Dos estudios técnicos encargados por la NSTA evalúan nuevas tuberías de CO₂ y la reutilización de infraestructura offshore para transportar CO₂.
La North Sea Transition Authority (NSTA) publicó dos estudios orientados a resolver los principales desafíos técnicos del transporte de dióxido de carbono mediante tuberías marinas. Los documentos buscan apoyar el crecimiento de la industria del almacenamiento de carbono en Reino Unido.
Los informes fueron elaborados por Penspen y DNV, ambos analizan opciones para desarrollar redes de transporte de CO₂ destinadas a proyectos de captura y almacenamiento de carbono.
El primer estudio examina sistemas de nueva construcción, el segundo evalúa la posibilidad de adaptar tuberías de hidrocarburos existentes para transportar dióxido de carbono.
Tuberías de CO₂ para nuevas infraestructuras offshore
El informe de Penspen estudia las capacidades necesarias para construir sistemas de tuberías marinas de CO₂ a gran escala. Entre los aspectos técnicos evaluados figuran la gestión de contaminantes, el control de fracturas, las conexiones submarinas de larga distancia, la medición y el modelado de flujo.
Según el estudio, no existen barreras importantes relacionadas con la disponibilidad de equipos, sin embargo, la industria todavía cuenta con poca experiencia en la operación de sistemas completos de transporte offshore de CO₂ a gran escala.
Por esta razón, los desarrolladores dependen en gran medida de la experiencia acumulada en tuberías de petróleo y gas. Esa experiencia debe complementarse con modelos, ensayos y procesos específicos para el comportamiento del dióxido de carbono.
Además, Penspen considera necesario definir con mayor precisión los requisitos de integración y validación de los sistemas CCS. También deben coordinarse las interfaces técnicas, comerciales y regulatorias.
Resolver estos aspectos permitirá establecer mejores prácticas para el diseño de infraestructura de transporte de CO₂ en Reino Unido.
DNV evalúa la reutilización de gasoductos marinos
El segundo estudio fue desarrollado por DNV y se concentra en la reutilización de tuberías offshore de hidrocarburos. El documento presenta una metodología para evaluar si una tubería existente puede utilizarse para transportar CO₂. También incluye dos estudios de caso que muestran cómo aplicar los criterios técnicos.
DNV concluye que la reutilización de infraestructura marina puede ser técnicamente viable y más económica que la construcción de instalaciones nuevas.
Sin embargo, cada activo debe analizarse de forma individual, los operadores deben revisar su estado, sus materiales, su capacidad y las condiciones previstas para el nuevo servicio.
Uno de los factores más importantes es la propagación de fractura dúctil, este fenómeno puede afectar a las tuberías que transportan CO₂ en fase densa y debe considerarse durante la evaluación de integridad.
De acuerdo con el informe, algunas tuberías podrían operar con dióxido de carbono en fase densa, otras podrían utilizarse para transporte en fase gaseosa. Cuando ninguna alternativa resulte adecuada será necesario instalar un ducto nuevo.
La reutilización puede reducir costes y plazos
Para la NSTA, estos estudios ofrecen una base técnica para los titulares de licencias, futuros operadores y empresas de la cadena de suministro.
Ernie Lamza, gerente de Tecnología de la NSTA, señaló que los documentos ayudarán a los desarrolladores a evaluar tanto la reutilización de gasoductos como la instalación de nueva infraestructura.
Por su parte, Penspen resaltó que Reino Unido puede aprovechar décadas de experiencia en ingeniería de petróleo y gas para ampliar su capacidad de captura y almacenamiento de carbono.
Así mismo, DNV considera que la reconversión de tuberías marinas puede reducir los gastos de capital y acortar los plazos de los proyectos CCUS.
La reutilización también permitiría aprovechar activos existentes en el mar del Norte, sin embargo, su aplicación dependerá de estudios de integridad y de una correcta evaluación de los riesgos asociados al transporte de CO₂.
Reino Unido amplía su estrategia de almacenamiento de carbono
Los informes forman parte de una serie de iniciativas desarrolladas por la NSTA para fortalecer el sector británico de almacenamiento de carbono.
El organismo publicó el 16 de julio de 2026 nuevas orientaciones para la ejecución segura, eficaz y transparente de proyectos de almacenamiento. En septiembre de 2025 también presentó sus primeras expectativas de gestión para el sector.
Además, Reino Unido lanzó en diciembre de 2025 su segunda ronda de licencias de almacenamiento de carbono. Las ofertas recibidas en marzo de 2026 permanecen en evaluación. Este proceso podría ampliar la superficie disponible para proyectos de almacenamiento geológico y aumentar la demanda de infraestructura para transportar CO₂ desde instalaciones industriales hasta depósitos submarinos.
Los estudios de Penspen y DNV aportan criterios técnicos para decidir cuándo construir nuevas tuberías y cuándo reutilizar activos existentes. Ese análisis será crucial para desarrollar redes de transporte seguras y compatibles con el crecimiento de la industria CCS británica.
Fuente: World Pipelines
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