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El avance de las baterías permite integrar más energía solar mientras Estados Unidos afronta una demanda eléctrica creciente y limitaciones en su red.
El almacenamiento en baterías está ganando peso como una de las principales herramientas para ampliar la generación renovable en Estados Unidos. La reducción de los costos de fabricación, la electrificación y el rápido crecimiento del consumo de los centros de datos están impulsando nuevas instalaciones a escala de red.
A esta tendencia se suma la necesidad de incorporar capacidad eléctrica en plazos más cortos. Las empresas eléctricas buscan evitar problemas de suministro mientras numerosos proyectos esperan autorización para conectarse al sistema de transmisión.
Las baterías refuerzan la expansión de la energía solar
Aunque el almacenamiento de energía existe desde hace siglos, su función dentro del sistema eléctrico ha cambiado. Las primeras soluciones modernas de gran escala estuvieron vinculadas con centrales hidroeléctricas de bombeo. Ahora las baterías permiten guardar electricidad solar durante las horas de mayor producción y entregarla cuando aumenta el consumo.
Esta capacidad convierte al almacenamiento en un componente clave para gestionar fuentes variables. También ayuda a reducir vertidos de energía renovable y mejora la respuesta de las redes durante periodos de alta demanda.
Según las cifras aportadas, los costos de fabricación de baterías han caído cerca de un 90 %. Esta reducción favorece proyectos con mayor capacidad y mejores condiciones económicas para empresas eléctricas, promotores y grandes consumidores.
Estados Unidos prepara nueva capacidad solar
La energía solar mantiene su posición como la fuente de nueva generación con mayor crecimiento dentro del mercado estadounidense. Las proyecciones citadas de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que su producción podría pasar de 290.000 millones de kWh en 2025 a 424.000 millones de kWh en 2027.
Además, los proyectos previstos para 2026 y 2027 sumarían cerca de 70 GW de capacidad solar. Esa cifra equivaldría a un aumento del 49 % frente a la capacidad que estaba operativa en 2025.
De cumplirse el calendario previsto, 2026 sería el tercer año consecutivo con máximos de instalación solar. El crecimiento confirma que los sistemas fotovoltaicos pueden desplegarse con rapidez frente a otras tecnologías de generación que requieren plazos más largos.
El almacenamiento en baterías alcanza nuevos niveles
Durante el primer trimestre de 2026, Estados Unidos habría instalado 9,7 GWh de almacenamiento mediante baterías. El volumen representa un crecimiento interanual del 32 % y el mayor registro para un primer trimestre según los datos citados de la Asociación de Industrias de Energía Solar.
También se espera la entrada en operación de unos 24,3 GW adicionales antes del cierre del año. Esa capacidad superaría los 15 GW instalados durante 2025.
El aumento está favoreciendo el desarrollo de un ecosistema industrial más amplio. Empresas de ingeniería, construcción y tecnología trabajan en sistemas con mayor densidad energética y mejores medidas de seguridad. Al mismo tiempo prueban nuevas químicas y diseños orientados a reducir costos operativos.
La inteligencia artificial eleva la demanda eléctrica
Los centros de datos son uno de los principales factores detrás del crecimiento previsto del consumo. Wood Mackenzie estima que su demanda eléctrica en Estados Unidos podría aumentar cerca de un 360 % y alcanzar los 110 GW en 2030.
Este incremento está relacionado con la expansión de la inteligencia artificial y de los servicios digitales. Ambas actividades necesitan grandes volúmenes de electricidad durante las 24 horas y exigen un suministro estable.
Las nuevas centrales de gas natural podrían cubrir parte de esa demanda. Sin embargo, la escasez de turbinas y otros equipos está retrasando proyectos. En este contexto, la combinación de energía solar y almacenamiento ofrece una alternativa de instalación más rápida.
La red eléctrica limita nuevos proyectos
Uno de los mayores obstáculos es el proceso de interconexión. Algunos proyectos pueden permanecer hasta 48 meses en espera antes de obtener permiso para conectarse a la red.
La congestión afecta a instalaciones solares, parques eólicos y sistemas de baterías. También dificulta que la nueva capacidad llegue a las regiones donde el consumo está creciendo con más rapidez.
Para reducir estas esperas, varias empresas tecnológicas están evaluando acuerdos de private wire. Este modelo conecta directamente la generación con el consumidor mediante infraestructura privada.
Los proyectos suelen integrar paneles solares y baterías en un mismo emplazamiento. Al operar behind-the-meter, pueden abastecer centros de datos sin depender por completo de la red pública.
Renovables y baterías cubren una necesidad inmediata
La generación eólica y solar habría superado al carbón en términos anuales desde 2024. Los datos aportados también señalan que durante la primera mitad de 2026 ambas fuentes habrían producido más electricidad que la energía nuclear por primera vez.
John Ketchum, director ejecutivo de NextEra Energy, afirmó en abril que las renovables y el almacenamiento continúan siendo la vía más rápida para incorporar nueva energía mientras se construye capacidad adicional de generación con gas.
Así mismo, las baterías aportan flexibilidad a las empresas eléctricas. Pueden almacenar excedentes durante periodos de baja demanda y suministrar electricidad cuando el consumo aumenta o disminuye la producción solar.
El desarrollo de estos sistemas dependerá de la disponibilidad de equipos, los permisos y la modernización de la red. Aun así, su ritmo de crecimiento muestra que el almacenamiento está pasando de ser una tecnología complementaria a convertirse en una pieza central de la expansión renovable estadounidense.
Fuente: ERN
Foto: Shutterstock