La energía nuclear en Italia entra en una nueva etapa tras la aprobación definitiva del marco legislativo que permitirá al Gobierno avanzar hacia el regreso de esta fuente de generación, casi 40 años después del cierre de sus reactores. La estrategia apunta a tecnologías como los reactores modulares pequeños y avanzados para reforzar la seguridad energética, apoyar la descarbonización industrial y reducir la dependencia de las importaciones.
El giro no plantea simplemente recuperar el modelo de grandes centrales del pasado. La estrategia se orienta hacia reactores modulares pequeños (SMR), reactores modulares avanzados (AMR) y otras tecnologías nucleares de nueva generación, con el objetivo de incorporar generación firme y baja en carbono, apoyar la descarbonización industrial y reducir la exposición italiana a las importaciones energéticas.
Energía nuclear en Italia entra en una nueva fase
La aprobación parlamentaria no significa que Italia haya reiniciado ya la generación nuclear. El cambio inmediato es regulatorio: el nuevo marco concede al Gobierno 12 meses para adoptar los decretos de implementación necesarios para desarrollar nuevamente el sector, además de contemplar disposiciones relacionadas con el desmantelamiento de instalaciones existentes y la creación de un regulador independiente.
Ese proceso será determinante porque un programa nuclear requiere mucho más que seleccionar una tecnología. Italia tendrá que desarrollar simultáneamente regulación, licenciamiento, emplazamientos, cadena de suministro, gestión del combustible y residuos, infraestructura eléctrica, capacidades de ingeniería y mecanismos financieros.
El país, sin embargo, no parte completamente desde cero. ENEA lanzó en 2026 un programa nacional de investigación nuclear de tres años, financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética, que incluye específicamente el desarrollo de SMR y AMR, además de tecnologías de fusión y formación especializada.
Este avance conecta con una tendencia europea más amplia. Suecia seleccionó tres reactores SMR para ampliar su capacidad nuclear, mientras otros países europeos estudian diferentes modelos de expansión y renovación de sus sistemas de generación.
Los reactores modulares avanzados cambian el enfoque
Los sistemas modulares buscan introducir una lógica diferente a la construcción nuclear convencional. En lugar de depender exclusivamente de grandes reactores construidos prácticamente en su totalidad en el emplazamiento, los conceptos SMR incorporan mayor estandarización y fabricación modular, con componentes que pueden producirse bajo condiciones industriales controladas antes de su instalación.
La Comisión Europea considera que los SMR podrían contribuir simultáneamente a la descarbonización, competitividad industrial y seguridad del suministro, aunque su despliegue comercial a gran escala todavía debe demostrar costos, calendarios y capacidad de fabricación competitivos.
Precisamente, los reactores modulares pequeños están avanzando en diferentes mercados energéticos, donde la necesidad de generación estable está aumentando el interés por tecnologías capaces de complementar fuentes renovables variables.
Italia también dispone de una posible conexión industrial concreta. EDF anunció recientemente planes para desarrollar 10 SMR en la Unión Europea hacia 2035, utilizando tecnología NUWARD, y contempla una unidad en Italia con participación de empresas locales como Edison, Saipem y Webuild. El concepto previsto por EDF apunta a aproximadamente 400 MW por reactor, con capacidad para producir electricidad y suministrar calor para aplicaciones industriales.
¿Cuánta energía nuclear quiere incorporar Italia?
La dimensión prevista es significativa. Cuando presentó su estrategia, el Gobierno estimó que conseguir una participación nuclear de al menos 11 % en la matriz energética podría reducir aproximadamente 17.000 millones de euros en costos de descarbonización hacia 2050. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima contempla que la participación nuclear podría eventualmente alcanzar el 22 %.
La hoja de ruta también tiene un componente de seguridad energética. Italia mantiene una elevada dependencia de importaciones y, aunque no produce actualmente electricidad nuclear, consume electricidad procedente de sistemas europeos donde esta tecnología tiene una participación relevante, incluida Francia.
En ese contexto, el regreso nuclear se plantea como complemento de las renovables y no necesariamente como sustituto. La capacidad de suministrar potencia firme podría ayudar a respaldar un sistema eléctrico con una participación creciente de generación solar y eólica.
¿Cuándo podría Italia volver a producir electricidad nuclear?
El horizonte sigue siendo de largo plazo. El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, señaló durante el proceso legislativo que los primeros reactores podrían entrar en operación alrededor de 2034-2035. Ese calendario dependerá del desarrollo regulatorio, licenciamiento, tecnología seleccionada, emplazamientos, financiación y ejecución de los proyectos.
Por eso, la aprobación parlamentaria debe interpretarse como la apertura de una nueva etapa y no como el inicio inmediato de la construcción.
El desafío italiano será transformar esa habilitación legislativa en proyectos técnicamente ejecutables. Experiencias como el desarrollo de reactores SMR mediante fabricación modular muestran cómo Europa intenta trasladar parte de la construcción nuclear hacia modelos más estandarizados, aunque la competitividad real dependerá de que los primeros proyectos demuestren desempeño industrial, financiero y regulatorio.
Para Italia, los próximos 12 meses serán particularmente importantes: deberán convertir una decisión estratégica sobre energía nuclear en el marco técnico y regulatorio necesario para determinar qué tecnologías podrán construirse, bajo qué condiciones y con qué papel dentro del futuro sistema energético.