Estados Unidos y Venezuela mantienen conversaciones sobre una posible participación estadounidense en importantes yacimientos petroleros venezolanos, con una fórmula que podría incluir el arrendamiento de varios campos durante un periodo de hasta 100 años, según información publicada por Bloomberg.
Las negociaciones siguen abiertas y sus condiciones podrían cambiar, de concretarse, el acuerdo daría a Washington una presencia de largo plazo sobre activos vinculados con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y abriría más espacio para compañías estadounidenses dentro del sector energético venezolano.
EE.UU. estudia un arrendamiento de 100 años en Venezuela
De acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg, representantes de ambos países analizan diferentes mecanismos para estructurar la participación de Estados Unidos en los yacimientos petroleros de Venezuela.
Entre las alternativas discutidas aparece un posible arrendamiento de 100 años sobre varios campos, el alcance definitivo del acuerdo todavía no está cerrado y las conversaciones continúan.
Por su parte, Axios informó que las negociaciones abarcarían participaciones en más de una docena de campos petroleros que se encuentran actualmente en producción.
Este punto resulta relevante porque el eventual acuerdo no implicaría necesariamente el acceso estadounidense a todas las reservas probadas venezolanas. El foco estaría puesto en activos petroleros concretos capaces de contribuir a la producción y ampliar las reservas bajo participación estadounidense.
Las reservas petroleras de Venezuela ganan peso estratégico
Venezuela concentra cerca de 300.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, sin embargo, disponer de enormes volúmenes bajo tierra no equivale a contar inmediatamente con la misma cantidad de crudo disponible para el mercado.
Durante años, la industria petrolera venezolana ha operado por debajo de sus niveles históricos debido al deterioro de infraestructura, restricciones financieras y dificultades para mantener inversiones sostenidas en exploración, producción y recuperación de campos.
En este escenario, una mayor presencia de empresas estadounidenses podría dirigir capital y capacidad técnica hacia campos actualmente productivos. La posible operación tendría así un componente claramente upstream, relacionado con la explotación y desarrollo de los yacimientos.
Washington busca ampliar su acceso al petróleo venezolano
Además, las conversaciones forman parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos hacia el sector petrolero de Venezuela. Washington ha flexibilizado sanciones para permitir el regreso de empresas y contratistas estadounidenses al país.
La Administración de Donald Trump busca aumentar el acceso estadounidense al crudo venezolano y reforzar su influencia sobre la comercialización de estos recursos energéticos.
La participación en campos petroleros también podría aumentar las reservas de petróleo vinculadas a Estados Unidos. Según Axios, el planteamiento analizado tendría capacidad para elevarlas sustancialmente y podría llegar a más que duplicarlas dependiendo de los activos finalmente incorporados.
El mercado petrolero aumenta la importancia del acuerdo
A su vez, las negociaciones se desarrollan en un contexto de volatilidad internacional del petróleo, las tensiones en Oriente Medio y las dificultades para el transporte comercial a través del estrecho de Ormuz han incrementado la atención sobre fuentes alternativas de suministro.
Venezuela adquiere especial importancia dentro de ese escenario debido al tamaño de sus reservas y a su proximidad geográfica con el mercado estadounidense.
Una recuperación sostenida de la producción venezolana podría añadir barriles al mercado y modificar los flujos regionales de crudo. Para conseguirlo sería necesario recuperar infraestructura y mantener inversiones capaces de elevar la capacidad de los campos petroleros.
El acuerdo petrolero todavía está en negociación
Asimismo, cualquier participación de Estados Unidos en los yacimientos petroleros venezolanos dependerá de los términos finales que alcancen ambos gobiernos.
La Casa Blanca declinó comentar sobre las conversaciones citadas por Bloomberg mientras las autoridades venezolanas tampoco ofrecieron inicialmente detalles sobre el posible arrendamiento.
Por ahora, el elemento central es que Washington y Caracas estudian una fórmula de largo plazo para determinados activos petroleros. Un eventual arrendamiento de 100 años convertiría esos campos en piezas estratégicas de la relación energética entre Estados Unidos y Venezuela y podría acelerar la entrada de compañías estadounidenses en la producción de crudo del país.
Fuente: World Oil
Foto: Shutterstock