El proyecto de oleoducto entre Canadá y EE. UU., propuesto por South Bow Corp y Bridger Pipeline para transportar petróleo crudo desde Alberta hasta Wyoming está cada vez más cerca de convertirse en realidad. Ambas empresas lograron captar compromisos preliminares de transporte por parte de productores petroleros que superarían los 400.000 barriles diarios de crudo, un volumen considerado determinante para avanzar hacia la construcción.
Actualmente, el ducto propuesto tendría una capacidad inicial de 550.000 barriles por día con la posibilidad de expandirse hasta superar 1,13 millones de barriles diarios en fases posteriores.
South Bow y Bridger buscan superar el umbral comercial
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, las empresas impulsoras del proyecto pretenden alcanzar cerca de 450.000 barriles diarios en contratos de largo plazo, un volumen representa alrededor del 80% de la capacidad inicial del oleoducto. Esta es una referencia habitual que utilizan los operadores para aprobar inversiones multimillonarias en infraestructura energética.
Entre las compañías que habrían mostrado interés se encuentran:
- Cenovus Energy
- Canadian Natural Resources Ltd
- Tamarack Valley
- Whitecap Resources
- Strathcona Resources.
¿Por qué es relevante este oleoducto?
Canadá es el cuarto productor mundial de petróleo (aproximadamente 5,5 millones bpd) y necesita urgentemente más oleoductos para exportar su crudo. La falta de capacidad ha “ahogado” su producción durante años. El proyecto les permitirá:
- Aumentar las exportaciones canadienses a EE.UU. en más de un 12%
- Terner una opción económica para los transportistas
- Llegar a Guernsey (Wyoming), aunque desde allí se necesitarían conexiones adicionales a centros de refinación como Cushing (Oklahoma) o la Costa del Golfo
Relación con Keystone XL
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que reutilizaría aproximadamente 150 kilómetros de infraestructura ya construida del cancelado Keystone XL en territorio canadiense.
El nuevo trazado, sin embargo, tomaría una ruta distinta dentro de Estados Unidos. Bridger Pipeline construiría un sistema de aproximadamente 645 millas desde Montana hasta Wyoming aprovechando corredores energéticos existentes, una estrategia que podría facilitar la obtención de permisos regulatorios.
La idea resurgió después de que el presidente Donald Trump firmara recientemente una orden ejecutiva que concede el permiso transfronterizo necesario para el proyecto. La decisión marca un fuerte contraste con la administración de Joe Biden, que en 2021 canceló formalmente Keystone XL debido a preocupaciones ambientales.
Persisten dudas sobre el destino final del crudo
Aunque el proyecto gana apoyo comercial, algunos analistas advierten que Guernsey, Wyoming, no representa un gran centro final de refinación. Debido a ello, serían necesarias conexiones adicionales hacia hubs energéticos como Cushing, Oklahoma, Patoka, Illinois y la Costa del Golfo estadounidense.
Pese a esas interrogantes, especialistas del sector consideran que el proyecto representa una de las opciones más competitivas para añadir nueva capacidad de transporte de petróleo en Norteamérica antes de finalizar la década. La expectativa del mercado indica que la demanda de infraestructura seguirá creciendo incluso en medio de incertidumbres geopolíticas y regulatorias.
Fuente: Reuters