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Las ampliaciones de oleoductos en Canadá y el desarrollo de nuevas rutas de exportación podrían generar suficiente capacidad para respaldar un crecimiento adicional de entre 2 y 3 millones de barriles diarios (MMbpd) de petróleo en el oeste del país hacia finales de la década de 2030, según un análisis de Enverus Intelligence Research (EIR).
La mayor disponibilidad de infraestructura de transporte podría modificar uno de los principales factores que históricamente han limitado el crecimiento de la industria petrolera canadiense. EIR estima que la producción de la Cuenca Sedimentaria del Oeste de Canadá (WCSB) aumentará cerca de 200.000 barriles diarios por año hasta 2035.
Oleoductos en Canadá cubrirían el crecimiento de producción
Durante buena parte de la próxima década, la capacidad disponible en los oleoductos canadienses podría mantenerse por encima de las necesidades de los productores, reduciendo así el riesgo de nuevos cuellos de botella en el transporte de crudo.
Este margen adicional también podría ayudar a evitar los fuertes descuentos que históricamente ha sufrido el petróleo canadiense cuando la infraestructura disponible no ha sido suficiente para trasladar la producción hasta los principales mercados.
De acuerdo con EIR, existen alrededor de 1 MMbpd de capacidad adicional firme que podría incorporarse mediante optimizaciones de infraestructura existente, ampliaciones de los sistemas de transporte y el desarrollo del proyecto Prairie Connector-Bridger.
Prairie Connector-Bridger gana terreno entre los nuevos proyectos
Entre las propuestas de nuevos oleoductos analizadas, Prairie Connector-Bridger se perfila como el proyecto con mayores probabilidades de avanzar, según la evaluación de EIR.
La firma resalta entre sus principales fortalezas el compromiso del desarrollador, la viabilidad de la ruta y el respaldo comercial conseguido hasta el momento. El proyecto cuenta además con compromisos de transporte de clientes por unos 465.000 barriles diarios durante un periodo de 20 años.
Por su parte, el West Coast Oil Pipeline ocupa el segundo lugar entre las propuestas evaluadas, el proyecto contempla una capacidad superior a 1 MMbpd, lo que lo convertiría en la iniciativa de mayor tamaño entre las alternativas consideradas.
La incorporación de estas nuevas rutas permitiría ampliar las opciones para transportar petróleo desde el oeste de Canadá y reforzar la capacidad exportadora del país durante la próxima década.
El diferencial entre WCS y WTI podría estabilizarse
En este contexto, Enverus Intelligence Research prevé que el Western Canadian Select (WCS) mantenga un diferencial de aproximadamente entre 12 y 15 dólares por barril respecto al West Texas Intermediate (WTI).
Ese rango correspondería, en términos generales, al costo necesario para transportar el crudo canadiense hasta la Costa del Golfo de Estados Unidos.
Contar con suficiente capacidad de transporte disminuiría la posibilidad de que las restricciones logísticas vuelvan a ejercer una presión significativa sobre los precios del petróleo canadiense. Como resultado, otros factores relacionados directamente con la producción comenzarían a tener un mayor peso en el crecimiento del sector.
Las arenas bituminosas sumarían 1,3 millones de barriles diarios
Bajo este escenario, EIR estima que la producción procedente de las arenas bituminosas podría aumentar cerca de 1,3 MMbpd hasta 2035.
Sin embargo, disponer de mayor capacidad en los oleoductos no significa necesariamente que todo ese espacio vaya a ser utilizado. Factores como la disciplina de capital de las compañías productoras y la disponibilidad de diluyentes podrían limitar la velocidad con la que aumente la producción.
De esta manera, el crecimiento petrolero de Canadá dependería cada vez más de las condiciones del segmento upstream y de las decisiones de inversión de los operadores, mientras las restricciones asociadas al transporte perderían parte del peso que han tenido históricamente.
El crecimiento petrolero elevará la demanda de condensados
La expansión prevista de las arenas bituminosas también tendría efectos sobre otras áreas de la infraestructura energética canadiense. Según las estimaciones de EIR, la demanda adicional de condensados podría aumentar en aproximadamente 500.000 barriles diarios hacia mediados de la década de 2030.
Este incremento podría generar nuevas necesidades de infraestructura a medida que avance la producción de arenas bituminosas y crezca el volumen de hidrocarburos que debe transportarse dentro y fuera de Canadá.
En consecuencia, las ampliaciones de oleoductos en Canadá podrían aliviar parte de las restricciones que durante años limitaron el crecimiento de la producción petrolera del país. Al mismo tiempo, el foco de la industria podría desplazarse hacia la disponibilidad de diluyentes, las inversiones upstream y la capacidad de los productores para aprovechar el nuevo margen disponible en la infraestructura de transporte.
Fuente: World Oil
Foto: Shutterstock