El riesgo de escasez de gas es uno de los escenarios que afronta Alemania de cara al próximo invierno si las temperaturas descienden con fuerza y sus instalaciones de almacenamiento no logran acumular suficientes reservas antes de noviembre. Actualmente, los depósitos alemanes se encuentran al 54,52% de su capacidad, la asociación de operadores de almacenamiento INES estima que podrían alcanzar como máximo un 77% para el 1 de noviembre, un nivel superior al objetivo vigente del Gobierno, pero todavía inferior al volumen habitual para esa época del año.
Reservas de gas de Alemania avanzan lentamente
Sin embargo, alcanzar el 77% tampoco está garantizado, Sebastian Heinemann, director de INES, señaló que sería necesario mantener una tasa de inyección cercana a 1 teravatio-hora (TWh) diario hasta comienzos de noviembre. Durante las últimas semanas, el ritmo de llenado se ha mantenido por debajo de ese nivel, los datos de Gas Infrastructure Europe muestran que las instalaciones alemanas están recibiendo aproximadamente 900 GWh diarios.
Si esta tendencia continúa, el almacenamiento de gas de Alemania podría situarse cerca del 63 % para el 1 de noviembre, ese nivel reduciría el margen disponible para afrontar periodos prolongados de bajas temperaturas y aumentaría la dependencia de nuevos suministros durante el invierno. La situación adquiere especial relevancia por el peso de Alemania dentro del mercado energético europeo, el país es el mayor consumidor de gas de la Unión Europea y, al mismo tiempo, dispone de la mayor capacidad de almacenamiento del bloque.
Riesgo de escasez de gas aumenta ante un invierno frío
La evolución de las temperaturas será determinante para saber si las reservas disponibles podrán cubrir la demanda de gas durante toda la temporada de calefacción, en un escenario de invierno suave, INES calcula que comenzar noviembre con los depósitos al 77 % permitiría atender el consumo estacional. Bajo esas condiciones, Alemania todavía conservaría alrededor del 38 % de sus reservas el 1 de abril.
La situación cambiaría si las temperaturas fueran inferiores a las previstas, un invierno más frío aceleraría la retirada de gas de los depósitos y aumentaría la presión sobre el sistema, durante algunos días de enero, la diferencia entre la demanda y el suministro disponible podría alcanzar hasta un 25 %. De esta forma, el riesgo de escasez de gas en Alemania dependerá tanto del volumen acumulado durante las próximas semanas como de la intensidad y duración del frío entre diciembre y enero.
Europa mantiene mayores niveles de almacenamiento
Mientras Alemania intenta aumentar sus reservas, el almacenamiento de gas de la Unión Europea se aproxima al 70 % de su capacidad. La situación, no obstante, presenta diferencias importantes entre los Estados miembros. Portugal y Polonia, por ejemplo, ya registran niveles superiores al 90 %.
Comparar únicamente los porcentajes puede ofrecer una imagen incompleta, el tamaño del mercado alemán y su elevada demanda hacen que el país necesite grandes volúmenes físicos de gas para cubrir el consumo residencial, industrial y energético durante los meses de invierno. Por esta razón, la evolución de los depósitos alemanes puede tener consecuencias más allá de sus fronteras, cualquier presión sobre el suministro del país podría convertirse también en un factor relevante para el equilibrio del mercado europeo del gas durante la temporada invernal.
Los precios del GNL frenan el almacenamiento
A la presión sobre las reservas se suma el comportamiento del mercado de gas natural licuado, los compradores europeos han mostrado menor urgencia para adquirir GNL destinado al almacenamiento invernal debido a los elevados precios. Tradicionalmente, Europa aprovecha los meses de verano para comprar gas a precios más bajos y llenar sus depósitos antes del aumento de la demanda por calefacción, este año, esa dinámica ha resultado menos favorable.
Las tensiones derivadas de la guerra en Oriente Medio y el aumento del consumo energético en distintas regiones han contribuido a mantener elevados los precios del GNL, Europa también ha atravesado periodos con temperaturas superiores a las habituales, lo que ha incrementado la demanda de energía. A esto se añade la competencia internacional por los cargamentos de gas natural licuado, que limita la capacidad de los compradores europeos para aumentar rápidamente sus inventarios cuando las condiciones del mercado no resultan atractivas.
Alemania entra en semanas decisivas para sus reservas
Las próximas semanas serán decisivas para determinar con qué margen de seguridad llegará Alemania al inicio de la temporada de calefacción, alcanzar un nivel de almacenamiento cercano al 77 % reduciría la exposición ante un invierno normal, aunque el país seguiría siendo vulnerable frente a periodos prolongados de frío. Si las inyecciones continúan alrededor de los niveles actuales y las reservas alcanzan únicamente cerca del 63 % en noviembre, Alemania dispondría de un margen menor para responder a aumentos repentinos de la demanda.
La posibilidad de una escasez de gas en Alemania queda así ligada a tres variables principales con el ritmo de llenado de los depósitos, la disponibilidad y el precio del GNL y las temperaturas durante diciembre y enero. La evolución conjunta de estos factores determinará el nivel de seguridad del suministro alemán durante el próximo invierno.
Fuente: Oil Price
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