Tabla de Contenidos
- Baterías en el mercado energético y transformación de la red
- Tecnologías que están transformando el almacenamiento en red
- Almacenamiento de energía para estabilizar la red eléctrica
- Baterías de ion de litio: más energía en menos espacio
- ¿Puede el sodio-ion competir con el litio?
- Baterías de flujo y almacenamiento durante más horas
- ¿Y si la batería debe almacenar energía durante días?
- Software e inteligencia: la otra revolución del BESS
- Integración de energías renovables: cuándo entregar la energía
- Conclusiones
- Referencias
- Preguntas frecuentes (FAQs)
Hace cinco años, almacenar electricidad a gran escala todavía era tratado como un complemento de la generación renovable. Hoy, las baterías en el mercado energético empiezan a competir por una función mucho más importante: determinar cuándo entra la energía a la red, durante cuánto tiempo puede mantenerse disponible y qué servicios eléctricos puede prestar mientras permanece conectada.
La magnitud del cambio ya puede medirse. En 2025 se incorporaron 108 GW de nueva capacidad de almacenamiento con baterías a escala mundial, 40 % más que en 2024. Cerca del 80 % correspondió a instalaciones a escala de red y la capacidad instalada global es actualmente once veces superior a la registrada en 2021, según la Agencia Internacional de Energía (IEA).
El dato más significativo no es únicamente el crecimiento. El almacenamiento con baterías fue la tecnología del sector eléctrico de mayor crecimiento en 2025, mientras los proyectos comienzan a aumentar su duración, densidad energética y capacidad de participar directamente en el control de la red.
Baterías en el mercado energético y transformación de la red
Una batería conectada al sistema eléctrico no produce energía primaria. Recibe electricidad, la almacena mediante un proceso electroquímico y puede devolverla cuando el sistema o el mercado lo requieren. Esta capacidad permite desacoplar, dentro de ciertos límites, el momento de generación del momento de consumo.
Los sistemas de almacenamiento de energía pueden cargarse durante horas de elevada generación solar o eólica y descargar posteriormente en periodos de mayor demanda. También pueden responder a instrucciones del operador, participar en mercados eléctricos o mantener capacidad disponible como reserva.
Por esta razón, el valor económico de un proyecto BESS ya no debería evaluarse únicamente por sus MWh instalados. Una misma instalación puede participar en arbitraje energético, regulación de frecuencia y reserva operativa, además de desplazar generación renovable hacia periodos de mayor demanda. Según su diseño y arquitectura de control, también puede contribuir al control de rampas, gestión de congestión, capacidad de respaldo y soporte de tensión y frecuencia.
La expansión está concentrada actualmente en varios grandes mercados. Según la International Energy Agency, China representó alrededor del 60 % de las nuevas instalaciones mundiales de almacenamiento con baterías en 2025, seguida por Estados Unidos y Europa. Australia y algunos países de Oriente Medio también están acelerando el despliegue de almacenamiento para reforzar la seguridad energética e integrar mayores volúmenes de generación renovable.
Tecnologías que están transformando el almacenamiento en red
La transformación de los sistemas BESS no depende de una sola innovación. Actualmente convergen nuevas químicas de baterías, inversores grid-forming, sistemas de mayor densidad energética, almacenamiento de larga duración y plataformas digitales de control. Estas tecnologías están ampliando la capacidad, duración y respuesta del almacenamiento, al mismo tiempo que modifican la forma en que estos activos participan en la estabilidad y operación de la red eléctrica.
Almacenamiento de energía para estabilizar la red eléctrica
El equilibrio entre generación y consumo debe mantenerse continuamente. Una pérdida repentina de generación, una variación de demanda o una caída rápida de la producción solar o eólica puede obligar al sistema eléctrico a modificar su potencia en segundos.
Aquí aparece una de las mayores ventajas operativas del almacenamiento de energía con baterías: su capacidad de respuesta rápida.
Pero instalar baterías no garantiza por sí mismo la estabilidad de la red eléctrica. Un BESS integra celdas, módulos, BMS, PCS, sistema térmico, protecciones, transformadores, instrumentación, control y un Energy Management System (EMS). El comportamiento final depende de cómo interactúa toda esa arquitectura.
La evolución más importante está ocurriendo precisamente fuera de la celda.
De grid-following a grid-forming
Los inversores convencionales grid-following necesitan seguir una referencia de tensión y frecuencia existente. Las tecnologías grid-forming, en cambio, pueden contribuir activamente a establecer esas referencias y sostener determinadas condiciones eléctricas de la red.
