El precio del diésel en Estados Unidos se acerca a niveles récord mientras las interrupciones en refinerías reducen la oferta mundial de combustibles.
El mercado del diésel atraviesa una fuerte presión internacional, el precio promedio del combustible en Estados Unidos alcanzó los 5,58 dólares por galón durante la última semana y quedó cerca de su máximo histórico.
Sin embargo, el origen de esta subida va más allá del comportamiento del petróleo crudo, aunque el diésel se obtiene de este recurso, el mercado de productos refinados enfrenta sus propias restricciones de oferta y demanda.
Actualmente, el principal cuello de botella está en la capacidad disponible para transformar petróleo en combustibles. Las interrupciones en importantes centros de refinación han reducido el suministro mientras la demanda de diésel continúa siendo difícil de recortar.
La capacidad de refinación presiona el precio del diésel
En particular, las interrupciones registradas en Oriente Medio, Rusia y China han limitado la cantidad de combustibles refinados disponible en el mercado internacional.
En Oriente Medio, los daños sufridos por instalaciones de refinación debido a ataques con drones se han combinado con problemas en el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz. Esto ha reducido el volumen de combustible que puede llegar a otros mercados.
Por su parte, Rusia también tiene un peso importante en esta situación, el país figura entre los grandes proveedores mundiales de diésel y varias de sus refinerías quedaron fuera de operación tras ataques ucranianos.
China representa otro factor relevante, el país redujo con fuerza sus exportaciones de combustibles para proteger el abastecimiento interno aunque recientemente comenzó a flexibilizar esas restricciones.
Como resultado, el mundo está procesando aproximadamente 5 millones de barriles diarios de crudo menos que hace un año, una reducción equivalente a casi el 10 % del suministro mundial.
El problema se desplaza hacia los combustibles refinados
Además, las señales del mercado indican que disponer de petróleo crudo ya no garantiza por sí mismo un suministro suficiente de diésel.
El crack spread del diésel estadounidense, que refleja la diferencia entre el valor del combustible refinado y el petróleo utilizado para producirlo, superó recientemente los 100 dólares por barril y llegó a un máximo intradiario superior a 102 dólares.
Este indicador apunta a una fuerte valorización del producto refinado frente a su materia prima, en otras palabras, la presión se concentra en la capacidad para convertir el crudo disponible en combustibles utilizables.
Asimismo, unas refinerías operando cerca de sus límites tienen poco margen para responder rápidamente cuando desaparece capacidad productiva en otras regiones.
Estados Unidos lleva sus refinerías cerca del límite
Estados Unidos cuenta con una posición favorable debido a su amplia infraestructura de refinación y producción de combustibles.
Durante julio, las refinerías estadounidenses produjeron más diésel que en cualquier otro mes de julio registrado y alcanzaron una tasa de utilización del 97 %.
Ese nivel de actividad ayuda a sostener la oferta doméstica pero también revela una limitación, con las plantas funcionando prácticamente a plena capacidad resulta difícil incrementar con rapidez la producción para compensar una reducción internacional del suministro.
Por ello, una elevada producción nacional de petróleo tampoco aísla completamente a los consumidores estadounidenses de las condiciones del mercado global de combustibles.
El encarecimiento del diésel se traslada a la economía
Por otra parte, el diésel mantiene una demanda especialmente resistente a los aumentos de precio debido a su papel en las actividades productivas.
Camiones de carga, trenes, buques, tractores, cosechadoras, excavadoras y otra maquinaria pesada dependen de este combustible para mantener sus operaciones.
Por esa razón, las empresas tienen menos capacidad para reducir su consumo cuando suben los precios, los transportistas deben seguir realizando entregas, los agricultores necesitan operar sus equipos y las obras de construcción requieren mantener activa su maquinaria.
El aumento del precio del diésel puede trasladarse entonces hacia los costes logísticos, agrícolas y de construcción. A partir de allí, la presión puede extenderse a numerosos bienes que dependen del transporte de mercancías.
La seguridad energética también depende de la refinación
Finalmente, la situación del mercado muestra que la seguridad energética depende de más factores que la disponibilidad de petróleo.
La capacidad de refinación, los inventarios de combustibles, las rutas marítimas y el comercio internacional determinan cuánto diésel puede llegar realmente hasta consumidores y empresas.
Estados Unidos dispone de una gran infraestructura downstream y sus refinerías trabajan a niveles elevados. Aun así, una reducción significativa de la oferta internacional puede trasladarse al mercado interno debido al carácter global del comercio de combustibles.
Mientras las restricciones de refinación persistan y la demanda permanezca firme, el precio del diésel en Estados Unidos continuará expuesto a las tensiones que afectan al suministro mundial.
Fuente: EnergyNow
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