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Mar del Norte plantea usar buques para reducir 30 % el costo de abandonar pozos

El abandono de pozos en el Mar del Norte busca un modelo más eficiente: 17 operadores respaldan el uso compartido de buques para reducir costos hasta 30 %.
Abandono de pozos en el Mar del Norte mediante buques especializados

El abandono de pozos en el Mar del Norte enfrenta un desafío de escala creciente. La North Sea Transition Authority (NSTA) y 17 operadores del sector acordaron una estrategia de colaboración que busca acelerar las operaciones pendientes y reducir costos mediante intercambio de información, coordinación de recursos y mayor utilización conjunta de embarcaciones especializadas.

Uno de los principales cambios se concentra en el retiro final de cabezales de pozos submarinos. La industria estima que utilizar buques en lugar de plataformas para determinadas operaciones finales podría disminuir aproximadamente 30 % los costos restantes de esta actividad, generando un ahorro potencial cercano a £200 millones (US$271 millones).

La iniciativa llega cuando aproximadamente 500 pozos inactivos todavía esperan su abandono definitivo en la plataforma continental del Reino Unido. A ellos podrían sumarse más de 1.000 pozos que necesitarán ser abandonados durante los próximos cinco años, aumentando la presión sobre plataformas, embarcaciones, contratistas y otros recursos especializados.

El planteamiento no consiste en eliminar las plataformas de las operaciones de abandono. Estas continuarían ejecutando etapas que requieren sus capacidades, incluido el taponamiento de los pozos con cemento. La propuesta busca utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles durante las fases finales, especialmente cuando una embarcación pueda ejecutar el corte y retiro del cabezal cumpliendo los requisitos técnicos y regulatorios.

Abandono de pozos en el Mar del Norte busca un modelo más eficiente

La magnitud del inventario pendiente explica por qué reducir costos individuales puede producir un impacto considerable cuando se analiza el conjunto de la cuenca.

Durante 2025 se realizaron trabajos en 257 pozos, frente a 238 durante 2024. Del total intervenido el año pasado, 114 avanzaron hasta el abandono definitivo, comparados con 103 durante el ejercicio anterior.

El aumento demuestra que la actividad está acelerándose, pero también revela la diferencia entre el ritmo de ejecución y el volumen de trabajo que permanece pendiente. Con alrededor de 500 pozos inactivos esperando abandono definitivo y otros mil que requerirían intervención durante los próximos cinco años, mejorar la productividad de cada campaña puede convertirse en una necesidad operacional.

La colaboración entre operadores introduce una posibilidad adicional. En lugar de planificar determinadas movilizaciones exclusivamente alrededor de un activo, varias compañías podrían identificar oportunidades para compartir embarcaciones, coordinar campañas y aprovechar mejor el tiempo disponible de los recursos especializados.

En una cuenca madura como el Mar del Norte, donde numerosos activos se aproximan progresivamente al final de su vida productiva, esta coordinación puede adquirir cada vez mayor importancia.

¿Por qué retirar un cabezal de pozo con un buque puede costar menos que usar una plataforma?

La diferencia comienza por las capacidades requeridas en cada etapa del abandono.

Una plataforma de perforación proporciona sistemas y capacidades necesarios para ejecutar intervenciones complejas sobre un pozo. Durante las fases iniciales del abandono submarino seguirá siendo necesaria para determinadas actividades, incluido el establecimiento de las barreras requeridas mediante taponamiento con cemento. Pero una vez completadas esas etapas, el trabajo restante puede presentar necesidades diferentes.

La propuesta respaldada por los operadores busca precisamente evaluar un mayor uso de embarcaciones durante la fase final de retiro de los cabezales situados en el lecho marino. Cuando técnicamente resulte viable y se cumplan los requisitos regulatorios, asignar esta operación a un buque puede evitar mantener una plataforma dedicada a una tarea para la cual no necesariamente se requieren todas sus capacidades.

Esta redistribución tendría un segundo efecto: liberar plataformas para continuar trabajando sobre otros pozos pendientes de abandono. Por tanto, el ahorro potencial no debe interpretarse simplemente como una comparación entre el costo diario de un buque y el de una plataforma. También intervienen la duración de las campañas, las movilizaciones, la disponibilidad de equipos, la secuencia de operaciones y laposibilidad de utilizar cada recurso donde sus capacidades aporten mayor valor.

La NSTA y los operadores estiman que este enfoque podría reducir alrededor de 30 % el costo restante asociado al retiro de cabezales submarinos. No significa que el costo completo del abandono de cada pozo disminuirá automáticamente en esa misma proporción.

Compartir embarcaciones puede modificar la economía del abandono

El abandono de pozos en el Mar del Norte no depende solamente de disponer de tecnología adecuada. También requiere coordinar una cadena de suministro especializada en un mercado donde numerosos operadores necesitarán servicios similares durante períodos coincidentes.

