La Salida de Venezuela de la OPEP gana fuerza como escenario a largo plazo, mientras la producción petrolera del país se recupera y sus exportaciones vuelven a ganar espacio en los mercados internacionales, Homayoun Falakshahi, analista sénior de materias primas de Kpler, señaló que en Venezuela existen deliberaciones internas sobre una eventual retirada de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Sin embargo, el analista considera que la OPEP tendría pocos incentivos para presionar a Caracas mediante cuotas de producción en el corto plazo, la producción venezolana todavía se mantiene en niveles relativamente modestos y, actualmente, está exenta de los recortes del grupo.
Salida de Venezuela de la OPEP depende de su producción petrolera
Por ahora, la recuperación de la industria petrolera venezolana es uno de los factores que reduce la urgencia de una eventual salida de la OPEP, la producción ha aumentado de forma considerable durante 2026 hasta situarse alrededor de 1,3 millones de barriles diarios. Las estimaciones citadas por Kpler apuntan a que podría alcanzar aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios hacia finales de 2027.
Además, aunque durante 2027 podrían concretarse numerosos acuerdos relacionados con el sector petrolero venezolano, Falakshahi considera que los incrementos más importantes de capacidad tardarán más tiempo en materializarse. Sus efectos serían más visibles hacia finales de la década, por esta razón, abandonar la organización tampoco significaría automáticamente que Venezuela pudiera incrementar con rapidez su bombeo.
Emily Ashford, jefa de investigación energética de Standard Chartered Bank, coincide en que las limitaciones físicas de la industria petrolera seguirían presentes, al menos en el corto plazo.
Petróleo venezolano recupera mercados internacionales
Mientras se debate la membresía de Venezuela en la OPEP, el comercio de su crudo ya está experimentando cambios importantes. De acuerdo con los datos citados por Kpler, las exportaciones venezolanas hacia Estados Unidos superaron los 700.000 barriles diarios en julio. Al mismo tiempo, India volvió a posicionarse como un comprador relevante de los crudos Merey y Boscan.
Europa también reaparece en este mapa comercial, la región ARA Ámsterdam, Róterdam y Amberes recibió su primer cargamento venezolano en siete años, asimismo, la terminal Bullenbay de Curazao reanudó operaciones bajo un programa estadounidense de comercialización relacionado con Trafigura y Vitol. Para Falakshahi, esta reorganización de los flujos de petróleo venezolano resulta actualmente más relevante para el mercado que la propia discusión sobre la permanencia del país en la OPEP.
¿Qué pasaría con el precio del petróleo?
Una eventual salida de Venezuela tendría un efecto limitado sobre el precio del petróleo en el corto plazo, según el análisis de Kpler, una de las razones es que el país todavía representa una proporción relativamente pequeña de las exportaciones marítimas mundiales, a esto se suma que su producción ya se encuentra exenta de los recortes de la OPEP.
En consecuencia, una retirada tendría inicialmente un significado institucional y político mayor que su impacto directo sobre el suministro mundial de crudo, el escenario podría cambiar a medida que Venezuela aumente su capacidad productiva, una industria capaz de extraer considerablemente más petróleo tendría mayores incentivos para evitar futuras restricciones de producción.
La credibilidad de la OPEP entra en juego
El posible abandono venezolano adquiere especial relevancia por la historia del país dentro de la organización, Venezuela fue uno de los cinco miembros fundadores de la OPEP en 1960, junto con Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita. La diplomacia petrolera encabezada por Juan Pablo Pérez Alfonzo desempeñó un papel central en aquel proceso, por ello, una retirada también tendría consecuencias sobre la percepción de cohesión del grupo.
Según el análisis de Falakshahi, una eventual salida venezolana combinada con la retirada de Emiratos Árabes Unidos eliminaría alrededor de seis millones de barriles diarios de capacidad de producción de la organización, equivalente a aproximadamente el 20 % de su capacidad total. Para Standard Chartered, el riesgo va más allá de la salida de un solo miembro. Una sucesión de retiradas podría reducir el cumplimiento de las cuotas y debilitar la capacidad colectiva de la organización para administrar la oferta.
En ese escenario, Arabia Saudita adquiriría todavía más importancia como productor capaz de ajustar su bombeo, mientras disminuiría el peso colectivo de la OPEP.
Venezuela debe equilibrar libertad de producción e influencia
La decisión presenta ventajas y costos para Caracas, abandonar la OPEP eliminaría el riesgo de que futuras cuotas restrinjan la recuperación de la producción venezolana. También podría reforzar el creciente acercamiento petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, sin embargo, permanecer dentro del grupo permitiría al país conservar su capacidad de participar en las negociaciones de una organización que atraviesa un proceso de fragmentación.
Esa posición podría otorgar a Caracas una influencia estratégica superior a la que actualmente corresponde a su nivel de producción, además, la política interna venezolana podría terminar teniendo tanto peso como las propias condiciones del mercado petrolero. Falakshahi advierte que las tensiones en torno al acercamiento de Caracas a Washington podrían influir en la futura relación del país con la OPEP.
Por ahora, Venezuela continúa dentro de la organización, Sin embargo, mientras recupera producción y reconstruye sus vínculos comerciales con Estados Unidos, India, Europa y el Caribe, la discusión sobre su permanencia adquiere una dimensión cada vez más estratégica.
Fuente: Rigzone
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