Vale planea ampliar de forma significativa su flota de buques mineraleros equipados con velas rotativas, una tecnología de propulsión asistida por viento que busca reducir el consumo de combustible, contener costos logísticos y mejorar la eficiencia del transporte marítimo de mineral de hierro hacia Asia.
La flota con velas de Vale llegará al menos a 20 buques
Actualmente, la minera brasileña opera ocho buques equipados con esta tecnología. Sin embargo, la compañía prevé elevar esa cifra a por lo menos 20 embarcaciones durante los próximos tres años, como parte de una estrategia enfocada en eficiencia energética, reducción de emisiones y menor dependencia del combustible marino.
Según Rafael Fischer, gerente general de transporte marítimo de Vale, las velas cilíndricas rotativas instaladas en los buques pueden alcanzar una altura similar a un edificio de 10 pisos. Durante las rutas transoceánicas, estos sistemas aprovechan la energía del viento para asistir la navegación y disminuir el uso de bunker fuel.
Además, Fischer indicó que el ahorro de combustible puede llegar hasta 10%, dependiendo del tipo de embarcación y de las condiciones operativas. Ese margen resulta relevante para una empresa que transporta grandes volúmenes de mineral de hierro desde Brasil hacia China, uno de sus principales mercados.
Eficiencia energética frente a la volatilidad del combustible
Por otra parte, la decisión de Vale responde a un contexto de presión sobre los costos de carga. Los combustibles marinos han mostrado volatilidad por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y ese escenario afecta de forma directa a las rutas largas de exportación minera.
En ese sentido, la eficiencia energética ofrece una protección operativa. Al consumir menos combustible, los buques reducen su exposición a las variaciones del precio del bunker fuel. Para Vale, esta ventaja tiene un valor adicional debido a su distancia respecto al mercado chino.
Mientras los productores australianos cuentan con rutas más cortas hacia Asia, Vale debe compensar una desventaja geográfica estructural. Por ello, la compañía está usando innovación en transporte marítimo como una herramienta para mejorar su competitividad en el comercio internacional de mineral de hierro.
Buques con etanol, metanol y opciones de conversión
Así mismo, la minera brasileña avanza en una estrategia de flexibilidad energética. A comienzos de mes, Vale anunció un acuerdo de fletamento por 25 años con Shandong Shipping Corporation, de China, para construir dos buques transoceánicos propulsados con etanol y equipados con velas.
Estos barcos también podrán operar con metanol o combustible convencional. Además, incorporarán opciones de conversión futura para gas natural licuado y amoníaco, lo que daría a la empresa una cartera más amplia de combustibles disponibles según precio, disponibilidad y regulación ambiental.
De acuerdo con Fischer, la posibilidad de utilizar al menos cinco combustibles permitirá adaptar la flota a diferentes condiciones de mercado. Esta flexibilidad es clave en una industria donde los costos logísticos, las exigencias de descarbonización y la disponibilidad energética cambian con rapidez.
Logística minera con menor huella de carbono
Finalmente, la ampliación de la flota con velas de Vale refleja una tendencia más amplia en la minería global: reducir las emisiones asociadas a la cadena logística sin perder competitividad. El transporte marítimo es una pieza crítica para las grandes productoras de mineral de hierro y cualquier mejora en eficiencia puede impactar los márgenes operativos.
Con velas rotativas, combustibles alternativos y acuerdos de largo plazo, Vale busca reforzar su posición en el mercado asiático mientras reduce su consumo energético. La apuesta combina eficiencia, descarbonización y control de costos en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de materias primas.
Fuente: Reuters
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