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Gasoducto para centro de datos retrasa proyecto de Oracle de US$165.000 millones

El retraso de un gasoducto para centro de datos expone el desafío energético detrás del Project Jupiter de Oracle, un desarrollo que podría movilizar hasta US$165.000 millones.
Gasoducto para centro de datos de Oracle en Nuevo México

El gasoducto para centro de datos que debe suministrar gas natural al Project Jupiter de Oracle, en Nuevo México, enfrenta un retraso que expone uno de los desafíos menos visibles detrás de la expansión de la inteligencia artificial: disponer de capacidad informática no es suficiente si la infraestructura energética necesaria para sostenerla no avanza al mismo ritmo.

Transwestern Pipeline, filial de Energy Transfer, desplazó la fecha prevista de entrada en servicio del Green Chile Project hasta el 1 de febrero de 2027, según la información reportada originalmente por Oilprice. El sistema está concebido para transportar hasta 400 millones de pies cúbicos diarios de gas natural hacia la infraestructura de generación asociada al enorme campus de centros de datos.

El retraso adquiere relevancia por la escala de Project Jupiter. El desarrollo está asociado a una estructura de inversión que puede alcanzar US$165.000 millones y contempla una infraestructura energética capaz de soportar aproximadamente 2,45 GW de celdas de combustible de Bloom Energy. Oracle confirmó en abril que estas unidades sustituirían el esquema anteriormente previsto de turbinas de gas y generadores diésel.

La situación revela una paradoja de la nueva economía digital: mientras la inteligencia artificial depende de algunas de las tecnologías computacionales más avanzadas disponibles, su expansión continúa condicionada por elementos físicos tradicionales como gasoductos, permisos, derechos de paso y disponibilidad de energía.

Gasoducto para centro de datos expone el desafío energético de la IA

Project Jupiter está proyectado en el condado de Doña Ana, en el sur de Nuevo México. La dimensión energética del complejo permite comprender por qué el Green Chile Project constituye una pieza relevante de su infraestructura.

El diseño presentado ante los reguladores contempla aproximadamente 17,8 millas (28,6 kilómetros) de tubería de 24 pulgadas, además de instalaciones de medición y regulación. Su capacidad alcanzaría 400.000 dekatherms diarios de gas natural, destinados a generación eléctrica para el campus de inteligencia artificial y centros de datos.

Esta configuración muestra cómo está cambiando el problema energético de los grandes centros de datos.

Tradicionalmente, una instalación industrial de gran consumo podía considerar la red eléctrica como su principal fuente de suministro. Sin embargo, la rapidez con la que crece la demanda asociada a infraestructura informática está llevando a determinados desarrolladores a considerar sistemas de generación ubicados directamente junto a sus instalaciones.

Project Jupiter representa una versión de gran escala de este modelo. Oracle y BorderPlex Digital Assets anunciaron que el campus utilizará celdas de combustible de Bloom Energy para cubrir sus necesidades eléctricas, con hasta 2,45 GW de capacidad instalada.

Pero generar electricidad dentro del propio campus no elimina la dependencia de infraestructura externa. Cambia dónde se encuentra esa dependencia.

En este caso, las celdas necesitan combustible. Y para disponer de gas natural en las cantidades requeridas es necesario contar con capacidad de transporte, conexiones, permisos y una ruta físicamente disponible hasta las instalaciones.

¿Cómo utilizará Oracle 2,45 GW de celdas de combustible?

Un aspecto importante de Project Jupiter es que su configuración energética ha evolucionado.

El esquema anterior contemplaba turbinas de gas y generadores diésel. Oracle posteriormente modificó el diseño para utilizar tecnología de celdas de combustible de óxido sólido suministrada por Bloom Energy. La compañía afirma que esta alternativa permitirá reducir significativamente las emisiones locales de óxidos de nitrógeno y el consumo de agua frente al planteamiento anterior.

Las celdas producen electricidad mediante un proceso electroquímico, en lugar de utilizar la combustión convencional en el punto de generación.

Para Project Jupiter, Oracle contempla hasta 2,45 GW, una capacidad que permite dimensionar la magnitud energética que pueden alcanzar los nuevos desarrollos asociados a inteligencia artificial.

Sin embargo, esa cifra debe interpretarse correctamente. Representa la capacidad instalada prevista para el sistema de celdas de combustible y no significa necesariamente que el campus consuma continuamente 2,45 GW en todas las condiciones operativas.

La relación entre esta capacidad y el Green Chile Project es fundamental. El gasoducto proporcionaría el combustible necesario para convertir una infraestructura de generación instalada dentro del campus en electricidad disponible para los sistemas informáticos.

Así, detrás de servidores, centros de procesamiento y modelos de inteligencia artificial aparece una cadena energética mucho más convencional:

producción de gas → transporte por gasoducto → suministro al campus → generación eléctrica → centro de datos.

Una interrupción o retraso en cualquiera de estos componentes puede afectar la disponibilidad energética del conjunto.

Un gasoducto de 28 kilómetros se convierte en una pieza crítica

La dimensión física del Green Chile Project es relativamente pequeña cuando se compara con los grandes sistemas interestatales de transporte de gas de Estados Unidos.

Pero su importancia no depende únicamente de su longitud.

El proyecto conectaría infraestructura existente con el punto de entrega destinado a Green Chile Ventures. La documentación regulatoria establece una capacidad de hasta 400.000 dekatherms diarios para abastecer la generación eléctrica asociada al nuevo campus de inteligencia artificial.

