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P-52 de Petrobras sigue detenida tras fuga de gas

La P-52 de Petrobras permanece fuera de operación mientras avanza la investigación de una fuga de gas vinculada a un riser del sistema de gas lift.
P-52 de Petrobras en el campo Roncador, donde una fuga de gas mantiene detenida la producción mientras avanzan las evaluaciones de los risers

La P-52 de Petrobras permanece fuera de operación nueve meses después de la fuga de gas que provocó una parada de emergencia en octubre de 2025 en el campo Roncador, en la Cuenca de Campos. La investigación mantiene bajo evaluación un riser del sistema de gas lift, mientras el retorno de la unidad dependerá de completar las acciones correctivas y demostrar ante el regulador brasileño que no permanecen riesgos críticos para la seguridad operacional.

P-52 de Petrobras permanece fuera de operación

La plataforma continúa sin una fecha definida para recuperar la producción. Petrobras estableció un grupo de trabajo que incluye especialistas de su centro de investigación y que tiene hasta octubre para concluir la evaluación de las alternativas destinadas a restablecer las operaciones.

Incluso permanece abierta la posibilidad de que la unidad no regrese a producción durante 2026.

La extensión de la parada evidencia la complejidad que puede alcanzar la recuperación de una instalación offshore cuando el incidente involucra un componente crítico conectado al sistema submarino.

En estos casos, regresar a producción requiere mucho más que intervenir el elemento inicialmente afectado. Es necesario comprender qué ocurrió, evaluar la extensión de la condición detectada y establecer si otros componentes pueden estar expuestos a circunstancias similares.

La fuga activó una parada de emergencia en P-52

El incidente ocurrió el 22 de octubre de 2025. Petrobras informó entonces a la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) que alrededor de las 05:45 se detectó una nube de gas mediante los sensores de la unidad, provocando la activación de una parada de emergencia.

La producción fue interrumpida y los trabajadores fueron dirigidos preventivamente hacia el punto de encuentro. También se movilizaron embarcaciones de apoyo para controlar y monitorear la situación. No se reportaron víctimas ni daños estructurales en la plataforma.

Horas después, una embarcación equipada con un ROV (Remotely Operated Vehicle) localizó daños en una sección sumergida próxima a la parte superior de un riser perteneciente al anillo de gas lift.

El evento quedó desde entonces sujeto a investigación.

Un riser de gas lift centra la investigación

La hipótesis actualmente considerada apunta a la ruptura de un riser del sistema de gas lift conectado a P-52. Las inspecciones posteriores adquirieron mayor importancia cuando se identificó degradación similar en otro riser de la instalación.

Desde una perspectiva de integridad, este segundo hallazgo cambia considerablemente el alcance de una evaluación.

Una anomalía aislada puede conducir inicialmente hacia la reparación o sustitución de un componente. Encontrar una condición comparable en otro elemento obliga a estudiar si existe una causa común, determinar la extensión de la condición y revisar otros equipos potencialmente susceptibles.

Sin embargo, no existe todavía información pública suficiente para afirmar que corrosión, fatiga u otro mecanismo específico haya provocado la falla.

Determinar el mecanismo de daño y la causa raíz corresponde a la investigación técnica. Adelantar una explicación sin esa evidencia podría conducir a conclusiones incorrectas.

La ANP condiciona el retorno seguro de la plataforma

La recuperación de la producción tampoco depende exclusivamente de Petrobras. La ANP instruyó a la compañía en diciembre de 2025 a no reiniciar las operaciones hasta completar la investigación de la falla, implementar las medidas correctivas correspondientes y demostrar que no permanecen riesgos críticos para la seguridad operacional.

Según la información divulgada el 24 de julio, la agencia indicó que todavía no había recibido evidencia suficiente para considerar cumplidas esas condiciones.

Este requisito introduce un principio fundamental de gestión de integridad: reparar un componente no equivale automáticamente a demostrar que un sistema está preparado para regresar a servicio.

El operador necesita evaluar la condición del activo, implementar las acciones derivadas de la investigación y proporcionar evidencia que permita justificar técnicamente un retorno seguro.

Roncador opera con infraestructura de aguas profundas

P-52 pertenece al sistema de producción del campo petrolero Roncador, uno de los desarrollos offshore más importantes de la Cuenca de Campos.

Petrobras posee una participación del 75 % en el campo y Equinor mantiene el 25 % restante. Roncador opera mediante cuatro unidades: P-52, P-54, P-55 y P-62.

P-52 y P-55 son unidades estacionarias de producción semisumergibles, mientras P-54 y P-62 son FPSO. Las instalaciones trabajan en profundidades de agua comprendidas aproximadamente entre 1.400 y 1.840 metros.

P-52 comenzó sus operaciones en 2007, por lo que acumula casi dos décadas de servicio.

La antigüedad de una instalación no permite atribuir por sí sola la causa de un incidente. Sin embargo, conforme aumenta el tiempo de operación, cobran mayor importancia la inspección basada en condición, el mantenimiento, la gestión de mecanismos de degradación y las evaluaciones de vida remanente.

La integridad de los risers gana protagonismo

Los risers forman parte de la conexión entre las instalaciones submarinas y las unidades situadas en superficie, por lo que su desempeño resulta fundamental para la continuidad de las operaciones offshore.

En P-52, la complejidad del sistema es considerable. Documentación técnica histórica del desarrollo señala que la unidad fue conectada a las instalaciones submarinas mediante decenas de risers y umbilicales, operando aproximadamente a 1.800 metros de profundidad de agua.

La configuración de gas lift permite suministrar gas presurizado hacia los sistemas asociados a los pozos para favorecer el levantamiento de los fluidos producidos.

Precisamente por su función y condiciones de operación, la gestión de estos sistemas requiere integrar inspección, monitoreo, historial de servicio y evaluación de las condiciones que pueden afectar su desempeño.

El hallazgo reportado en un segundo riser demuestra además por qué la investigación debe considerar la extensión de condición, y no limitarse al componente inicialmente involucrado.

Petrobras busca revitalizar la Cuenca de Campos

La situación de P-52 ocurre mientras Petrobras mantiene una estrategia más amplia para recuperar producción y extender la actividad de campos maduros.

La compañía contempla aproximadamente US$19.000 millones para revitalizar activos de la Cuenca de Campos durante su plan estratégico 2026-2030.

La estrategia convierte la confiabilidad de la infraestructura existente en una cuestión económica además de operacional.

Prolongar la producción de campos maduros exige que plataformas, sistemas submarinos, ductos y equipos asociados puedan continuar funcionando dentro de márgenes aceptables de seguridad y confiabilidad.

En ese contexto, la P-52 de Petrobras representa un caso relevante para la industria offshore. El punto decisivo no será únicamente cuándo vuelva a producir, sino qué determine la investigación sobre la falla, cuál sea la extensión de la degradación identificada y qué medidas permitan demostrar que la instalación puede regresar a servicio de manera segura.

Fuente: WorldOil