La red global de conocimiento para profesionales de la energía e industria

Pipeline de dióxido de carbono en Reino Unido inicia construcción offshore

El pipeline de CO₂ en Reino Unido inicia su construcción offshore con 149 km de infraestructura para almacenar carbono bajo el Mar del Norte.
Pipeline de CO₂ en Reino Unido durante construcción offshore

El pipeline de Co2 en Reino Unido que formará la columna vertebral de la primera red comercial británica de transporte y almacenamiento de carbono comenzó su campaña de construcción offshore. La infraestructura recorrerá aproximadamente 149 kilómetros desde la costa hasta el Mar del Norte y permitirá trasladar emisiones industriales capturadas hacia almacenamiento geológico permanente.

El inicio de los trabajos se materializó con la llegada de las primeras juntas de tubería al Port of Hartlepool, desde donde serán movilizadas para construir una línea submarina de 28 pulgadas. El sistema forma parte de Northern Endurance Partnership (NEP) y conectará instalaciones industriales de Teesside con el almacenamiento Endurance.

l proyecto representa un cambio de escala para el CCS británico. El desafío deja de concentrarse únicamente en capturar CO₂ en instalaciones industriales y comienza a extenderse hacia una infraestructura integrada de compresión, transporte, inyección, almacenamiento y monitoreo.

Pipeline de CO₂ en Reino Unido entra en construcción

Hartlepool será uno de los principales centros logísticos de la campaña. La operación contempla el manejo de aproximadamente 12.000 juntas de tubería revestidas de concreto, cuyo peso combinado alcanzará unas 170.000 toneladas. Más del 60 % de las juntas fueron fabricadas localmente en Hartlepool, mientras el puerto invirtió más de £1 millón en nuevos equipos para manipular las tuberías.

Saipem tiene a su cargo la ingeniería, procura, construcción e instalación de la infraestructura offshore. La compañía utilizará activos especializados de pipelay: el Castorone para operaciones mar adentro y el Castoro 10 en aguas menos profundas próximas a la costa.

El revestimiento de concreto tendrá una función particularmente importante una vez instalada la línea, aportando peso y contribuyendo a la estabilidad del pipeline sobre el lecho marino.

La campaña offshore ocurre mientras las obras terrestres ya avanzan. Según la actualización publicada desde Hartlepool, el proyecto global se encontraba aproximadamente un tercio completado al comenzar esta nueva fase.

El CO₂ viajará hacia el Mar del Norte

El funcionamiento de la red comienza antes de que el fluido alcance la costa. Las emisiones serán capturadas en instalaciones industriales y posteriormente acondicionadas y comprimidas para poder ingresar al sistema de transporte.

Desde Teesside, el CO₂ recorrerá el pipeline offshore hasta alcanzar Endurance, un acuífero salino profundo situado aproximadamente 140 kilómetros mar adentro, en el sur del Mar del Norte.

Allí comenzará una segunda parte igualmente crítica del proceso.

En lugar de ser liberado nuevamente a la atmósfera, el CO₂ será conducido hacia pozos submarinos para su inyección dentro de la formación geológica.

El reservorio se encuentra alrededor de 1.000 metros debajo del lecho marino. NEP dispone, considerando Endurance y almacenamientos próximos, de acceso a una capacidad potencial de hasta 1.000 millones de toneladas de CO₂.

Seis pozos permitirán inyectar el carbono

El pipeline no funcionará como un activo aislado. El desarrollo incluye infraestructura submarina de inyección y monitoreo que conectará el sistema de transporte con el almacenamiento geológico.

Actualmente están contemplados seis pozos submarinos de inyección, además de una opción para otros dos. La campaña de perforación está prevista a partir del tercer trimestre de 2026.

También se desarrollarán sistemas que permitan acceder a los pozos desde el lecho marino y realizar actividades necesarias para su operación.

El monitoreo representa otro componente esencial. Los trabajos ambientales de referencia están programados para establecer las condiciones existentes antes de comenzar la inyección, proporcionando información contra la cual podrán compararse posteriormente las condiciones durante la operación.