Eso convierte un lateral de menos de 30 kilómetros en una infraestructura crítica para un desarrollo digital de enorme escala.

El caso permite observar un cambio relevante para la industria del gas natural. El crecimiento de la demanda estadounidense ya no depende exclusivamente de sectores tradicionales como generación eléctrica convencional, calefacción, industria, petroquímica o exportaciones de GNL.

Los centros de datos comienzan a incorporar una nueva fuente potencial de consumo.

La diferencia está en la concentración. Un gran campus puede requerir enormes cantidades de electricidad en una ubicación específica, obligando a desarrollar infraestructura capaz de entregar energía —o el combustible necesario para producirla— precisamente allí.

Los permisos se convierten en otro cuello de botella

El problema de Green Chile tampoco es una limitación geológica. El gas existe y la infraestructura de transporte regional también.

El desafío está en construir la conexión necesaria. El proyecto ha atravesado un proceso regulatorio que incluye cuestiones relacionadas con derechos de paso, autorizaciones y evaluación ambiental. La documentación federal identifica, entre los asuntos planteados durante la revisión, permisos de ubicación y servidumbres, calidad del aire, recursos hídricos, vida silvestre y efectos acumulativos.

La situación muestra que acelerar la construcción de centros de datos no significa necesariamente que todas las infraestructuras que los alimentan puedan desarrollarse con la misma velocidad.

Un centro de datos, una planta eléctrica y un gasoducto pertenecen a sistemas regulatorios y constructivos diferentes.

Cada uno tiene cronogramas, permisos, cadenas de suministro y procesos de aprobación propios. La consecuencia es importante: la velocidad final de un megaproyecto puede quedar determinada por el componente que tarde más en estar disponible.

La infraestructura física puede marcar el ritmo de la inteligencia artificial

Project Jupiter permite observar una cuestión que probablemente adquirirá mayor importancia a medida que aumente la capacidad informática instalada en Estados Unidos.

El crecimiento de la inteligencia artificial no es únicamente un problema de semiconductores.

También es un problema energético. Los nuevos centros de datos requieren generación, transmisión, transformadores, subestaciones, almacenamiento y, dependiendo de la arquitectura seleccionada, infraestructura de suministro de combustible.

En instalaciones que buscan generación detrás del medidor, evitar una larga espera por nuevas conexiones a la red puede resolver un cuello de botella y crear otro. Una planta propia necesita combustible disponible de forma confiable, y cuando ese combustible es gas natural aparece la necesidad de capacidad de transporte.

El caso de Nuevo México resulta especialmente ilustrativo porque Oracle continúa avanzando con Project Jupiter. La compañía informó a finales de julio que la construcción seguía generando actividad económica y empleo en el estado, pero también señaló que determinadas proyecciones y compromisos del proyecto dependen de que el permiso atmosférico y el gasoducto sean aprobados según lo previsto.

Por tanto, no sería correcto afirmar que el megaproyecto completo está detenido.

Lo que existe es un retraso en una infraestructura energética relevante que puede ejercer presión sobre su cronograma.

El gas natural encuentra una nueva fuente de demanda

El fenómeno supera a Project Jupiter. El crecimiento de centros de datos está modificando la discusión sobre cómo suministrar grandes bloques de potencia con rapidez y confiabilidad. Algunas instalaciones continuarán dependiendo principalmente de la red; otras combinarán diferentes fuentes; y determinados proyectos están desarrollando generación dedicada.

Cuando esa generación utiliza gas natural, las compañías midstream pasan a ocupar una posición inesperadamente cercana al crecimiento de la inteligencia artificial.

Ya no se trata únicamente de llevar gas hacia centrales eléctricas tradicionales. La infraestructura puede terminar abasteciendo instalaciones energéticas construidas específicamente para grandes campus informáticos.

Esto abre oportunidades para gasoductos, compresión, medición y otras infraestructuras asociadas, pero también introduce una condición: la capacidad debe estar disponible exactamente donde se concentra la nueva demanda.

Un sistema gasífero puede disponer de abundante capacidad agregada y aun así existir un cuello de botella local si falta la conexión final necesaria para abastecer un proyecto.

Green Chile representa precisamente ese último tramo.

La carrera de la IA también se decidirá fuera de los centros de datos

Project Jupiter pone en perspectiva la relación entre infraestructura digital e infraestructura energética.

Oracle puede instalar hasta 2,45 GW de celdas de combustible. Bloom Energy puede suministrar la tecnología de generación. Los servidores pueden ocupar progresivamente el campus. Pero ninguno de esos elementos elimina la necesidad de entregar energía de manera continua.

El retraso del Green Chile Project demuestra que un gasoducto relativamente corto puede adquirir una importancia desproporcionada cuando se convierte en el vínculo entre combustible y generación.

La lección para el sector energético es relevante. La expansión de la inteligencia artificial está creando oportunidades que van mucho más allá de fabricantes de semiconductores y desarrolladores de centros de datos. Gasoductos, generación eléctrica, redes, almacenamiento y sistemas auxiliares comienzan a formar parte de la infraestructura que determinará dónde y a qué velocidad puede instalarse nueva capacidad informática.

Project Jupiter puede movilizar hasta US$165.000 millones, pero una cifra de inversión extraordinaria no elimina las restricciones físicas.

En última instancia, la inteligencia artificial sigue necesitando electrones. Y producir esos electrones a la escala que requieren los nuevos centros de datos significa construir, conectar y autorizar una infraestructura energética igualmente extraordinaria.

Fuentes: Oil Price

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.