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India vuelve al petróleo de Venezuela: ONGC prepara su regreso

ONGC prepara una nueva etapa en Venezuela con mayor margen operativo, activos petroleros existentes y más de US$500 millones en dividendos pendientes.
India Returns to Venezuelan Oil: ONGC Prepares Its Comeback

India vuelve al petróleo de Venezuela con ONGC Videsh preparando una nueva etapa de su presencia en el país sudamericano. ONGC Videsh es la filial internacional de Oil and Natural Gas Corporation (ONGC), la mayor compañía de exploración y producción de petróleo y gas de India. La empresa busca recuperar capacidad operativa sobre activos donde ya mantiene participación y aprovechar un escenario que ha reducido las restricciones que durante años limitaron sus operaciones, inversiones y acceso a ingresos generados en Venezuela.

El movimiento adquiere una dimensión mayor que el regreso de una sola empresa. India importa cerca del 90 % del crudo que consume, por lo que ampliar sus opciones de suministro y mantener participación directa en proyectos productores constituye una herramienta para diversificar su exposición energética. Al mismo tiempo, Venezuela intenta atraer nuevamente capital y capacidad técnica internacional hacia una industria que necesita inversiones para recuperar producción.

El punto de inflexión aparece ahora en las nuevas condiciones disponibles para reactivar sus activos venezolanos. ONGC Videsh obtuvo una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) que le permite retomar actividades en Venezuela, después de años en los que las sanciones limitaron significativamente su capacidad de operar y desarrollar sus inversiones en el país. La fuente informó además que la empresa esperaba avanzar con acuerdos que podrían darle un papel operacional más importante.

India vuelve al petróleo de Venezuela con activos ya conocidos

ONGC no está entrando por primera vez en la industria venezolana. Su filial internacional, ONGC Videsh, mantiene inversiones en dos proyectos: San Cristóbal y Carabobo-1. En San Cristóbal, situado en la Faja Petrolífera del Orinoco, ONGC Videsh posee una participación del 40 %. PDVSA mantiene el 60 % restante. La estructura se articula mediante Petrolera IndoVenezolana (PIVSA), empresa mixta creada para desarrollar y producir hidrocarburos en el activo.

La situación de Carabobo-1 es diferente. ONGC Videsh posee directamente 11 %, mientras Indian Oil Corporation y Oil India controlan 3,5 % cada una. Repsol mantiene otro 11 % y PDVSA concentra actualmente el 71 %. Por tanto, las tres compañías indias suman conjuntamente un 18 % del proyecto.

Esta distinción es importante porque el regreso de ONGC no implica adquirir dos activos desde cero. La compañía ya posee exposición a importantes recursos petroleros venezolanos; el desafío consiste en convertir nuevamente esas participaciones en activos capaces de generar producción, flujo de caja y retorno sobre el capital invertido.

El próximo paso podría ser asumir mayor control operacional

La transformación más relevante podría producirse en la forma de operar esos proyectos. La nueva etapa podría llevar a ONGC Videsh más allá de su actual posición como socio de los proyectos. La compañía mantiene conversaciones con el Gobierno venezolano sobre nuevos acuerdos que podrían ampliar su participación operacional, incluida la posibilidad de asumir la operación de activos donde actualmente mantiene intereses. Las condiciones y el alcance definitivo de esos acuerdos todavía deberán concretarse.

No es una aspiración reciente. Ya en 2024 ONGC Videsh buscaba autorización estadounidense para operar los dos proyectos. En aquel momento, la dirección de la compañía calculaba que ambos activos producían conjuntamente alrededor de 12.000 a 15.000 barriles diarios, pero consideraba que una recuperación operacional podría elevar los volúmenes hacia aproximadamente 30.000 bpd en un año y posteriormente acercarlos a 50.000 bpd.

Las cifras son proyecciones de la compañía y no producción garantizada. Sin embargo, permiten comprender por qué obtener mayor control sobre las operaciones podría resultar más importante para ONGC que limitarse a conservar participaciones minoritarias.

Más de US$500 millones añaden otro incentivo al regreso

Existe además una dimensión financiera que acompaña al interés petrolero. Las restricciones que afectaron las operaciones venezolanas también limitaron durante años el acceso de ONGC Videsh a los ingresos generados por sus inversiones. La compañía podría ahora avanzar hacia la recuperación de más de US$500 millones en dividendos pendientes asociados con sus participaciones en los proyectos petroleros venezolanos.

Recuperar esos recursos constituye un incentivo adicional, pero la estrategia parece ir más allá del cobro de obligaciones anteriores. ONGC ha mostrado interés en invertir si obtiene condiciones que le proporcionen mayor capacidad para intervenir sobre producción, administración y desarrollo de los proyectos.

Esto cambia la naturaleza de la relación. En lugar de mantener únicamente una exposición financiera a activos operados principalmente por PDVSA, la empresa india podría asumir una posición mucho más activa en la recuperación de producción.

Venezuela gana importancia para la seguridad energética de India

El momento también resulta relevante para Nueva Delhi. India es uno de los mayores importadores de petróleo del mundo y su elevada dependencia de suministros externos obliga a mantener una cartera diversificada de proveedores. Los riesgos sobre rutas marítimas y la volatilidad geopolítica refuerzan el valor estratégico de disponer de alternativas procedentes de diferentes regiones.

Venezuela ofrece una característica adicional: la participación india no está limitada a comprar cargamentos en el mercado internacional. ONGC posee directamente intereses upstream que podrían darle exposición a la producción desde el propio yacimiento.

La presencia física de la compañía tampoco desapareció durante los años de restricciones. ONGC Videsh mantiene actualmente una oficina y un country manager en Caracas, según su directorio corporativo actualizado en julio de 2026.

Para India, por tanto, Venezuela puede funcionar simultáneamente como proveedor de crudo y como destino de inversiones upstream.

El regreso dependerá ahora de convertir acuerdos en producción

El escenario es favorable para una reactivación, pero todavía existen diferencias entre tener autorización para avanzar, alcanzar acuerdos operacionales y conseguir incrementar físicamente la producción.

San Cristóbal y Carabobo-1 requerirán capital, servicios, equipos, mantenimiento y capacidad técnica para recuperar volúmenes. También deberá definirse hasta dónde llegará el control operacional de ONGC y cómo se estructurará su relación con PDVSA y los demás socios.

Por ello, India vuelve al petróleo de Venezuela en un momento en el que convergen seguridad energética, recuperación de activos y necesidad venezolana de atraer inversión hacia su industria petrolera.

Para ONGC, el regreso puede significar recuperar dividendos pendientes y transformar participaciones existentes en operaciones con mayor capacidad de generación de valor. Para Venezuela, incorporar nuevamente capital y experiencia de una de las mayores petroleras estatales de Asia podría contribuir a recuperar activos que han operado por debajo de su potencial.

La próxima señal decisiva será operacional. ONGC deberá convertir la nueva ventana regulatoria y las negociaciones con Venezuela en acuerdos capaces de movilizar capital, recuperar capacidad productiva y aumentar el valor de sus participaciones existentes. Solo entonces podrá determinarse si este regreso termina colocando nuevos barriles venezolanos en el mercado internacional.

Fuentes: OilPrice

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.