La compañía sueca Studsvik ha dado un nuevo paso en los planes de expansión energética del país al solicitar autorización para desarrollar entre 600 y 1.400 MW de nueva capacidad nuclear en Nyköping. La iniciativa forma parte de la estrategia nacional para reforzar el suministro eléctrico ante el crecimiento de la demanda industrial y el avance de la electrificación.
Recientemente, Studsvik AB presentó ante el Gobierno de Suecia una solicitud formal para evaluar la construcción de nueva infraestructura nuclear en torno a su histórico emplazamiento de Nyköping. La propuesta contempla una capacidad de generación situada entre 600 y 1.400 MW y podría convertirse en una de las actuaciones energéticas más relevantes del país durante la próxima década.
Además, la empresa prevé que los primeros reactores entren en funcionamiento durante la década de 2030 siempre que el proyecto complete satisfactoriamente los procedimientos regulatorios y ambientales exigidos por las autoridades suecas.
Por otra parte, la iniciativa se integra dentro del programa ReFirm SMR, una cartera de desarrollos centrados en reactores modulares pequeños que Studsvik incorporó tras la adquisición de Kärnfull a comienzos de este año.
Actualmente, el programa también contempla actuaciones en localidades como Valdemarsvik, Motala y Karlshamn. La solicitud presentada en Nyköping representa el segundo gran movimiento del grupo en materia de nueva energía nuclear durante 2026 y refuerza la posición de la compañía dentro del creciente mercado europeo de SMR.
Según explicó Karl Thedéen, presidente y director ejecutivo de Studsvik, la combinación entre la experiencia técnica acumulada durante décadas y la disponibilidad de un emplazamiento nuclear consolidado ofrece condiciones favorables para contribuir al futuro sistema eléctrico sueco.
Mientras tanto, Suecia afronta una transformación profunda de su matriz energética, es por ello que la electrificación de industrias como el acero, los productos químicos y el transporte está elevando las necesidades de suministro eléctrico de manera constante.
A ello se suma la expansión de los centros de datos, un sector que demanda grandes volúmenes de energía estable para garantizar su funcionamiento. Paralelamente, parte de la actual flota nuclear sueca se aproxima gradualmente al final de su vida operativa, lo que obliga a planificar nuevas fuentes de generación de carga base.
Con ese objetivo, el Gobierno sueco ha puesto en marcha mecanismos de financiación valorados en aproximadamente 220.000 millones de coronas suecas destinados a respaldar el despliegue de cerca de 5.000 MW de nueva capacidad nuclear durante los próximos años.
Asimismo, la ubicación elegida presenta varias ventajas para el desarrollo de nueva infraestructura energética. Nyköping se encuentra dentro de la zona de precios SE3, donde se concentra buena parte de la demanda eléctrica del país y donde las necesidades de suministro continúan aumentando.
El emplazamiento de Studsvik dispone de acceso a conexiones de transporte, proximidad a grandes consumidores industriales y una extensa trayectoria vinculada a la investigación de reactores, combustibles y materiales nucleares.
Durante décadas, el complejo ha prestado servicios especializados a operadores y organismos reguladores de distintos mercados internacionales, convirtiéndose en uno de los entornos nucleares más reconocidos de Suecia.
Sin embargo, la solicitud presentada constituye únicamente la primera etapa de un procedimiento que podría extenderse durante varios años.
A partir de ahora, el proyecto deberá ser evaluado por el Gobierno sueco, el municipio de Nyköping, el Tribunal de Tierras y Medio Ambiente y la Autoridad de Seguridad Radiológica de Suecia. Cada una de estas instancias analizará aspectos relacionados con la seguridad, el impacto ambiental y la planificación territorial.
De acuerdo con Studsvik, el siguiente paso consistirá en desarrollar estudios técnicos y ambientales junto con procesos de diálogo comunitario para generar consenso en torno a la iniciativa.