Compartir embarcaciones introduce una lógica de ejecución por campañas. Si diferentes activos pueden agruparse en una programación compatible, es posible reducir movilizaciones y aprovechar durante más tiempo los recursos contratados. Sin embargo, materializar esos beneficios requiere compatibilidad operacional, planificación conjunta y una definición clara de responsabilidades.

Precisamente por ello, la nueva iniciativa no se limita a una declaración de intención. Se creará un grupo de trabajo de la industria encargado de desarrollar un marco para las actividades AB3 de corte de cabezales de pozos, manteniendo el cumplimiento de las exigencias regulatorias aplicables.

Este componente resulta fundamental porque una reducción de costos no puede conseguirse disminuyendo los requisitos de aislamiento, seguridad o protección ambiental. La eficiencia debe provenir de cómo se organizan y ejecutan las operaciones una vez cumplidas las condiciones necesarias para avanzar hacia el retiro final de la infraestructura.

Reino Unido gastó un récord de £2.600 millones en desmantelamiento

La presión económica detrás de la iniciativa puede observarse en las cifras generales de la plataforma continental británica.

El gasto en desmantelamiento alcanzó £2.600 millones (US$3.500 millones) durante 2025, frente a £2.400 millones (US$3.200 millones) en 2024. El incremento estuvo relacionado con una mayor actividad de abandono de pozos y con trabajos de retiro de plataformas e infraestructura.

A pesar del volumen invertido, la estimación del costo necesario para completar las actividades pendientes disminuyó muy poco: pasó de aproximadamente £43.600 millones a £43.400 millones (US$58.800 millones).

La diferencia ayuda a dimensionar el desafío. No basta con aumentar el gasto anual. El objetivo también consiste en ejecutar más trabajo con los recursos disponibles y encontrar oportunidades de reducción de costos que puedan repetirse a escala.

En ese contexto, un ahorro potencial de £200 millones únicamente en determinadas operaciones de retiro de cabezales adquiere relevancia, aunque representa solo una fracción del costo total pendiente de desmantelamiento de la cuenca.

17 operadores coordinan recursos para acelerar las operaciones

La estrategia incorpora compañías con una presencia importante en el Mar del Norte, entre ellas bp, Shell, Harbour Energy, EnQuest, Ithaca Energy, Serica Energy, Apache, CNOOC International, Eni, INEOS Energy Europe y Perenco, además de otros participantes.

La diversidad de operadores resulta significativa porque el problema trasciende a una compañía individual. A medida que diferentes campos avanzan hacia las etapas finales de su ciclo de vida, la demanda de plataformas, embarcaciones y servicios especializados puede concentrarse. La competencia por estos recursos también puede influir sobre los costos y la disponibilidad de la cadena de suministro.

La coordinación pretende aprovechar esa circunstancia en sentido contrario: identificar dónde diferentes operadores pueden compartir conocimiento, datos y recursos para ejecutar campañas de manera más eficiente.

No todos los pozos necesariamente presentarán las mismas condiciones ni podrán utilizar exactamente la misma estrategia. Profundidad, diseño del pozo, configuración submarina, condición de los equipos y requisitos específicos de abandono pueden modificar el alcance de cada intervención.

Por eso, el valor del nuevo modelo dependerá finalmente de cuántas operaciones puedan agruparse sin comprometer los criterios técnicos requeridos.

Más de 1.000 pozos se aproximan a la siguiente etapa de abandono

El abandono de pozos en el Mar del Norte continuará creciendo incluso si se consigue reducir el inventario actual de aproximadamente 500 pozos inactivos. Las previsiones indican que más de 1.000 pozos adicionales necesitarán actividades de abandono durante los próximos cinco años.

Esto convierte la eficiencia operacional en una cuestión de capacidad futura.

Si las plataformas permanecen ocupadas durante etapas que pueden ser ejecutadas de forma segura y reglamentaria mediante otros recursos, el sistema puede perder capacidad para avanzar sobre el siguiente grupo de pozos. En cambio, una especialización mayor de las tareas podría permitir que las plataformas se concentren en las operaciones que realmente requieren sus capacidades mientras las embarcaciones ejecutan determinados trabajos finales.

El abandono de pozos en el Mar del Norte entra así en una etapa donde la ingeniería tendrá que complementarse con nuevas formas de planificación y contratación.

El objetivo de reducir alrededor de 30 % el costo restante del retiro de cabezales submarinos todavía deberá demostrarse mediante la ejecución de las campañas y el marco que desarrollará el nuevo grupo de trabajo. Tampoco significa que el costo global pendiente de £43.400 millones vaya a reducirse en esa proporción.

Pero con cientos de pozos esperando abandono definitivo y más de mil acercándose a esa etapa, incluso mejoras específicas pueden acumular efectos económicos importantes.

La siguiente prueba será comprobar si compartir embarcaciones y reservar las plataformas para las operaciones que realmente necesitan sus capacidades permite transformar una mejora puntual en un modelo repetible para una de las mayores campañas de desmantelamiento costa afuera del mundo.

Fuente: World Oil

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.