Egipto y Libia están cerca de alcanzar un acuerdo para estudiar la construcción de un oleoducto que conectaría Tobruk con Alejandría. La infraestructura tendría unos 800 kilómetros de longitud y requeriría una inversión superior a los 1.000 millones de dólares.
Actualmente, ambos países analizan cómo financiar y ejecutar el proyecto, también falta establecer cuánto petróleo podrá transportar. Esta capacidad dependerá del volumen de crudo que Libia tenga disponible para exportar y de la capacidad de las refinerías egipcias para procesarlo.
El oleoducto Egipto Libia permitiría enviar petróleo directamente hacia la costa mediterránea egipcia. La propuesta adquiere especial importancia mientras El Cairo intenta sustituir parte de los suministros afectados por las interrupciones en las rutas que conectan al país con los productores del Golfo Pérsico.
Por su parte, Egipto necesita asegurar nuevos suministros ante las consecuencias del conflicto con Irán y los problemas en el Estrecho de Ormuz. Las alteraciones del tráfico petrolero han afectado las rutas que el país utilizaba para abastecerse desde el Golfo.
Ante esta situación, el Gobierno egipcio busca importar al menos un millón de barriles de petróleo libio al mes. Este volumen ayudaría a compensar la suspensión de los suministros procedentes de Kuwait.
Además, una conexión terrestre entre Tobruk y Alejandría reduciría la necesidad de transportar ese petróleo mediante buques cisterna. El crudo podría circular directamente desde territorio libio hasta el sistema de refinación egipcio situado en el Mediterráneo.
El nuevo oleoducto ofrecería así una ruta adicional en un momento de elevada exposición de los suministros marítimos de la región.
Sin embargo, todavía no existe una capacidad definitiva para el proyecto de oleoducto, Egipto y Libia deberán determinarla durante las próximas etapas de evaluación.
Uno de los factores será la cantidad de petróleo que Libia pueda destinar a la exportación, el segundo será la capacidad de las refinerías egipcias para recibir y procesar ese volumen de manera continua.
Por ello, la negociación no se limita a construir los aproximadamente 800 kilómetros de tuberías, los dos países también necesitan definir un modelo de financiación y las condiciones técnicas necesarias para operar la infraestructura.
El coste previsto supera los 1.000 millones de dólares, esa cifra convierte la financiación en uno de los principales asuntos que deberán resolver antes de que la iniciativa pueda avanzar hacia su ejecución.
Mientras tanto, Libia llega a estas conversaciones con una producción petrolera que se encuentra en su mayor nivel en más de una década.
El país produce alrededor de 1,43 millones de barriles diarios de crudo. A esta cantidad se suman cerca de 49.000 barriles diarios de condensado. De esta forma, la producción total de líquidos se sitúa aproximadamente en 1,48 millones de barriles diarios.
Masoud Suleman, presidente de la Corporación Nacional de Petróleo de Libia, ha señalado que el país busca alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios.
Este crecimiento explica parte del interés libio en disponer de otra salida para su petróleo. Una conexión directa con Egipto abriría un mercado adicional para una parte de los barriles producidos en territorio libio.
A su vez, el acuerdo petrolero ofrecería a Libia una alternativa para colocar su producción fuera del país. El petróleo podría salir desde Tobruk y dirigirse directamente hacia las instalaciones de procesamiento egipcias.
La relación podría funcionar también en sentido comercial inverso. Parte del crudo enviado a Egipto podría regresar a Libia convertido en productos refinados destinados al consumo interno.
De esta manera, Libia obtendría una nueva vía para comercializar petróleo mientras aprovecha la infraestructura de refinación disponible en Egipto.
Para El Cairo, la operación supondría disponer de materia prima adicional para sus refinerías mediterráneas sin depender exclusivamente de las rutas marítimas utilizadas para transportar suministros desde otros productores.
Asimismo, el proyecto aparece después de las conversaciones entre el primer ministro egipcio, Mostafa Madbouly y el primer ministro del Gobierno de Unidad Nacional de Libia, Abdul Hamid Dbeibeh.
Ambos gobiernos han tratado la ampliación de su cooperación en sectores como la refinación de petróleo, el gas natural y la electricidad. El oleoducto entre Tobruk y Alejandría ampliaría esa relación mediante una infraestructura física destinada al transporte de crudo.
