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Amogy y LOTTE Fine Chemical conectan amoníaco verde, hidrógeno y generación eléctrica en Corea

El desafío del amoníaco verde no termina con importarlo; comienza cuando hay que convertirlo en energía útil en el punto de consumo.
Amogy y LOTTE Fine Chemical conectarán infraestructura de amoníaco

Amogy y LOTTE Fine Chemical explorarán en Corea del Sur sistemas capaces de convertir amoníaco verde en hidrógeno y electricidad para aplicaciones terrestres y marítimas.

Amogy y LOTTE Fine Chemical (LFC) firmaron un memorando de entendimiento para evaluar conjuntamente soluciones de conversión de amoníaco verde en hidrógeno y generación eléctrica en Corea del Sur.

El acuerdo busca conectar la infraestructura de suministro, almacenamiento y distribución de amoníaco de LFC con la tecnología de craqueo de amoníaco de Amogy y sus sistemas de generación de energía.

LFC aportará su capacidad de adquisición internacional, almacenamiento e infraestructura nacional de amoníaco, mientras Amogy proporcionará sistemas para transformar el compuesto en hidrógeno de alta pureza o utilizarlo como combustible para generación eléctrica.

Las compañías estudiarán aplicaciones relacionadas con repostaje de hidrógeno, generación distribuida y abastecimiento marítimo de amoníaco.

El acuerdo se produce sobre una infraestructura que ya tiene actividad comercial. LFC afirma haber realizado la primera importación comercial de amoníaco verde y el primer suministro de amoníaco verde para abastecimiento de combustible de buques.

Su terminal de amoníaco en Ulsan constituye uno de los activos centrales para las aplicaciones que ambas compañías pretenden evaluar.

Del amoníaco importado al hidrógeno in situ

La tecnología de Amogy utiliza un proceso de craqueo para separar el amoníaco y producir hidrógeno. La propuesta para las estaciones de repostaje consiste en transportar y almacenar el amoníaco mediante la infraestructura de LFC y realizar posteriormente la conversión a hidrógeno cerca del punto de utilización.

El sistema plantea una arquitectura en la que el amoníaco funciona como portador de hidrógeno, mientras que la conversión al gas utilizado por determinadas aplicaciones se realiza localmente.

Esto modifica la logística del combustible. En lugar de transportar exclusivamente hidrógeno hasta cada punto de consumo, una parte de la cadena puede realizarse utilizando amoníaco, que presenta características diferentes de almacenamiento y transporte.

El hidrógeno se genera posteriormente mediante craqueo cuando y donde sea necesario.

Pero la eficiencia del sistema debe analizarse como una cadena completa. Las pérdidas y el consumo energético de síntesis, transporte, almacenamiento, craqueo, purificación y utilización determinan el desempeño real del conjunto.

Por ello, la ventaja logística del amoníaco debe evaluarse conjuntamente con la eficiencia energética de su reconversión

Una arquitectura para generación distribuida

La segunda aplicación contemplada por las empresas es la generación distribuida de electricidad. LFC suministraría, almacenaría y transportaría el amoníaco, mientras Amogy aportaría módulos de generación que pueden incorporar configuraciones basadas en pilas de combustible o motores de combustión interna.

La arquitectura permite imaginar instalaciones comerciales y comunitarias que reciben el combustible desde una red logística de amoníaco y lo convierten localmente en electricidad.

Esto podría ser especialmente relevante en aplicaciones donde la disponibilidad de infraestructura eléctrica, la resiliencia energética o las necesidades de generación distribuida condicionen el diseño del suministro.

La tecnología también abre una segunda vía. El amoníaco puede utilizarse directamente en determinados sistemas de generación, mientras que en otros puede transformarse primero en hidrógeno.

La selección entre ambas rutas dependerá de la tecnología de conversión, eficiencia, emisiones, requisitos operativos y características de la carga.

Este punto resulta importante porque “amoníaco a energía” y “amoníaco a hidrógeno” no representan exactamente el mismo proceso. Son arquitecturas diferentes que pueden utilizar una misma infraestructura inicial de suministro.

Ulsan conecta la cadena marítima

La tercera aplicación está vinculada al transporte marítimo. Amogy y LFC estudiarán el suministro de amoníaco a buques equipados con sistemas de generación de energía de Amogy, aprovechando la terminal de LFC en el puerto de Ulsan y su experiencia en bunkering.

El concepto integra así infraestructura portuaria y tecnología de conversión a bordo. El combustible puede llegar al buque mediante una cadena logística existente y posteriormente ser utilizado para producir electricidad o alimentar sistemas diseñados específicamente para operar con amoníaco.

El MoU no establece por sí mismo un proyecto comercial con capacidad, inversión o fecha definitiva de ejecución. Las compañías continuarán definiendo las oportunidades y posteriormente determinarán el alcance y los calendarios de los proyectos que puedan desarrollarse.

La importancia industrial del acuerdo está precisamente en otro punto: intenta conectar el upstream del amoníaco limpio con aplicaciones downstream que requieren una ruta concreta de utilización.

Para Corea del Sur, esto significa que la infraestructura de importación, almacenamiento y distribución puede convertirse en una plataforma para diferentes rutas energéticas: amoníaco utilizado directamente, amoníaco convertido en hidrógeno y amoníaco transformado en electricidad.

FUENTE y FOTO: https://www.hydrocarbonprocessing.com/

Escrito por
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