Ammobia y Lummus Technology han alcanzado un acuerdo para licenciar e implementar a escala comercial la tecnología de producción de amoníaco desarrollada por Ammobia. La alianza permitirá llevar el sistema a instalaciones de distintos mercados y combinarlo con las soluciones de hidrógeno de Lummus.
Además, ambas compañías apuntan hacia usos que van más allá de las aplicaciones tradicionales del compuesto. Entre ellos aparecen la generación eléctrica, el almacenamiento y transporte de energía y el combustible marítimo.
El acuerdo supone así un paso hacia la comercialización del proceso desarrollado por Ammobia, donde al mismo tiempo, Lummus incorporará por primera vez una tecnología específica de producción de amoníaco a su cartera.
En concreto, el acuerdo contempla que Lummus pueda licenciar e implementar el sistema de Ammobia en proyectos comerciales alrededor del mundo. La empresa aportará su experiencia en ingeniería, diseño de procesos, reactores, sistemas térmicos y ejecución de proyectos.
Por su parte, Ammobia continuará centrada en desarrollar su proceso de producción, la compañía denomina a su tecnología Haber-Bosch 2.0 y plantea un modelo basado en módulos frente a la dependencia de instalaciones de gran tamaño.
Esta combinación pretende facilitar que los desarrolladores puedan llevar nuevos proyectos al mercado con diseños repetibles. También abre la posibilidad de ampliar instalaciones existentes sin recurrir necesariamente a grandes proyectos desde cero.
Ammobia plantea modificar la economía asociada a la fabricación de amoníaco mediante un ciclo de síntesis o synloop diseñado para requerir menos capital inicial.
De este modo, la tecnología puede desplegarse mediante plantas modulares de escala media, también puede utilizarse para modernizar instalaciones operativas y aumentar su capacidad.
El planteamiento contrasta con el modelo de grandes complejos que ha predominado durante décadas en esta industria. La modularidad permitiría incrementar la capacidad de forma progresiva y adaptar las instalaciones a las necesidades de cada proyecto.
A su vez, los diseños estandarizados buscan reducir los tiempos asociados al desarrollo, Lummus respaldará la implementación con sus capacidades de ingeniería y ejecución además de garantías de rendimiento y producción.
Para los promotores, esta combinación busca reducir parte de la incertidumbre técnica y financiera asociada al desarrollo de nuevas plantas. Sin embargo, su desempeño económico tendrá que demostrarse a medida que los primeros proyectos comerciales entren en funcionamiento.
Uno de los principales argumentos de Ammobia está relacionado con los costes, la empresa sostiene que su synloop necesita una inversión inicial significativamente menor y puede reducir el coste total de producción.
Esta característica cobra especial importancia ante aplicaciones energéticas donde el precio del amoníaco bajo en carbono puede determinar su capacidad para competir con otros combustibles y sistemas de almacenamiento.
Por otra parte, el modelo modular puede reducir los plazos de construcción al utilizar configuraciones repetibles. Lummus aportará su capacidad para trasladar esos diseños desde la ingeniería hasta instalaciones comerciales en diferentes mercados.
El resultado perseguido es un modelo que permita construir unidades compactas con mayor rapidez y aumentar posteriormente la capacidad cuando exista suficiente demanda.
Otro elemento del acuerdo es la flexibilidad respecto a la energía y el hidrógeno empleados en la producción.
El ciclo de síntesis de Ammobia puede funcionar junto con distintas fuentes energéticas, a esto se suma la cartera de tecnologías de hidrógeno de Lummus que abarca diferentes materias primas y métodos de producción.
Así, los proyectos podrán plantearse alrededor de recursos disponibles en cada región, las opciones mencionadas incluyen reformado de gas, electrólisis, fuentes renovables y alternativas emergentes como el hidrógeno geológico.
Esta flexibilidad puede tener implicaciones económicas importantes, la disponibilidad y el precio local de la energía condicionan directamente el coste de producir amoníaco por lo que adaptar cada instalación a los recursos regionales puede mejorar la viabilidad de determinados proyectos.
Aunque la agricultura continúa concentrando gran parte de su consumo, las expectativas de crecimiento están trasladando la atención hacia nuevos mercados.
El amoníaco constituye actualmente la base de alrededor del 70 % de los fertilizantes y estos contribuyen a la producción de alimentos para aproximadamente la mitad de la población mundial, según los datos incluidos en el anuncio.
A esta demanda tradicional se están sumando aplicaciones relacionadas con energía y transporte. Grand View Research proyecta un crecimiento del 58 % en la producción de amoníaco para 2033, según la información difundida por las compañías.
Parte de esa expansión estaría vinculada con su utilización como combustible marítimo y con la generación eléctrica. Este escenario explica por qué Ammobia y Lummus están poniendo especial atención en estas dos áreas.
El amoníaco para energía puede servir como medio para transportar y almacenar energía producida en otras regiones. Esta característica resulta especialmente relevante para mercados que necesitan importar grandes cantidades de energía.
Europa, Japón y Corea del Sur aparecen entre las regiones donde este modelo podría adquirir mayor importancia. El compuesto puede aprovechar parte de la infraestructura existente y almacenar energía durante periodos prolongados antes de su utilización.
Ammobia considera que reducir el coste de síntesis puede mejorar la economía de este modelo. La generación eléctrica se convierte por ello en uno de los mercados prioritarios de su alianza con Lummus.
El transporte marítimo constituye otra de las principales oportunidades contempladas por ambas empresas. El amoníaco puede utilizarse como combustible marítimo sin emitir dióxido de carbono durante su combustión aunque su impacto total depende de cómo se produzca y gestione a lo largo de la cadena de suministro.
