Las refinerías chinas están recurriendo rápidamente al crudo iraquí para compensar las dificultades logísticas que afectan al suministro de petróleo procedente del Golfo Pérsico. Empresas independientes y estatales chinas han adquirido al menos 8 millones de barriles de Basrah Heavy y Basrah Medium para entrega inmediata, según operadores citados por Bloomberg.
Entre los compradores se encuentra Rongsheng Petrochemical, junto con varias refinerías estatales. El movimiento evidencia cómo las compañías están ajustando sus fuentes de abastecimiento mientras el tránsito por el estrecho de Hormuz permanece muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto.
La operación también muestra que el mercado petrolero está desarrollando mecanismos para mantener los flujos desde Irak pese al aumento del riesgo asociado al transporte marítimo.
China busca crudo donde todavía puede salir
Irak mantiene una parte importante de sus exportaciones a través de Hormuz, aunque el tráfico de buques por el estrecho continúa reducido.
El jefe de la empresa estatal iraquí de comercialización de petróleo señaló que las exportaciones a través de esta vía habían aumentado hasta aproximadamente 2 millones de barriles diarios durante agosto, frente a los niveles mucho menores registrados durante la fase inicial de la interrupción.
Reuters ya había documentado que algunos cargamentos de Basrah continuaban atravesando Hormuz, mientras determinados buques utilizaban transferencias entre petroleros (ship-to-ship, STS) para desplazar el crudo hacia zonas próximas a Fujairah.
Esta flexibilidad logística está permitiendo que parte del petróleo iraquí siga llegando al mercado asiático.
Pero no todos los compradores están dispuestos a asumir directamente el riesgo de enviar sus propios buques hacia las terminales iraquíes del Golfo.
El crudo iraquí llena un vacío saudí
La decisión de las refinerías chinas también está relacionada con las dificultades que enfrenta el suministro procedente de Arabia Saudita.
Saudi Aramco ha reanudado determinadas operaciones de carga dentro de Hormuz y también ha ofrecido crudos Arab Medium y Arab Heavy mediante transferencias frente a Fujairah. Sin embargo, los volúmenes procedentes del corredor del mar Rojo continúan condicionados por los ataques contra buques y por los mayores tiempos y costos de transporte.
El problema es especialmente visible en Yanbu.
Arabia Saudita utilizó esta terminal del mar Rojo como alternativa para evitar Hormuz, pero los ataques en el área de Bab el-Mandeb han dificultado también esa ruta. Reuters estimó que las cargas desde Sidi Kerir, en Egipto, podrían alcanzar solamente unos 670.000 barriles diarios en agosto, frente a unos 4 millones de barriles diarios que se cargaban desde Yanbu antes de las restricciones.
Para las refinerías chinas, el resultado es una redistribución de los barriles disponibles.
Si determinados cargamentos saudíes tardan más en llegar o se vuelven demasiado costosos de transportar, el crudo iraquí adquiere mayor valor como fuente alternativa.
Ocho millones de barriles revelan la presión logística
Si se compara ese volumen con los aproximadamente 2 millones de barriles diarios que Irak está exportando actualmente a través de Hormuz, representa el equivalente a unos cuatro días de ese flujo exportador.
Esto no significa que las compras chinas correspondan exactamente a cuatro días de producción o que todos esos barriles hayan sido cargados simultáneamente. Es una comparación de escala que permite dimensionar el tamaño de la operación.
Las refinerías chinas están asegurando físicamente barriles disponibles para entrega cercana mientras existe incertidumbre sobre las rutas tradicionales.
Esto transforma la compra puntual en una herramienta de gestión de riesgo. En condiciones normales, una refinería puede optimizar sus compras considerando precio, calidad, flete y disponibilidad.
En un mercado sometido a restricciones marítimas, aparece una variable adicional:
probabilidad de entrega.
Un barril ligeramente más caro pero con una ruta de entrega considerada más viable puede resultar económicamente preferible a un barril más barato cuya llegada sea incierta.
El grado del crudo también importa
Las compras chinas corresponden a Basrah Heavy y Basrah Medium, dos grados de crudo iraquí con características diferentes.
Las refinerías chinas no pueden sustituir indefinidamente cualquier crudo por cualquier otro sin considerar su configuración de proceso. La gravedad API, el contenido de azufre, la composición de las fracciones y el comportamiento de la alimentación en las unidades de destilación, conversión e hidrotratamiento condicionan la economía de una refinería.
Por eso, la sustitución de barriles saudíes por barriles iraquíes no debe interpretarse simplemente como un cambio de proveedor.
Es una sustitución de alimentación que debe ser compatible con la configuración operacional de las plantas.
Las refinerías están intentando preservar la continuidad del procesamiento modificando la cadena de suministro sin transformar completamente su arquitectura industrial.
En Japón, Idemitsu está modificando las rutas para mantener acceso al crudo de Oriente Medio. En China, algunas refinerías están aumentando sus compras de crudo iraquí y de otros productores para compensar las dificultades de determinados suministros saudíes y emiratíes.
Irak paga por recuperar su capacidad exportadora
La situación también está modificando la estructura económica de las exportaciones iraquíes.
Irak no está encargándose directamente de todo el transporte de sus barriles. En cambio, está ofreciendo incentivos y descuentos para que operadores y comerciantes asuman parte de la complejidad logística asociada a sacar el crudo del Golfo.
Según Argus, SOMO ha llegado a ofrecer descuentos significativamente mayores sobre Basrah Medium y Basrah Heavy para cargamentos de agosto, reflejando el incremento de los costos logísticos, de seguros y de seguridad.
El comprador no está adquiriendo únicamente una determinada calidad de petróleo. Está comprando también una solución logística. Compañías como Vitol, TotalEnergies y ADNOC están participando en diferentes mecanismos para facilitar la salida del crudo iraquí hacia los mercados internacionales.
El riesgo se distribuye así entre productor, comerciante, transportista y refinador.
Las refinerías chinas no están esperando a que las rutas tradicionales recuperen completamente su capacidad.
Están asegurando barriles alternativos.
FUENTE: https://oilprice.com/