Saudi Aramco China permanecerá cerca de los mínimos históricos de exportación en julio de 2026, con apenas 12 millones de barriles asignados, equivalentes a unos 387.000 barriles diarios, según informó Reuters el 11 de junio, con base en fuentes del mercado y datos de seguimiento de cargamentos. El volumen representa uno de los niveles más bajos registrados del suministro saudí al mayor importador de petróleo del mundo y refleja una combinación de demanda débil en China, competencia creciente de crudos alternativos y elevados inventarios en refinerías independientes.
Saudi Aramco China: exportaciones de julio en mínimo histórico
Sinopec, la mayor refinería del mundo por capacidad de procesamiento, no adquirió cargamentos saudíes por segundo mes consecutivo. La decisión de Sinopec es significativa porque históricamente ha sido el ancla de las importaciones chinas de crudo árabe. Las refinerías independientes chinas, conocidas como “teapots”, continúan priorizando el crudo ruso con descuento, que ofrece márgenes superiores al Arab Light en el entorno actual de precios.
Mu Yi, analista de Kpler especializado en flujos de petróleo de Oriente Medio, señaló que “la demanda china de crudo saudí está en su punto más débil en años, y no es solo por los precios: es una reconfiguración estructural de las preferencias de las refinerías”. El dato contrasta con el papel histórico de Arabia Saudita como proveedor de referencia para el mercado asiático. El recorte del 50% en los envíos saudíes a China registrado en mayo anticipó esta tendencia ahora confirmada para julio.
Saudi Aramco China y el recorte agresivo de los OSP para Asia
Saudi Aramco respondió con un recorte significativo de sus precios oficiales de venta (OSP) para Asia en julio, según Reuters del 8 de junio. A pesar de la reducción, los compradores chinos no han respondido con incrementos de volumen. La estrategia de Riyadh de defender cuota de mercado mediante precios más competitivos enfrenta un obstáculo estructural: las refinerías chinas han diversificado sus fuentes de suministro y ya no dependen del crudo árabe como lo hacían hace una década. El recorte de los OSP de Aramco para Asia anunciado en junio no logró reactivar las compras en el corto plazo.
Saudi Aramco China y la reconfiguración de rutas VLCC en Asia
La caída en los volúmenes Saudi Aramco China tiene consecuencias directas sobre las rutas de transporte marítimo. Los VLCC (Very Large Crude Carriers) que operaban en la ruta Arabia Saudita–China están siendo redirigidos hacia India, Europa y América, donde la demanda de crudo árabe se mantiene más sólida. Brasil, Guyana y los exportadores de África Occidental están capturando parte de la cuota de mercado perdida por Arabia Saudita en China, ofreciendo crudos de calidad comparable a precios competitivos con menores riesgos logísticos por la situación en Hormuz.
Venezuela también emerge como beneficiaria potencial de esta reconfiguración: con el acuerdo SLB-PDVSA para modernizar operaciones y la presencia de refinadores internacionales en el país, los crudos venezolanos, mayoritariamente pesados, compiten directamente con los grados árabe medio y árabe pesado que Aramco ha perdido en China. El aumento del interés chino por crudos alternativos abre una ventana de oportunidad para productores latinoamericanos.
Saudi Aramco China y la estrategia de Riyadh ante la OPEP+
La pérdida de cuota en China complica la posición de Arabia Saudita dentro de la OPEP+. Riyadh necesita mantener sus volúmenes de exportación para sostener los ingresos fiscales que financian las reformas del Plan Visión 2030, pero la caída de la demanda china presiona a la baja los precios sin que los recortes de producción coordenados logren compensarlo. Los analistas de Wood Mackenzie estiman que Arabia Saudita necesitaría un Brent sostenido por encima de los 80 dólares para equilibrar su presupuesto en 2026, umbral que el actual nivel de precios supera, aunque con un margen más estrecho que a principios de año.
Esta relación comercial sintetiza la pugna entre el petróleo del Golfo y el crudo ruso y americano por la primacía en el mercado asiático, la batalla más importante del sector energético en la próxima década. El resultado de esa competencia determinará los flujos de inversión, las rutas marítimas y la estructura de precios del crudo durante años.
Fuente: Reuters