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Reservas de gas en Europa elevan la presión económica ante el invierno

Las reservas europeas de gas permanecen bajo su promedio estacional mientras los elevados precios complican la reposición antes del invierno.
Reservas de gas en Europa en instalación de almacenamiento y distribución de gas natural.

Las reservas de gas en Europa se mantienen muy por debajo de su promedio estacional, mientras los elevados precios del gas dificultan la reposición de los depósitos antes del invierno.

Europa entra en la fase final de la temporada de inyección con sus instalaciones de almacenamiento cerca del 69 % de su capacidad, frente al promedio aproximado del 85 % registrado durante los últimos cinco años para estas fechas.

Esta diferencia aumenta la atención sobre la seguridad del suministro de cara a los meses de mayor consumo. Al mismo tiempo, los precios elevados obligan a las empresas a decidir entre comprar ahora para reforzar sus inventarios o esperar una posible caída de las cotizaciones.

Alemania y Países Bajos concentran parte del déficit

Alemania y Países Bajos tienen un papel especialmente importante en este escenario, entre ambos concentran alrededor del 35 % de la capacidad de almacenamiento del bloque y presentan algunos de los mayores retrasos en la recuperación de existencias. La situación cobra especial relevancia en Alemania debido al peso que mantienen las industrias intensivas en energía dentro de su economía.

Para las compañías que necesitan almacenar gas, esperar precios más bajos supone asumir un riesgo, si las compras se retrasan y el mercado vuelve a subir durante el otoño, completar los depósitos podría resultar todavía más costoso.

Jonathan Schroer, estratega de UniCredit, señaló que cada mes de retraso en la reposición incrementa la presión sobre los precios conforme se acerca el periodo de máximo consumo invernal.

Reservas de gas en Europa vuelven al centro del mercado

El mercado mayorista ya refleja parte de estas tensiones, el gas europeo de referencia se ha negociado alrededor de 81-82 euros por megavatio-hora, con un incremento considerable respecto al año anterior.

La evolución del TTF neerlandés vuelve a estar estrechamente ligada al nivel de las reservas europeas, a esta variable se suman la disponibilidad de gas natural licuado (GNL) y los cambios en los flujos internacionales de suministro.

Las alteraciones registradas en el mercado internacional también han reducido las posibilidades de aprovechar el verano para reponer inventarios a precios más bajos. Como resultado, Europa dispone de menos margen para completar sus reservas antes del incremento estacional de la demanda.

Morgan Stanley considera que determinadas condiciones meteorológicas podrían llevar los precios del gas europeo hacia los 100 euros por MWh. En este escenario, las temperaturas serán determinantes para establecer la velocidad con la que se consumirán las existencias durante el invierno.

Un invierno frío aumentaría la presión sobre las reservas

Los depósitos de gas funcionan como respaldo durante los periodos en los que la demanda supera los flujos habituales de suministro. Comenzar la temporada de calefacción con menos gas almacenado reduce el margen disponible ante episodios prolongados de frío o nuevas interrupciones.

El escenario, sin embargo, presenta diferencias importantes respecto a la crisis energética de 2022, desde entonces, Europa ha diversificado parte de sus fuentes de abastecimiento y ampliado su capacidad para recibir GNL.

Aun así, unas reservas inferiores al promedio aumentan la dependencia de las importaciones durante el propio invierno. Si las existencias disminuyen rápidamente, el problema también podría trasladarse a 2027, cuando el continente tenga que iniciar una nueva campaña de reposición.

El BCE vigila el impacto del gas sobre la inflación

Los precios de la energía también vuelven a ocupar un lugar importante en las perspectivas económicas, el Banco Central Europeo sigue la transmisión de los costes del gas y la electricidad hacia la inflación de la zona euro.

El efecto no se limita a las facturas energéticas, las industrias que consumen grandes cantidades de energía pueden afrontar mayores costes de producción, especialmente sectores como el químico, los materiales de construcción y otras actividades manufactureras.

A esta presión se añade el comportamiento de los combustibles refinados, un aumento del precio del diésel y otros derivados puede encarecer el transporte y trasladarse posteriormente a distintos segmentos de la cadena productiva.

Los costes energéticos añaden presión a los gobiernos europeos

El encarecimiento de la energía también plantea decisiones fiscales para los gobiernos, medidas como reducciones de impuestos o ayudas directas pueden aliviar temporalmente las facturas de hogares y empresas, aunque también implican costes para las finanzas públicas.

En Alemania, esta discusión coincide con un debate político sobre la estrategia energética del país, según Reuters, Alternativa para Alemania (AfD) ha planteado restablecer contratos de suministro de gas ruso dentro de sus propuestas energéticas.

Italia, por su parte, ha considerado medidas fiscales relacionadas con vehículos y combustibles, mientras otros países analizan distintas respuestas frente al aumento de los costes energéticos.

Con los depósitos todavía por debajo de sus niveles habituales, Europa afronta unas próximas semanas especialmente importantes para su balance energético. El ritmo de reposición, las importaciones de GNL, los precios internacionales y, posteriormente, las temperaturas determinarán cuánto margen tendrá el continente cuando comience el periodo de mayor demanda.

Fuente: Reuters

Foto: Shutterstock

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Analista y redactor de noticias especializadas en tecnología industrial, con una sólida formación en ingeniería. Mi labor se centra en la curaduría y síntesis de información compleja, transformando avances técnicos y cambios regulatorios en reportes periodísticos.