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Europa supera el shock de Hormuz pero aumenta dependencia del LNG de EE.UU.

Europa pasó la prueba de Ormuz con GNL de EE. UU., pero la crisis mostró que su nueva seguridad depende de un solo proveedor clave
Dependencia europea del GNL estadounidense se acelera

El mercado europeo de gas natural superó la prueba de estrés que supuso el bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, que interrumpió cerca del 20% del comercio mundial de GNL. La clave fue la rápida activación de la dependencia europea del LNG estadounidense, complementada con mayores suministros desde Argelia y Nigeria. Sin embargo, el episodio deja al descubierto una transformación estructural que redefine la geopolítica energética del continente.

Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, los precios medios del gas en Europa aumentaron aproximadamente 10 euros por MWh, un alza del 31%, según datos de LSEG. El gasto total en gas de los 27 países de la UE se incrementó un 48% durante la crisis. A pesar de ello, los mercados no se fragmentaron y las infraestructuras —oleoductos, terminales de GNL e interconectores— funcionaron sin cuellos de botella graves.

La dependencia europea del GNL estadounidense

Los envíos de GNL desde Estados Unidos representan actualmente alrededor del 60% del total de importaciones europeas de gas licuado. Si Europa completa la eliminación progresiva del gas ruso según lo previsto, esa cifra podría escalar al 80% para 2030, según el análisis de Reuters Open Interest publicado este martes. Esta concentración en un único proveedor crea una exposición política y comercial sin precedentes.

Las importaciones de GNL ruso, paradójicamente, aumentaron un 17% entre enero y mayo de 2026 respecto al año anterior, según datos preliminares de LSEG. Este dato subraya la tensión entre los objetivos políticos de desacoplamiento energético y la realidad de los contratos de suministro vigentes.

Qatar prioriza Asia

QatarEnergy, el segundo mayor exportador mundial de GNL, podría redirigir una proporción creciente de sus exportaciones hacia mercados asiáticos de mayor crecimiento, según el análisis de Reuters. Esta reorientación reduciría la oferta disponible para Europa precisamente cuando el continente busca diversificar sus fuentes y reducir su dependencia europea del LNG estadounidense.

La combinación de un Qatar debilitado por los daños en Ras Laffan —que perdió el 17% de su capacidad por cinco años, según estimaciones de la propia compañía— y una demanda asiática en expansión acelera el escenario de concentración de suministros en manos de Washington. Para la seguridad energética europea, esto equivale a sustituir una dependencia política por otra.

Precios y escenarios para el mercado europeo

El análisis proyecta tres escenarios de precios mayoristas europeos del gas: en el escenario de transición energética, los precios promediarían unos 25 euros/MWh, nivel que mantendría competitiva la generación a gas; en el escenario de tendencias actuales, los precios rondarían los 35 euros/MWh; y en un escenario de descarbonización rápida, los precios podrían escalar a 65 euros/MWh, acelerando la sustitución del gas en casi todos los sectores.

Si los precios del gas natural licuado permanecen estructuralmente elevados por la competencia global y las disrupciones geopolíticas persistentes, la transición energética de Europa podría acelerarse independientemente de los objetivos de política climática, según Reuters. La demanda total de gas de la UE podría caer un 30% para 2030, con una reducción de aproximadamente 1.700 TWh anuales.

Perspectivas: resiliencia frágil

La dependencia europea del LNG estadounidense se consolida como el nuevo eje de la política energética continental, condicionando las decisiones de inversión y los acuerdos comerciales del bloque para la próxima década.

El consenso de los analistas apunta a que Europa pasó la prueba de Hormuz gracias a condiciones favorables: reservas altas, un invierno moderado y la disponibilidad inmediata de GNL estadounidense. Pero la resiliencia demostrada no equivale a seguridad estructural. La Agencia Internacional de Energía (IEA) y otros organismos advierten que un segundo shock simultáneo —por ejemplo, una interrupción del suministro argelino combinada con un invierno severo— podría superar la capacidad de absorción del mercado.

El episodio de Hormuz forzará a los planificadores energéticos europeos a revisar sus modelos de diversificación, con foco en aumentar la capacidad de regasificación, firmar contratos con proveedores africanos y del Mediterráneo, y acelerar el despliegue de energías renovables como palanca de reducción de la exposición al gas importado.

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Foto: Shutterstock

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Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.