El Departamento de Energía de Estados Unidos considera estas tecnologías especialmente relevantes a medida que aumenta la penetración de recursos conectados mediante electrónica de potencia. Algunos sistemas pueden participar incluso en estrategias de black start, siempre que la red y la instalación hayan sido diseñadas para ello. Esta transición ya está llegando a proyectos comerciales.
Fluence, por ejemplo, está incorporando capacidades grid-forming en proyectos británicos para aportar regulación activa de tensión y frecuencia. En 2026 presentó además una configuración Smartstack de 10 MWh por sistema, orientada a aumentar la densidad energética del almacenamiento a escala de red.
La batería, por tanto, deja progresivamente de ser únicamente un depósito de electricidad para convertirse también en un activo de control del sistema.
Baterías de ion de litio: más energía en menos espacio
Las baterías de ion de litio mantienen una posición dominante en los sistemas BESS actuales. Dentro de esta familia, LFP se ha convertido en la química principal para almacenamiento estacionario. En 2025, las baterías de litio-ferrofosfato representaron alrededor del 90 % de los nuevos despliegues de almacenamiento con baterías, frente a una participación inferior al 50 % cinco años antes.
La innovación reciente está dirigida a almacenar más MWh dentro de una superficie menor y reducir componentes, conexiones y costos de construcción. CATL presentó en 2025 TENER Stack, una solución de 9 MWh, con una mejora declarada de 45 % en utilización volumétrica y 50 % en densidad energética proyectada respecto a sistemas convencionales de contenedor de 20 pies.
Sungrow llevó el concepto todavía más lejos con PowerTitan 3.0. Su configuración Plus alcanza 12,5 MWh por unidad y hasta 50 MWh por bloque AC, admite diseños de entre 2 y 12 horas e incorpora un PCS refrigerado por líquido basado en carburo de silicio (SiC), con una eficiencia máxima declarada de 99,3 %.
La competencia ya no ocurre exclusivamente entre fabricantes de celdas. También se extiende a la densidad energética por superficie, integración del PCS, velocidad de instalación, gestión térmica, seguridad y degradación, aspectos directamente relacionados con el análisis de fallas en sistemas BESS, además del software y las estrategias de operación que determinan el rendimiento técnico y económico del proyecto.
¿Puede el sodio-ion competir con el litio?
Una de las tecnologías que más atención está recibiendo es el sodio-ion. Su densidad energética continúa siendo inferior a la de las mejores baterías LFP. La IEA sitúa las celdas de sodio-ion más recientes en hasta aproximadamente 175 Wh/kg, frente a unos 205 Wh/kg para LFP de última generación. Sin embargo, esa diferencia importa mucho menos en una instalación estacionaria que en un vehículo eléctrico.
El atractivo está en otra parte: disponibilidad de materias primas, diversificación de la cadena de suministro y desempeño potencial en aplicaciones estacionarias.
Esto todavía no significa que el sodio vaya a desplazar al LFP. Significa que el almacenamiento estacionario empieza a disponer de una alternativa comercial adicional.
Baterías de flujo y almacenamiento durante más horas
Cuando el objetivo pasa de responder durante segundos o desplazar energía durante unas pocas horas a sostener suministro durante periodos más extensos, las baterías de flujo ofrecen una arquitectura diferente a la de los sistemas convencionales de ion de litio.
Estas baterías almacenan la energía en electrolitos líquidos contenidos en depósitos externos y los hacen circular a través de un conjunto de celdas electroquímicas o stack. Esto permite dimensionar con mayor independencia la potencia, determinada principalmente por el stack, y la capacidad energética, asociada al volumen de electrolito disponible.
Esta separación puede resultar favorable en proyectos que requieren descargas prolongadas, numerosos ciclos y ampliación de la capacidad energética sin aumentar proporcionalmente la potencia instalada. Entre los desarrollos actuales se encuentran las baterías de flujo de hierro orientadas al almacenamiento de larga duración.
ESS, por ejemplo, desarrolla su plataforma Horizon para aplicaciones de aproximadamente 16 a 48 horas o más, utilizando un electrolito basado en hierro y una arquitectura no inflamable. Este tipo de sistema busca cubrir necesidades diferentes a las de un BESS convencional de dos o cuatro horas.
Las baterías de flujo no sustituyen de forma general a las de ion de litio. Su ventaja aparece cuando la duración, la vida útil en ciclos, la seguridad y la posibilidad de aumentar los MWh almacenados adquieren más peso que la densidad energética por superficie.

¿Y si la batería debe almacenar energía durante días?
Aquí aparece una de las innovaciones energéticas más interesantes del sector.
Form Energy desarrolla baterías hierro-aire capaces de descargar energía durante hasta 100 horas. En lugar de depender del litio, utilizan fundamentalmente hierro, agua y aire mediante una reacción electroquímica reversible asociada con oxidación y reducción del hierro.