La flota preparada para esta alternativa ya comienza a crecer, a junio de 2026 había 441 buques encargados o en operación preparados para utilizar amoníaco o que ya lo empleaban como combustible, según los datos aportados por Ammobia.
Por tanto, el desafío pasa también por disponer de suficiente suministro a precios competitivos, Ammobia pretende que su sistema reduzca el coste de producción hasta niveles que faciliten su uso frente a combustibles marítimos convencionales.
La producción modular podría permitir además desarrollar capacidad cerca de puertos o centros de consumo. Esto reduciría algunas necesidades logísticas y permitiría adaptar el suministro al crecimiento gradual de la flota.
Mientras aparecen estos nuevos usos, la agricultura seguirá siendo uno de los principales destinos del amoníaco.
En este ámbito, Ammobia plantea otra aplicación para sus plantas modulares: instalar capacidad productiva más cerca de las regiones donde se necesitan fertilizantes.
Acortar la distancia entre producción y consumo puede disminuir la exposición a cadenas internacionales extensas y concentradas. También permitiría desarrollar instalaciones regionales ajustadas a la demanda local.
Tras formalizar el acuerdo, el siguiente paso será trasladar la tecnología hacia proyectos concretos. Ammobia y Lummus prevén comenzar a identificar sus primeras oportunidades comerciales durante los próximos meses.
La generación de energía y el transporte marítimo ocuparán inicialmente buena parte de sus esfuerzos conjuntos. Mientras tanto, Ammobia continuará desarrollando aplicaciones destinadas a fertilizantes y otros procesos industriales.
La evolución de esos primeros proyectos permitirá comprobar hasta qué punto la producción modular puede reducir inversiones, acelerar los plazos y ofrecer costes competitivos a escala comercial.
Para Lummus, el acuerdo amplía su cartera de tecnologías relacionadas con hidrógeno y energía, para Ammobia supone contar con capacidades internacionales de ingeniería y ejecución que pueden facilitar el salto desde el desarrollo tecnológico hacia instalaciones comerciales.
El crecimiento previsto de la demanda convierte esa transición en un punto especialmente relevante. Si los proyectos cumplen las prestaciones económicas planteadas por las empresas, el modelo modular podría ampliar las alternativas disponibles para producir amoníaco bajo en carbono destinado a energía, transporte marítimo, fertilizantes y otros mercados.

Siemens Energy comenzó a preparar la separación legal y operativa de su división Transformación Industrial. La compañía busca convertir este negocio en una empresa independiente con mayor libertad para crecer y atraer capital externo. También contempla una futura operación en los mercados de capitales. Tras la desconsolidación Siemens Energy prevé conservar una participación minoritaria significativa.
La división cuenta con unos 17.000 empleados y registró ingresos por 5.700 millones de euros durante el ejercicio fiscal 2025. Su catálogo incluye turbinas de vapor, compresores, generadores, motores y electrolizadores para producir hidrógeno. Cerca del 50 % de sus ingresos proviene de servicios y tiene más de 85.000 unidades instaladas. La futura empresa operará inicialmente bajo Om-terra cuando Siemens Energy lance esta nueva marca.
Goldman Sachs elevó con fuerza sus previsiones para los márgenes de refinación del diésel ante una oferta mundial cada vez más limitada. El banco estima que el margen podría alcanzar los 63 dólares por barril en Estados Unidos durante 2027 frente a los 27 dólares calculados antes. Para las refinerías de la Unión Europea proyecta un promedio de 49 dólares por barril frente a una previsión previa de 19 dólares.
La presión viene de las interrupciones en refinerías de Oriente Medio y Rusia mientras los inventarios mundiales de diésel permanecen bajos. Las paradas de plantas están un 60 % por encima del promedio habitual para esta época. Además las exportaciones de combustibles desde el Golfo Pérsico rondan el 40 % de los niveles anteriores al conflicto. Europa enfrenta una dificultad adicional por el cierre previo de capacidad de refinación mientras Rusia mantiene restricciones a sus exportaciones de diésel.
Etu Energias acordó comprar a Chevron un 31 % del Bloque 14 y un 15,5 % del Bloque 14K en aguas de Cabinda por una base de 260 millones de dólares en efectivo. La empresa angoleña ya participa en ambas licencias y tras completar la operación pasará a ser el mayor accionista de uno de los campos productores en aguas profundas con mayor trayectoria del país. Además busca convertirse en operador del Bloque 14.
Los activos producen actualmente unos 42.000 barriles de petróleo diarios y las participaciones que serán adquiridas representan cerca de 13.000 barriles por día. La operación será financiada por Shell Western Supply and Trading y contará con apoyo técnico y operativo de BW Energy y Chariot. El cierre está previsto para comienzos de 2027 y todavía necesita autorizaciones regulatorias en Angola.
Investigadores de la Universidad de Carolina del Sur probaron un tratamiento con nanopartículas que estimuló la formación de nuevas neuronas en ratones con signos similares al Alzheimer. El sistema Nano-ERASER transportó anticuerpos a través de la barrera hematoencefálica para reducir la actividad de PTBP1, una proteína que dificulta que los astrocitos adopten características propias de las neuronas.
Tras el tratamiento, los científicos detectaron una mayor densidad neuronal y mejoras en tareas relacionadas con la memoria y el aprendizaje espacial. Los animales recuperaron parte de su capacidad para construir nidos y mostraron mejores resultados en laberintos. Los cambios de comportamiento aparecieron incluso después de una inyección aunque los investigadores también evaluaron los efectos de una segunda dosis.