Tabla de Contenidos
- Horse Hill cambia de propietario tras pérdidas millonarias de UKOG
- La sentencia Finch modificó las condiciones del proyecto
- Horse Hill como ejemplo de riesgo regulatorio
- UK Oil and Gas se transforma en UK Energy Group
- Energy B vuelve a apostar por la extracción de petróleo
- Las emisiones vuelven al centro de la evaluación ambiental
- El futuro del proyecto vuelve a depender del proceso de planificación
Horse Hill entra en una nueva etapa tras la venta de los intereses de UK Oil and Gas (UKOG) en el proyecto petrolero de Surrey por £1 millón, después de que la compañía destinara más de £25 millones al desarrollo del emplazamiento durante más de una década, la operación marca la salida de UKOG del negocio de petróleo y gas terrestre en Reino Unido, mientras la empresa reorienta su estrategia hacia actividades relacionadas con el almacenamiento energético. Sin embargo, la explotación de hidrocarburos en la zona todavía podría continuar bajo un nuevo propietario.
Energy B adquirió el activo y ahora controla Horse Hill Developments Ltd, esta última mantiene una nueva solicitud de planificación ante el Consejo del Condado de Surrey con el objetivo de desarrollar cuatro pozos productores y distintas instalaciones vinculadas al manejo del crudo. De esta manera, un proyecto que parecía haber quedado prácticamente cerrado después de una importante decisión del Tribunal Supremo británico vuelve a ocupar un lugar central dentro del debate energético y ambiental.
Horse Hill cambia de propietario tras pérdidas millonarias de UKOG
Durante años, Horse Hill fue uno de los principales activos de UKOG, la compañía dedicó más de una década a intentar desarrollar los recursos petroleros localizados en esta zona del sureste de Inglaterra, el interés inicial estuvo impulsado por estimaciones de gran escala sobre el volumen de hidrocarburos presente en el subsuelo. UKOG llegó a señalar que había encontrado alrededor de 100.000 millones de barriles de petróleo en el área.
Sin embargo, otras evaluaciones utilizadas para valorar las licencias ofrecían cifras considerablemente más bajas, estimaciones de la industria apuntaban a unos 9.240 millones de barriles dentro de las formaciones de esquisto jurásico de baja permeabilidad y los reservorios convencionales incluidos en las licencias. Estas perspectivas elevaron de forma considerable el valor atribuido al campo, en septiembre de 2018, el valor implícito del área licenciada alcanzó aproximadamente £46 millones, después de que UKOG acordara adquirir una participación económica de 14,3 % por £6,6 millones.
A partir de ese momento, sin embargo, la evolución financiera tomó un rumbo muy diferente, los registros públicos citados por The Guardian indican que la compañía destinó más de £25 millones al emplazamiento, antes de concretar la desinversión por £1 millón, sus cuentas financieras ya habían reducido el valor contable de los intereses en Horse Hill hasta apenas £55.360. La diferencia muestra el fuerte deterioro sufrido por un activo que años atrás había generado grandes expectativas dentro del sector petrolero terrestre británico.
La sentencia Finch modificó las condiciones del proyecto
Uno de los acontecimientos más importantes ocurrió en 2024, el Tribunal Supremo del Reino Unido resolvió un recurso promovido por la activista Sarah Finch relacionado con la autorización para ampliar las operaciones en Horse Hill, la decisión pasó a conocerse como sentencia Finch y adquirió relevancia para la evaluación ambiental de proyectos de petróleo y gas.
El tribunal determinó que la autoridad de planificación debía considerar las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero asociadas al uso final del hidrocarburo dentro de la evaluación de impacto ambiental. En la práctica, esto significaba que el análisis no podía limitarse únicamente a las emisiones generadas durante la extracción, también debía tomar en cuenta aquellas derivadas de la posterior combustión del petróleo producido.
Como consecuencia, quedó anulada la decisión que había permitido avanzar con la expansión del emplazamiento, el fallo introdujo una consideración especialmente relevante para futuros desarrollos de combustibles fósiles en Reino Unido, debido al mayor peso que adquieren las emisiones aguas abajo dentro de los procesos de evaluación ambiental.
Horse Hill como ejemplo de riesgo regulatorio
La depreciación del activo también abrió una discusión sobre la exposición financiera que pueden enfrentar los proyectos petroleros ante cambios regulatorios y litigios relacionados con el clima. Guy Prince, responsable de suministro energético de Carbon Tracker, describió Horse Hill como un caso de “regulatory stranding”, un concepto utilizado cuando cambios normativos o procesos legales terminan afectando la viabilidad económica de un activo vinculado con combustibles fósiles.