En 2026, la compañía informó además un proyecto propuesto de 300 MW / 30 GWh con Xcel Energy en Minnesota y un primer despliegue internacional de 10 MW/1.000 MWh previsto en Irlanda.
Este tipo de desarrollo muestra hasta dónde está ampliándose el concepto de batería de red: de segundos de respuesta y dos o cuatro horas de descarga hacia almacenamiento multiday.
Software e inteligencia: la otra revolución del BESS
La innovación tampoco termina en la electroquímica. Cuando un proyecto dispone de cientos o miles de módulos, su desempeño depende de conocer continuamente variables como estado de carga, degradación, temperatura, disponibilidad y condiciones de operación.
Las plataformas más recientes incorporan analítica avanzada, mantenimiento predictivo, optimización de eficiencia y modelos basados en inteligencia artificial para anticipar desviaciones, gestionar el envejecimiento del sistema y mejorar las decisiones de carga y descarga.
Fluence, por ejemplo, utiliza modelos de aprendizaje automático para monitorear activos y software especializado para optimizar ofertas y despacho en mercados eléctricos. CATL también ha incorporado funciones digitales de supervisión, diagnóstico y gestión inteligente en sus plataformas de almacenamiento energético.
Esto introduce otra variable en la economía del almacenamiento: dos sistemas con la misma capacidad nominal pueden generar resultados económicos distintos según su estrategia de operación, nivel de degradación y capacidad para responder a las condiciones del mercado.
Integración de energías renovables: cuándo entregar la energía
La integración de energías renovables está modificando el papel del almacenamiento. En sistemas con elevada generación solar puede existir abundante electricidad durante las horas centrales del día y menor disponibilidad varias horas después. Una batería permite trasladar parte de esa producción hacia otros periodos, reducir recortes de generación y aprovechar diferencias de precios.
Durante 2025, aproximadamente 24 GW de las nuevas incorporaciones de almacenamiento a escala de red se instalaron conjuntamente con generación renovable, según la IEA.
Para el propietario de una planta renovable, esto significa que ya no toda la energía debe entregarse necesariamente en el momento en que el recurso está disponible. Parte de la producción puede almacenarse y despacharse posteriormente, cuando resulta más útil para el sistema eléctrico o alcanza un mayor valor en el mercado.
Conclusiones
La siguiente etapa de las baterías en el mercado energético no se definirá por una única química ganadora. LFP seguirá dominando buena parte de las instalaciones de corta y media duración, mientras sodio-ion, baterías de flujo y sistemas hierro-aire buscan ocupar rangos donde la disponibilidad de materiales, los ciclos de operación o la duración pesan más que la densidad energética.
Al mismo tiempo, inversores grid-forming, PCS de mayor eficiencia, sistemas con más MWh por superficie y software capaz de optimizar degradación y despacho están modificando el rendimiento de las plantas. El activo que empieza a competir en el mercado eléctrico ya no es simplemente una batería: es un sistema electroquímico, electrónico y digital capaz de almacenar energía y decidir técnicamente cómo devolverla a la red.
Referencias
- International Energy Agency (IEA). Global Energy Review 2026 – Battery storage.
- International Energy Agency (IEA). Global EV Outlook 2026 – Electric vehicle batteries.
- U.S. Department of Energy (DOE). Powering Grid-Forming Inverters.
- Fluence Energy. Smartstack 10 MWh High-Density Energy Storage Platform.
- CATL. TENER Stack – High-density energy storage system.
- ESS Inc. Horizon – Long-Duration Energy Storage.
- Form Energy. Iron-Air Battery Technology.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Qué tecnología domina actualmente los BESS?
Las baterías LFP. Representaron alrededor del 90 % de las nuevas instalaciones mundiales de almacenamiento con baterías durante 2025.
¿Qué aporta un BESS con control grid-forming?
Grid-forming corresponde principalmente al comportamiento del inversor/control del sistema, no a una “batería” como química.
¿El sodio-ion reemplazará al litio?
No necesariamente. Su mayor oportunidad inicial está en aplicaciones donde densidad y peso son menos restrictivos, como el almacenamiento estacionario.
¿Cuánto tiempo puede almacenar energía un BESS?
Depende de su diseño. Existen sistemas de pocas horas y tecnologías de larga duración capaces de suministrar electricidad durante decenas de horas.
¿Qué tecnología puede almacenar energía durante varios días?
Entre las alternativas emergentes están las baterías hierro-aire, diseñadas para cubrir periodos mucho más prolongados que los BESS convencionales de ion-litio.