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Tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz cae a solo 7 buques

El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz cayó a solo siete buques, mientras las tensiones regionales mantienen bajo presión las rutas de petróleo y LNG.
Tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz durante crisis energética

El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz volvió a deteriorarse en medio de la persistente tensión geopolítica en Medio Oriente. Apenas siete buques dedicados al transporte de materias primas atravesaron el estratégico paso marítimo durante el jueves, una reducción del 50% frente a los 14 registrados el día anterior, según datos de seguimiento marítimo de Kpler.

La caída evidencia que la navegación por una de las principales arterias energéticas del planeta continúa lejos de recuperar sus niveles habituales. El escenario mantiene bajo presión a operadores, productores y mercados internacionales, especialmente por la importancia del corredor para las exportaciones de petróleo y gas natural licuado (LNG) procedentes del Golfo Pérsico.

El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz sigue limitado

De los siete buques contabilizados durante la jornada, cuatro ingresaron al Estrecho de Ormuz y tres completaron movimientos de salida. Sin embargo, la composición del tráfico resulta particularmente significativa para el mercado energético: entre los tránsitos registrados no figuraron grandes petroleros VLCC ni buques metaneros destinados al transporte de LNG.

Sí fue detectado el paso de un gran gasero que transportaba gases licuados del petróleo, específicamente propano y butano, y que salió del Golfo utilizando la ruta próxima a aguas iraníes.

La ausencia de VLCC y buques de LNG refleja la cautela que continúa dominando las operaciones comerciales en la zona. Estas embarcaciones representan una parte fundamental del transporte internacional de crudo y gas y requieren elevados niveles de seguridad operacional, cobertura aseguradora y certeza sobre las condiciones de navegación.

La reducción del tráfico ocurre mientras continúa la incertidumbre política entre Estados Unidos e Irán y persisten los riesgos para la navegación comercial en Medio Oriente.

Ormuz continúa siendo un punto crítico para el mercado energético

La relevancia del Estrecho de Ormuz supera ampliamente el número de embarcaciones que lo atraviesan diariamente. Antes de las alteraciones provocadas por el conflicto regional de 2026, el corredor constituía una de las principales rutas de exportación energética del planeta.

Datos de la Agencia Internacional de Energía indican que aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo crudo y productos petrolíferos atravesaron Ormuz durante 2025. Ese volumen representaba cerca del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo.

La dependencia es particularmente elevada entre los productores del Golfo. Irán, Irak, Kuwait, Qatar y Bahréin utilizan el estrecho como principal vía para colocar gran parte de sus hidrocarburos en los mercados internacionales. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con ciertas alternativas mediante oleoductos, aunque la capacidad disponible para evitar Ormuz es considerablemente inferior al volumen que normalmente circula por la vía marítima.

El LNG presenta una vulnerabilidad todavía mayor. Aproximadamente el 93% de las exportaciones de LNG de Qatar y el 96% de las correspondientes a Emiratos Árabes Unidos utilizaban esta ruta, representando conjuntamente cerca del 19% del comercio mundial de LNG.

Esto explica por qué incluso pequeñas variaciones en el número de buques que atraviesan el estrecho son observadas de cerca por traders, navieras, productores y consumidores de energía.

Bab el-Mandeb también registra una reducción del tráfico

El deterioro de la actividad marítima no está limitado a Ormuz. El tránsito comercial también disminuyó en el estrecho de Bab el-Mandeb, otro corredor estratégico para las cadenas internacionales de suministro.

Los datos de Kpler contabilizaron 23 buques de materias primas atravesando Bab el-Mandeb durante el jueves, frente a los 34 registrados en cada uno de los dos días anteriores.

Del total, 16 embarcaciones ingresaron y siete salieron del corredor. Entre estas últimas estuvieron los petroleros Suezmax Stoic Warrior y Dokos, que transportaban petróleo crudo con destino a Vietnam e India, respectivamente.

Al igual que en Ormuz, durante esa jornada tampoco se registraron tránsitos de VLCC ni buques de LNG a través de Bab el-Mandeb. Esta situación adquiere mayor relevancia porque ambos estrechos forman parte de una extensa red de rutas que conecta los centros productores de Medio Oriente con consumidores asiáticos y europeos.

El mercado petrolero mantiene una prima de riesgo geopolítico

La situación marítima ocurre además en un momento de renovada presión sobre los precios internacionales del petróleo.

El Brent se encaminaba el viernes hacia su segunda ganancia semanal consecutiva mientras el mercado evaluaba el aumento de las tensiones entre Washington y Teherán y las posibles consecuencias sobre la oferta de hidrocarburos. Reuters reportó precios cercanos a 94 dólares por barril para el Brent y alrededor de 87 dólares para el WTI durante la jornada.

Las interrupciones sufridas durante 2026 ya demostraron la capacidad de Ormuz para alterar los fundamentos del mercado. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) señaló que las restricciones experimentadas durante el segundo trimestre impulsaron una elevada volatilidad del Brent y obligaron a numerosos compradores internacionales a buscar fuentes alternativas de suministro.

La Agencia Internacional de Energía también ha descrito la crisis regional como una de las perturbaciones más importantes sufridas por el mercado petrolero mundial, debido a la combinación de menores movimientos de buques, restricciones logísticas y reducción de producción en varios países del Golfo.

La normalización de Ormuz sigue siendo clave para la seguridad energética

La caída a siete tránsitos diarios muestra que la recuperación del transporte energético por el Estrecho de Ormuz continúa siendo frágil.

Aunque algunos buques mantienen operaciones y determinados cargamentos logran atravesar el corredor, la ausencia de grandes petroleros y metaneros refleja un escenario que todavía está muy lejos de las condiciones comerciales anteriores a la crisis.

La situación también debe interpretarse con cautela. Los sistemas de seguimiento marítimo dependen principalmente de señales AIS emitidas por las embarcaciones. Los barcos que desactivan sus transpondedores, operan bajo interferencias GPS o utilizan otras prácticas destinadas a reducir su visibilidad pueden quedar fuera de determinados registros.

La propia Agencia Internacional de Energía ha advertido que el spoofing, el bloqueo de señales y los buques que operan sin transmitir su posición dificultan obtener una imagen completamente precisa de los movimientos marítimos en la región.

Mientras persistan las tensiones geopolíticas y las restricciones de navegación, Ormuz seguirá funcionando como uno de los principales indicadores de riesgo para el mercado energético internacional. Una recuperación sostenida del tráfico sería una señal favorable para la seguridad del suministro; una nueva reducción de los tránsitos, en cambio, podría aumentar nuevamente las presiones sobre el petróleo, el LNG, los costos de transporte y las cadenas globales de abastecimiento.

Fuentes: Reuters

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.