicos diarios y las exportaciones de gas natural licuado superaron los 11 millones de toneladas métricas.
Las cifras permiten entender una característica importante de la estrategia omaní: la transición energética no está planteándose como un abandono inmediato de los hidrocarburos, sino como la construcción de nuevas cadenas energéticas alrededor de una infraestructura petrolera y gasífera que continúa siendo fundamental.
Sector energético de Omán mantiene el peso del petróleo y gas
El Ministerio de Energía y Minerales considera que el desempeño de Oil & Gas durante 2025 combinó estabilidad de producción, nuevas actividades exploratorias y mejoras de eficiencia operacional.
La producción anual de crudo y condensados alcanzó aproximadamente 365,8 millones de barriles, mientras se perforaron 64 pozos de exploración y evaluación: 47 dirigidos a petróleo y 17 a gas. Las reservas de gas natural, por su parte, se situaron alrededor de 22,3 billones de pies cúbicos.
Omán tampoco parece dispuesto a reducir rápidamente la exploración. Para 2026, el gobierno abrió a inversión cinco áreas de concesión: los bloques 12, 16, 55, 42 y 45, distribuidos entre Greater Barik Area, Eastern Flank Province y Sharqiyah Sands Basin. El objetivo oficial es atraer capital y tecnología mientras se mantiene la estabilidad de las reservas y la producción.
Esto diferencia el modelo omaní de una transición basada exclusivamente en sustituir combustibles fósiles. El país intenta utilizar los ingresos, infraestructura y capacidades desarrolladas durante décadas en Oil & Gas para sostener una transformación energética progresiva.
Gas y LNG refuerzan la seguridad del suministro
El gas constituye otra pieza fundamental de esta estrategia. Con una producción superior a 151 millones de metros cúbicos diarios y exportaciones de LNG por encima de 11 millones de toneladas durante 2025, el país conserva una posición relevante como proveedor energético internacional.
Pero el gas también tiene importancia doméstica. La expansión de nuevas industrias, generación eléctrica y proyectos intensivos en energía obliga a mantener un suministro confiable mientras aumenta gradualmente la participación de fuentes renovables.
Esta coexistencia entre hidrocarburos y electricidad renovable aparece claramente en los planes oficiales. El Ministerio informó que las renovables representaron cerca del 9 % de la generación eléctrica durante 2025, coincidiendo con la incorporación de los proyectos solares Manah 1 y Manah 2, que suman aproximadamente 1 GW de capacidad.
Renovables e hidrógeno abren una segunda plataforma energética
La expansión renovable no constituye un elemento aislado dentro del sector energético de Omán.
El país persigue un objetivo nacional de cero emisiones netas para 2050 y está intentando aprovechar sus recursos solares y eólicos para desarrollar industrias que puedan coexistir con su posición tradicional como productor de hidrocarburos.
El hidrógeno representa una de las apuestas más ambiciosas. Áreas como Al Duqm se están configurando como polos potenciales donde energía renovable, producción de hidrógeno y nuevas industrias podrían integrarse. Incluso se estudia un parque industrial orientado a metales y manufactura de menor intensidad de carbono aprovechando el desarrollo del ecosistema de hidrógeno verde de Duqm.
La lógica económica va más allá de producir electricidad limpia: consiste en utilizar esa energía para desarrollar nuevas cadenas industriales y productos con mayor valor agregado.
Una fuerza laboral nacionalizada acompaña la transformación
Otro indicador sobresale dentro de las estadísticas energéticas.
La tasa de omanización alcanzó aproximadamente 91,6 % en las compañías operadoras del sector de petróleo y gas, según el Ministerio de Energía y Minerales. El sector proporciona cerca de 20.000 empleos directos, además de miles de puestos indirectos.
El dato adquiere relevancia porque el desarrollo energético omaní no está limitado a incrementar producción.
El gobierno también busca localizar servicios, fabricación y conocimiento técnico. El programa de contenido local ha impulsado actividades relacionadas con fabricación de equipos de perforación, componentes para rigs y otras instalaciones asociadas a la industria energética.
La disponibilidad de personal especializado puede convertirse en una ventaja conforme petróleo, gas, electricidad, renovables e hidrógeno requieran competencias cada vez más interconectadas.
Omán busca convertir energía en desarrollo industrial
La transformación que atraviesa Omán puede entenderse mejor como una expansión de su plataforma energética que como una sustitución inmediata de petróleo y gas.
Los hidrocarburos continúan proporcionando producción, exportaciones, infraestructura y experiencia industrial. Paralelamente, renovables, hidrógeno, minería y nuevas redes eléctricas amplían las posibilidades económicas del país.
Esa combinación también explica por qué Omán sigue ofreciendo nuevas concesiones petroleras mientras desarrolla proyectos asociados a descarbonización.
El reto estará en convertir esa diversidad energética en competitividad industrial sostenible. Si el país consigue integrar producción de hidrocarburos, LNG, electricidad renovable, hidrógeno y manufactura local, el sector energético de Omán podría evolucionar desde un modelo fundamentalmente exportador de recursos hacia un ecosistema donde una mayor proporción de la energía sea transformada internamente en productos, servicios y cadenas industriales de mayor valor.
Ese proceso ya comenzó. Y los datos de 2025 muestran que Omán pretende financiar y construir esa transformación sin renunciar, por ahora, al activo energético que ha sostenido durante décadas su desarrollo económico: el petróleo y el gas.
Fuente: Oman Observer