Este tipo de riesgo puede tener consecuencias muy diferentes según el tamaño de la empresa y el grado de concentración de sus inversiones, una gran compañía con una cartera diversificada puede absorber con mayor facilidad el deterioro de un proyecto individual. Para una organización pequeña cuya estrategia depende en gran medida de una sola explotación, la pérdida de valor puede alterar profundamente su modelo de negocio. La evolución de UKOG muestra precisamente ese tipo de exposición.
UK Oil and Gas se transforma en UK Energy Group
Tras desprenderse de Horse Hill, UKOG también está modificando su identidad empresarial, la compañía adoptó el nombre UK Energy Group y pretende concentrar sus recursos en proyectos de almacenamiento energético mediante cavernas de sal y otras iniciativas vinculadas con energías más limpias.
Stephen Sanderson, director ejecutivo de la empresa, señaló que todavía considera que Horse Hill contiene recursos potencialmente significativos, aun así, presentó la venta como una oportunidad para completar la salida de la organización del segmento terrestre de petróleo y gas del Reino Unido, la nueva orientación ya había comenzado a tomar forma antes de concretarse la operación.
Durante 2025, la empresa recaudó £1 millón destinado al desarrollo de proyectos de almacenamiento de hidrógeno en el sur de Dorset y Yorkshire, también obtuvo otras £500.000 para adquirir terrenos relacionados con una propuesta de cavernas salinas en East Yorkshire. El cambio sitúa al antiguo operador petrolero en un mercado diferente con el de la infraestructura destinada al almacenamiento subterráneo de energía.
Energy B vuelve a apostar por la extracción de petróleo
La retirada de UK Energy Group no significa necesariamente el final de la actividad petrolera en Surrey, Energy B, nuevo propietario del emplazamiento, asumió la iniciativa para obtener nuevamente las autorizaciones necesarias. Horse Hill Developments Ltd, ahora bajo su control, presentó en mayo una solicitud renovada ante el Consejo del Condado de Surrey.
El plan contempla la construcción de cuatro pozos de producción, una nueva zona para el procesamiento de petróleo y equipamiento destinado a cargar camiones cisterna, también incluye un pozo para la reinyección de fluidos. Según la propuesta, las instalaciones podrían extraer cerca de 700.000 toneladas de petróleo durante un periodo de 20 años, esta nueva etapa coloca al desarrollo frente a un escenario regulatorio diferente al que existía cuando UKOG comenzó a impulsar sus planes originales.
Las emisiones vuelven al centro de la evaluación ambiental
La cuestión climática ocupa ahora un lugar fundamental dentro de la nueva solicitud, los documentos estiman que el desarrollo podría generar aproximadamente 2,3 millones de toneladas de gases de efecto invernadero durante su vida útil. El cálculo incluye las emisiones vinculadas con la eventual combustión del petróleo extraído. A pesar de ese volumen, la documentación presentada concluye que el impacto sería “insignificante”.
La argumentación se basa en que Horse Hill representaría aproximadamente 0,05 % del presupuesto de carbono proyectado del Reino Unido, Sarah Finch cuestionó esta evaluación, la activista sostiene que existen deficiencias importantes en el nuevo análisis ambiental porque, según su interpretación de las directrices gubernamentales, las emisiones deberían evaluarse dentro del contexto acumulativo de los proyectos de combustibles fósiles existentes y ya autorizados. Por tanto, el debate actual ya no gira únicamente en torno a cuánto crudo puede extraerse del subsuelo de Surrey, también incluye la forma en que deben medirse los efectos climáticos derivados de su consumo posterior.
El futuro del proyecto vuelve a depender del proceso de planificación
Ahora, la solicitud de Horse Hill Developments deberá atravesar nuevamente el procedimiento correspondiente ante las autoridades de Surrey, la propuesta llega después de años de inversiones, disputas jurídicas y cambios empresariales. Al mismo tiempo, enfrenta un marco en el que las emisiones vinculadas al uso final del petróleo tienen un peso mayor dentro de la evaluación ambiental debido al precedente judicial establecido en 2024.
Para UK Energy Group, la venta representa el cierre de su participación en el petróleo y gas terrestre británico mientras redirige capital hacia proyectos de almacenamiento energético, para Energy B, en cambio, significa asumir un activo con recursos petroleros potenciales, pero también con las exigencias regulatorias asociadas a su posible explotación.
Horse Hill se encuentra así ante una situación particular con su antiguo promotor abandona el sector después de registrar una fuerte pérdida económica, mientras su nuevo propietario intenta devolver el campo a la producción, la decisión sobre las perforaciones determinará si el emplazamiento puede iniciar un nuevo ciclo de extracción o si las restricciones ambientales y de planificación continúan condicionando el aprovechamiento de sus reservas.
Fuente: The Guardian
Foto: Shutterstock