Finalmente, la propuesta tiene un significado especial para la propia compañía. Studsvik nació en 1947 bajo el nombre de AB Atomenergi con el propósito de contribuir al desarrollo de la capacidad nuclear sueca.
Tras décadas dedicadas a la investigación, el análisis de combustible y los servicios tecnológicos para la industria, la empresa aspira ahora a participar directamente en la construcción de nueva capacidad nuclear comercial. Si el proyecto avanza según lo previsto, Nyköping podría convertirse en el primer emplazamiento donde Studsvik produzca energía nuclear a escala comercial dentro de su propia infraestructura.

Seaturns puso en marcha frente a la costa atlántica francesa su primer demostrador de energía undimotriz a escala real. La instalación marca el inicio de una campaña de pruebas en alta mar que se extenderá durante al menos un año y busca comprobar el rendimiento y la fiabilidad de la tecnología en condiciones reales. El proyecto es el resultado de más de una década de investigación y de pruebas progresivas realizadas junto a centros de investigación y universidades europeas.
El sistema se encuentra a 27,5 kilómetros del puerto de Le Verdon y operará de forma autónoma mientras recopila datos sobre la producción energética y el comportamiento de la plataforma flotante. La información obtenida servirá para respaldar el proceso de certificación previsto para 2027 y para preparar futuros desarrollos comerciales, incluido un proyecto piloto de 2 MW en Mauricio con la meta de evolucionar hacia instalaciones de mayor capacidad.
Greenland Energy informó avances en su estrategia de exploración petrolera en la cuenca de Jameson Land, en el este de Groenlandia, tras su reciente llegada al Nasdaq. La compañía aseguró financiación por unos 70 millones de dólares y firmó acuerdos con empresas del sector como Halliburton y Stampede Drilling para respaldar las actividades previstas en su campaña de exploración de 2026.
Durante los últimos meses, la empresa ha trabajado en la preparación logística y operativa del proyecto, incluyendo permisos para movilizar maquinaria pesada, adquisición de materiales y planificación de infraestructura. Su objetivo es iniciar en octubre de 2026 la perforación de dos pozos exploratorios que permitirán evaluar el potencial de una zona considerada una de las fronteras energéticas menos desarrolladas del mundo.
El proyecto MNZ Peak Cluster alcanzó una nueva etapa regulatoria al avanzar en el proceso que permitirá almacenar dióxido de carbono en antiguos yacimientos de gas de Morecambe, ubicados en el Mar de Irlanda. Spirit Energy confirmó que la iniciativa entró en la fase de evaluación de su licencia de almacenamiento de carbono, un requisito fundamental para convertir estos campos agotados en una instalación capaz de retener emisiones industriales de forma permanente.
La infraestructura está diseñada para transportar hasta tres millones de toneladas de CO₂ al año procedentes de plantas de cemento y cal en Derbyshire y Staffordshire. Durante los últimos años, los equipos técnicos realizaron estudios geológicos y sísmicos para comprobar la capacidad de los yacimientos, que podrían almacenar cerca de mil millones de toneladas de dióxido de carbono. El proyecto también contempla la reutilización de infraestructura energética existente una vez finalice la producción de gas en la zona.
EnQuest anunció un acuerdo para adquirir participaciones en cuatro contratos de producción compartida en aguas de Malasia por hasta 833 millones de dólares. La operación, que aún está sujeta a aprobaciones y condiciones regulatorias, reforzaría de forma significativa la presencia de la compañía en el sudeste asiático, una región donde ya opera y mantiene una relación consolidada con las autoridades energéticas locales.
Si la transacción se completa, la producción del grupo superaría los 100.000 barriles equivalentes de petróleo por día, más del doble de los niveles registrados por la empresa en 2025. Además, las reservas aumentarían cerca de un 85% y una parte importante de los activos adquiridos quedaría bajo operación directa de EnQuest. La compañía también destaca que los nuevos campos presentan costos operativos competitivos y un potencial adicional para incrementar la recuperación de recursos mediante futuras mejoras técnicas.