No obstante, el acuerdo todavía debe superar varias etapas. La financiación, la ejecución y la capacidad de transporte continúan bajo estudio. La Corporación Nacional de Petróleo de Libia tampoco había ofrecido comentarios sobre las informaciones relacionadas con el proyecto.
Finalmente, la importancia de la propuesta va más allá de los 800 kilómetros previstos. Egipto intenta diversificar el origen y las rutas de su petróleo mientras las tensiones regionales dificultan parte de sus suministros tradicionales.
Una conexión con Libia permitiría recibir crudo desde el oeste y directamente a través del norte de África. Al mismo tiempo, Libia tendría acceso estable al mercado egipcio para una parte de su creciente producción.
El futuro del oleoducto Egipto Libia dependerá ahora de que ambos países acuerden su financiación, capacidad y condiciones de ejecución. Si el proyecto avanza, Tobruk y Alejandría quedarían conectadas mediante una nueva ruta terrestre para transportar petróleo entre los dos países.

Los futuros del gas natural en Estados Unidos subieron hasta 5,2% y alcanzaron US$2,801 por millón de BTU para entrega en septiembre. Fue su mayor avance intradiario en más de dos meses. El movimiento llegó después de que los pronósticos anticiparan temperaturas más altas en el centro y sur del país. Más calor suele elevar el uso de aire acondicionado y con ello la demanda de gas para generar electricidad.
A esta presión se sumó una mayor actividad en las terminales de exportación de GNL de la costa del Golfo, cuyos flujos alcanzaron su nivel más alto en más de un mes. El cambio tomó por sorpresa a fondos que mantenían fuertes posiciones contra el gas. Ante el aumento de los precios, varios gestores comenzaron a cerrar esas operaciones mediante compras de futuros, lo que dio mayor fuerza al avance.
Subsea Cable Assets consiguió su primer contrato con Kosmos Energy para diseñar y fabricar un carrusel terrestre capaz de almacenar hasta 1.000 toneladas de umbilicales submarinos. El equipo estará destinado a operaciones relacionadas con un proyecto en Mobile, Alabama y su entrega está prevista para el cuarto trimestre de 2026. SCA también supervisará el ensamblaje del sistema en el lugar.
El carrusel permitirá almacenar y manipular grandes extensiones de umbilical antes de su traslado y despliegue en alta mar. Estos sistemas agrupan componentes eléctricos, hidráulicos y de comunicación que conectan las instalaciones de superficie con los equipos instalados bajo el agua. Por ello, su manejo requiere controlar factores como la tensión y el radio de curvatura para evitar daños internos durante el almacenamiento.
Delfin LNG contrató a TDI-Brooks para realizar estudios geofísicos y geotécnicos frente a Luisiana, donde planea desarrollar su puerto de aguas profundas para exportar gas natural licuado. Los trabajos comenzarán a finales de agosto de 2026 con el buque R/V Brooks McCall y continuarán en septiembre con la evaluación geotécnica junto a Tolunay-Wong Engineers.
Los estudios permitirán conocer las condiciones del fondo marino y del subsuelo antes de avanzar con la infraestructura. Delfin proyecta instalar hasta tres unidades flotantes de GNL con una capacidad conjunta cercana a 13,2 millones de toneladas anuales. La primera tendría capacidad para unas 4,4 millones de toneladas al año. El proyecto utilizará infraestructura existente en el Golfo de México para reducir parte de los costos de desarrollo.
El proyecto de gas Jackdaw avanzó en su proceso regulatorio en Reino Unido tras finalizar su consulta pública el 10 de agosto. El regulador ambiental OPRED analizará ahora las respuestas recibidas antes de enviar el desarrollo a una decisión ministerial. El proyecto está ubicado en el Mar del Norte y forma parte de los principales planes energéticos de Adura en la región.
Jackdaw avanza junto con Rosebank, otro desarrollo de petróleo y gas situado al oeste de las Islas Shetland cuya consulta permanece abierta hasta el 17 de agosto. Adura calcula que ambos proyectos representan una inversión conjunta de 10.800 millones de libras. La empresa sostiene que estos desarrollos pueden respaldar el suministro energético británico y mantener empleos y actividad para proveedores locales.