Idemitsu Kosan, la segunda mayor refinadora de petróleo de Japón, comenzó a abastecerse de crudo saudí desde el puerto de Yanbu utilizando rutas alternativas a través de Suez y el Cabo de Buena Esperanza. La decisión responde a las restricciones de navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb, pero la compañía no prevé una interrupción significativa del suministro en el corto plazo.
El presidente de Idemitsu, Noriaki Sakai, explicó a Reuters que los mayores tiempos de navegación y costos de transporte no representan actualmente una amenaza para la continuidad del abastecimiento. La empresa también está utilizando crudo de los Emiratos Árabes Unidos transportado vía Fujairah y complementa sus necesidades con importaciones procedentes de Norteamérica.
Sin embargo, detrás de esta aparente estabilidad existe un cambio logístico considerable: los viajes que anteriormente podían completarse en unos 20 días ahora requieren entre 50 y 60 días.
La diferencia no es únicamente un incremento del costo del flete. Para una refinería, multiplicar por aproximadamente 2,5 a 3 veces el tiempo de tránsito modifica la cantidad de materia prima que permanece en navegación, aumenta la exposición financiera del inventario y exige una planificación más precisa de los cargamentos.
El crudo sigue llegando, pero por otra arquitectura
La estrategia de Idemitsu muestra que la empresa no está sustituyendo inmediatamente el crudo de Oriente Medio por materias primas de otras regiones. Está modificando la arquitectura logística utilizada para acceder al mismo tipo de alimentación.
Los cargamentos procedentes de Yanbu pueden ser enviados hacia Egipto, donde el petróleo llega a Ain Sukhna y puede continuar mediante el oleoducto Suez-Mediterráneo, conocido como SUMED, hasta Sidi Kerir, en la costa mediterránea egipcia, desde donde puede volver a embarcarse para continuar hacia los mercados internacionales. Saudi Aramco comenzó a ofrecer cargamentos adicionales para carga en Sidi Kerir desde julio.
Esta configuración permite evitar la dependencia de un tránsito directo por Bab el-Mandeb.
La alternativa tiene, no obstante, una penalización logística. El tiempo de transporte aumenta considerablemente y los operadores deben gestionar mayores distancias, costos de navegación y exposición a riesgos asociados al transporte marítimo.
La situación también ha provocado cambios en los patrones de transporte de grandes petroleros. Lloyd’s List Intelligence informó que algunos VLCC que cargan en Yanbu están reduciendo su carga o descargando parcialmente en Ain Sukhna para cumplir las restricciones de calado del Canal de Suez antes de continuar hacia Sidi Kerir y completar el cargamento mediante el sistema SUMED.
Japón enfrenta una dependencia estructural
La decisión de Idemitsu adquiere mayor importancia al observar la estructura energética japonesa.
Japón obtuvo aproximadamente 94 % de sus importaciones de crudo desde Oriente Medio en 2025, y alrededor del 93 % de esos volúmenes transitó por el estrecho de Hormuz. Esto significa que la seguridad del suministro japonés depende en gran medida de una combinación de productores regionales y corredores marítimos estratégicos.
La respuesta de Tokio ha incluido el uso de reservas estratégicas y la búsqueda de fuentes alternativas, mientras las compañías refinadoras ajustan sus cadenas de suministro.
Pero sustituir rápidamente el crudo de Oriente Medio no es necesariamente una solución sencilla.
Sakai señaló que una reducción significativa de la dependencia de estos crudos exigiría modificaciones costosas en las refinerías japonesas. La razón es técnica: una refinería no procesa indistintamente cualquier materia prima sin considerar sus propiedades y su compatibilidad con la configuración de sus unidades.
La calidad del crudo condiciona el funcionamiento de la destilación, las unidades de conversión, el hidrotratamiento y otros procesos de refinación. Cambiar de forma significativa hacia materias primas con características diferentes puede requerir ajustes operativos, modificaciones de equipos o inversiones adicionales.
Más tiempo de tránsito también significa más inventario
Si un cargamento que antes tardaba aproximadamente 20 días ahora necesita entre 50 y 60 días, el volumen de crudo en tránsito puede permanecer durante semanas adicionales fuera de la refinería.
En términos de gestión de inventarios, esto significa que la cadena de suministro necesita absorber un mayor inventario en tránsito para mantener una alimentación estable.
No necesariamente implica que Idemitsu esté aumentando en una proporción determinada sus inventarios; la empresa no ha publicado esa cifra, pero sí introduce una presión logística evidente: cuanto mayor sea el tiempo entre carga y descarga, mayor es la anticipación necesaria para programar los suministros.
La confiabilidad de las refinerías gana importancia
El nuevo escenario también conecta directamente con la estrategia industrial de Idemitsu.
La compañía pretende elevar la utilización de sus refinerías hasta 90 % o más, frente al 84 % registrado entre abril y junio. Para conseguirlo, Sakai señaló que Idemitsu busca aplicar en todas sus operaciones la experiencia desarrollada en su refinería de Hokkaido en materia de mantenimiento y prevención de la corrosión.
Este punto tiene una lectura especialmente relevante desde la ingeniería de mantenimiento.
Cuando la materia prima tarda tres veces más en llegar, una parada no planificada de una refinería puede tener una repercusión mayor sobre la planificación de producción. La disponibilidad de los equipos deja de ser solamente un indicador interno de confiabilidad y pasa a formar parte de la capacidad de una empresa para absorber una cadena logística más lenta.
Una refinería que trabaja con menores márgenes de suministro necesita mayor previsibilidad en sus activos críticos.
Por eso el mantenimiento preventivo, la gestión de corrosión y la confiabilidad operacional adquieren una relación directa con la seguridad del suministro.
FUENTE: https://boereport.com/