Tabla de Contenidos
- Exploración offshore en Sri Lanka concentra casi 34.000 km² en Mannar
- Profundidades de hasta 3.000 metros elevan el desafío tecnológico
- Mannar ya demostró la existencia de un sistema petrolero activo
- Sri Lanka busca operadores capaces de convertir datos en descubrimientos
- El gas podría cambiar la ecuación energética del país
La exploración offshore en Sri Lanka entra en una nueva etapa con la apertura de casi 34.000 km² de superficie marítima a compañías energéticas. La nueva ronda concentra cuatro bloques en la cuenca de Mannar, una región del océano Índico donde perforaciones anteriores confirmaron un sistema petrolero activo y descubrieron acumulaciones de gas y condensado, pero donde una parte considerable del subsuelo continúa sin explorar.
La iniciativa no representa únicamente una nueva licitación. Sri Lanka busca atraer operadores con capacidad financiera, tecnológica y experiencia offshore para reactivar una actividad exploratoria que podría modificar a largo plazo su panorama energético. La combinación de grandes extensiones disponibles, profundidades de agua que alcanzan los 3.000 metros y nueva información geológica convierte a Mannar en una apuesta de frontera donde las oportunidades conviven con importantes desafíos técnicos.
Exploración offshore en Sri Lanka concentra casi 34.000 km² en Mannar
La Sri Lanka Licensing Round 2026 (SL2026-01) comprende exactamente 33.964 km² distribuidos entre cuatro áreas: 2026-MB-01, 2026-MB-02, 2026-MB-03 y 2026-MB-04. Las dimensiones varían considerablemente. MB-01 abarca 5.948,95 km² y MB-02 comprende 5.689,05 km², mientras que los dos mayores alcanzan 10.597,67 km² en MB-03 y 11.728,30 km² en MB-04.
El interés por nuevas fronteras marítimas también se observa en otras regiones. Recientemente, QatarEnergy ingresó a tres bloques de exploración offshore en Uruguay, con áreas que alcanzan profundidades de hasta 4.000 metros y participación de operadores internacionales como Shell, APA Corporation y Chevron.
El paquete técnico disponible incluye más de 11.000 kilómetros lineales de sísmica 2D, cobertura limitada de sísmica 3D convencional en el oeste de Mannar, información de pozos y aproximadamente 40.000 km² de imágenes mejoradas del subsuelo derivadas de datos 2D.
Esa disponibilidad de información puede ser determinante en una cuenca de frontera, porque permite reducir parte de la incertidumbre inicial antes de comprometer capital en nuevas campañas sísmicas o perforaciones exploratorias.
Profundidades de hasta 3.000 metros elevan el desafío tecnológico
Uno de los aspectos más relevantes de la ronda se encuentra bajo la superficie del mar. Los bloques se extienden a profundidades de agua que van de aproximadamente 100 a 3.000 metros, lo que introduce escenarios operacionales muy diferentes dentro de una misma ronda de licencias. De hecho, la autoridad señala que buena parte de Mannar supera los 1.000 metros de profundidad. Esta amplitud batimétrica convierte a la exploración offshore en Sri Lanka en un desafío que exigirá estrategias diferenciadas según las características de cada bloque.
En las zonas más profundas, cualquier futura campaña de perforación demandaría capacidades propias de operaciones deepwater. La selección de unidades de perforación, la arquitectura de pozos, los sistemas de control, la logística marítima y la eventual infraestructura submarina tendrían que adaptarse a condiciones significativamente más complejas que las encontradas en aguas someras. En este escenario, las transformaciones tecnológicas de la exploración petrolera offshore resultan determinantes para afrontar ambientes de mayor profundidad y complejidad operacional.
Esta relación entre potencial geológico, riesgo y viabilidad económica también condiciona otras fronteras exploratorias, como la exploración offshore en Noruega, donde los operadores continúan evaluando nuevas oportunidades antes de comprometer campañas de perforación.
Mannar ya demostró la existencia de un sistema petrolero activo
Sri Lanka no parte completamente de una hipótesis geológica. La campaña exploratoria realizada en 2011 perforó los pozos Dorado, Barracuda y Dorado North, mientras que posteriormente se perforó Wallago. Dorado y Barracuda encontraron gas y condensado, confirmando que los elementos necesarios para generar y acumular hidrocarburos existen dentro de Mannar.
La importancia de esos descubrimientos va más allá de los volúmenes encontrados. Para una cuenca todavía considerada de frontera, comprobar un sistema petrolero activo disminuye uno de los principales niveles de incertidumbre geológica.
Sin embargo, esto no significa que los cuatro nuevos bloques contengan acumulaciones comerciales. La exploración deberá determinar la distribución de los plays, calidad de reservorios, geometría de las trampas y presencia efectiva de hidrocarburos en los prospectos que eventualmente sean identificados.
Estudios técnicos publicados sobre Mannar también han advertido dificultades para obtener imágenes sísmicas de determinadas secuencias situadas debajo de capas volcánicas, una condición que puede aumentar la complejidad de interpretación del subsuelo.
Sri Lanka busca operadores capaces de convertir datos en descubrimientos
La nueva ronda también refleja un cambio institucional. El Petroleum Resources Act No. 21 de 2021 estableció a la Petroleum Development Authority of Sri Lanka (PDASL) como regulador del upstream y creó el marco bajo el cual se está desarrollando el actual proceso competitivo. El avance de la exploración offshore en Sri Lanka dependerá ahora de la capacidad para atraer compañías que puedan demostrar experiencia técnica, capacidad financiera y competencias específicas en operaciones offshore.
Las condiciones revelan además que la adjudicación será solamente el comienzo del proceso. El modelo contractual contempla un período máximo de exploración de ocho años distribuido en tres fases, 3 + 2 + 3 años, mientras que las operaciones petroleras deberán comenzar dentro de los seis meses siguientes a la fecha efectiva del acuerdo. También se contempla una garantía bancaria equivalente al 25 % del compromiso mínimo de trabajo y un bono de firma mínimo de USD 500.000.
Por tanto, la competencia no estará centrada exclusivamente en quién obtiene los bloques, sino en qué operadores pueden transformar la información geológica disponible en programas técnicamente ejecutables.
El gas podría cambiar la ecuación energética del país
El interés de Sri Lanka por Mannar también tiene una dimensión que supera al upstream. La propia autoridad petrolera considera que el gas natural podría desempeñar un papel creciente en el sistema energético nacional, particularmente en generación eléctrica, desarrollo industrial y diversificación del suministro.
Por ahora, ese escenario permanece condicionado al éxito exploratorio. La existencia de descubrimientos previos no garantiza nuevas acumulaciones comercialmente recuperables, y cualquier desarrollo en aguas profundas tendría que superar evaluaciones técnicas, económicas y ambientales antes de avanzar hacia producción.
Precisamente por ello, la exploración offshore en Sri Lanka entra ahora en una fase decisiva. La disponibilidad de nuevos bloques permite volver sobre una cuenca que ya proporcionó evidencia de hidrocarburos, pero que todavía conserva grandes áreas insuficientemente evaluadas.
Si las nuevas interpretaciones geológicas permiten identificar prospectos competitivos y atraer operadores capaces de perforarlos, Mannar podría evolucionar desde una cuenca de frontera hacia una nueva provincia energética del sur de Asia. El primer indicador será el nivel de interés que consiga generar la ronda de 2026 y, posteriormente, el compromiso exploratorio que asuman las compañías seleccionadas.
Fuentes: World Oil