La corrosión sigue siendo uno de los grandes desafíos para la confiabilidad de infraestructuras y componentes industriales, especialmente en un escenario donde los activos envejecen mientras aparecen nuevos materiales y condiciones de operación cada vez más exigentes.
La Dra. Brendy Rincón Troconis, especialista en ciencia de materiales y fundadora del Corrosion Research Laboratory de la University of Texas at San Antonio (UTSA), abordó en entrevista con INSPENET algunos de los desafíos que marcarán el futuro de la integridad de materiales, desde el desarrollo de ensayos acelerados hasta el uso de inteligencia artificial (IA) y manufactura aditiva.
Uno de los problemas centrales para la industria es aumentar la confiabilidad y durabilidad de los materiales mientras estos trabajan en ambientes progresivamente más complejos y agresivos.
Para Rincón Troconis, existe además una combinación especialmente desafiante: buena parte de la infraestructura continúa envejeciendo al mismo tiempo que la industria incorpora materiales y tecnologías diferentes.
Esta realidad obliga a comprender los mecanismos detrás de la corrosión, en lugar de limitar el análisis a sus consecuencias. Ese conocimiento resulta esencial para desarrollar soluciones de integridad de materiales capaces de responder a las condiciones reales de operación.

Otro reto se encuentra en la diferencia entre los experimentos controlados y lo que realmente sucede en campo.
Los ensayos acelerados pueden proporcionar información valiosa, pero deben reproducir los mecanismos de degradación observados en condiciones reales. La especialista señala que asegurar esa correspondencia es una de las áreas que requieren especial atención en la investigación de corrosión.
Cerrar esa brecha permitiría generar datos más representativos y mejorar las herramientas empleadas para evaluar la integridad de materiales y anticipar problemas en componentes e infraestructura.
El crecimiento de la capacidad para recopilar y analizar información abre otra oportunidad: integrar inteligencia artificial con datos obtenidos directamente en campo.
Rincón Troconis plantea un escenario en el que la información pueda recopilarse in situ y ser analizada con apoyo de IA para ofrecer alternativas que faciliten una toma de decisiones proactiva.
El objetivo es que las organizaciones dispongan de herramientas capaces de transformar datos de corrosión en información útil a tiempo. Esto podría contribuir a tomar decisiones antes de que los mecanismos de degradación evolucionen hacia consecuencias más graves.
La manufactura aditiva introduce posibilidades especialmente interesantes para el diseño de componentes. Esta tecnología permite fabricar estructuras complejas y adaptar las propiedades de un material a necesidades específicas.
Una aplicación planteada por la investigadora consiste en desarrollar materiales funcionalmente graduados. Mediante fabricación capa por capa, una superficie podría optimizarse frente a un determinado ambiente corrosivo, mientras el interior del componente se diseña para aportar resistencia mecánica y otra zona se adapta a condiciones ambientales diferentes.
Sin embargo, la manufactura aditiva también genera heterogeneidades y nuevas vías de degradación. Por ello, aprovechar su potencial requiere comprender la relación entre procesamiento, microestructura, desempeño e integridad de materiales.
La formación de especialistas será igualmente decisiva, Rincón Troconis destaca que los jóvenes investigadores están combinando ciencia de materiales, electroquímica, ciencia de datos y técnicas avanzadas de caracterización para estudiar problemas complejos de corrosión.
Su trayectoria también refleja esa visión multidisciplinaria, desde sus primeras investigaciones sobre tasas de corrosión en el puente General Rafael Urdaneta, en el Lago de Maracaibo, hasta trabajos posteriores sobre corrosión microbiológicamente inducida, corrosión atmosférica, acoplamiento galvánico, recubrimientos y agrietamiento asistido por el ambiente, su carrera ha ampliado progresivamente el alcance de estas investigaciones.
En UTSA, ese recorrido se tradujo además en el desarrollo de infraestructura, formación académica y actividades educativas destinadas a acercar la ciencia de la corrosión a estudiantes de distintas edades.
La convergencia entre investigación, IA, manufactura aditiva y formación especializada apunta así hacia una nueva etapa para la integridad de materiales: comprender mejor cómo se degradan los materiales para intervenir antes, diseñarlos con mayor precisión y aumentar la confiabilidad de los sistemas que sostienen la infraestructura moderna.