La infraestructura CCS adquiere así características similares a otros grandes desarrollos offshore: pipeline, sistemas submarinos, pozos, comunicaciones, monitoreo y un reservorio que deben funcionar como una única cadena.

La integridad mecánica será crítica para transportar CO₂

La entrada en construcción constituye apenas el comienzo del ciclo de vida del activo. Una vez operativo, mantener la integridad del pipeline será fundamental para asegurar que el CO₂ permanezca dentro de las condiciones establecidas desde las instalaciones terrestres hasta los puntos de inyección.

Aquí existe un aspecto técnico especialmente importante: la composición del CO₂ transportado debe mantenerse controlada.

La propia especificación de entrada de NEP establece límites para diferentes contaminantes e impurezas debido a sus posibles efectos sobre la seguridad, operación, corrosión y comportamiento del sistema. Entre ellos aparecen agua, compuestos de azufre, óxidos de nitrógeno, sulfuro de hidrógeno, glicoles, aminas y otros componentes.

La presencia de agua merece particular atención porque puede modificar significativamente las condiciones corrosivas dentro del pipeline cuando interactúa con el CO₂ y determinadas impurezas.

NEP también identifica riesgos asociados con contaminantes capaces de favorecer la formación de ácidos corrosivos, precipitación de sólidos o problemas operacionales dentro del sistema.

La integridad tampoco termina en la superficie interna de la tubería.

Un pipeline offshore deberá gestionar durante su vida útil amenazas relacionadas con corrosión externa, estabilidad sobre el seabed, esfuerzos mecánicos, interacción con el fondo marino, conexiones submarinas y potenciales daños externos.

El crecimiento del CCS está creando, por tanto, una nueva categoría de activos que deberá incorporarse a estrategias de inspección, monitoreo, mantenimiento y gestión de integridad durante décadas.

La primera fase manejará 4 millones de toneladas

Una precisión resulta necesaria para entender correctamente la magnitud del proyecto.

La infraestructura inicial de NEP está diseñada para transportar y almacenar permanentemente hasta 4 millones de toneladas de CO₂ por año, procedentes inicialmente de tres proyectos de captura de carbono en Teesside. El inicio de operaciones está previsto para 2028.

Los 23 millones de toneladas anuales asociados también al East Coast Cluster corresponden a una escala futura. La expansión de la red hacia otros proyectos de Teesside y Humber podría permitir transportar y almacenar un promedio aproximado de 23 millones de toneladas anuales, pero ese volumen no representa la capacidad inicial del sistema que actualmente entra en construcción.

La diferencia es importante porque muestra cómo está concebida la infraestructura: comenzar con un conjunto definido de emisores y disponer posteriormente de capacidad para desarrollar una red regional mucho mayor.

El CCS se convierte en infraestructura industrial

El comienzo de la campaña offshore demuestra hasta qué punto la captura de carbono está pasando de plantas piloto y proyectos individuales hacia infraestructura industrial de gran escala.

El pipeline de CO₂ en Reino Unido será el enlace físico entre industrias que buscan reducir sus emisiones y una formación geológica situada aproximadamente un kilómetro debajo del Mar del Norte.

Pero el éxito del proyecto no dependerá únicamente de cuánto carbono pueda capturarse.

También estará determinado por la capacidad para mantener durante décadas la confiabilidad de instalaciones de compresión, pipelines, sistemas submarinos, pozos de inyección y mecanismos de monitoreo.

La cadena completa será:

captura → acondicionamiento → compresión → transporte offshore → inyección → almacenamiento → monitoreo.

Cada etapa incorpora activos que deberán operar dentro de límites técnicos definidos y mantener su integridad durante todo su ciclo de vida.

Ahí aparece una de las transformaciones menos visibles del desarrollo del CCS: la descarbonización industrial también está creando una nueva generación de infraestructura crítica offshore que tendrá que ser inspeccionada, monitoreada y mantenida con niveles de confiabilidad comparables a los exigidos durante décadas en los grandes sistemas de petróleo y gas.

Fuente: Pipeline & Gas Journal

Escrito por
Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.