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Centros de datos en Patagonia impulsan nueva demanda energética

Los centros de datos en Patagonia ganan atractivo por el gas de Vaca Muerta, las energías renovables y la creciente demanda eléctrica vinculada con la IA.
Centros de datos en Patagonia impulsados por Vaca Muerta y energía renovable

Los centros de datos en Patagonia comienzan a perfilarse como una nueva fuente de demanda energética para Argentina. El acceso al gas de Vaca Muerta, los recursos hidroeléctricos, eólicos y solares, junto con las bajas temperaturas del sur del país, están despertando el interés de desarrolladores que evalúan instalaciones de cientos e incluso miles de megavatios. Sin embargo, transformar ese potencial en infraestructura digital requerirá inversiones significativas en generación, transmisión y conectividad.

La expansión global de la inteligencia artificial está modificando rápidamente la relación entre la industria tecnológica y el sector energético. Los grandes centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad de manera continua y, ante esta realidad, disponer de energía abundante se ha convertido en uno de los principales criterios para decidir dónde instalar nueva capacidad computacional.

Argentina podría incorporarse a esa competencia internacional gracias a una combinación poco habitual de recursos. Patagonia reúne disponibilidad de gas natural, generación hidroeléctrica, algunos de los mejores recursos eólicos del país, potencial solar, extensiones de terreno y temperaturas que pueden contribuir a reducir los requerimientos energéticos asociados con la refrigeración de los servidores.

Ese conjunto de condiciones está colocando a provincias como Neuquén y Chubut en el radar de desarrolladores e inversionistas internacionales.

Centros de datos en Patagonia ponen a Vaca Muerta en el mapa digital

Uno de los proyectos que mejor refleja esta convergencia entre energía y tecnología se encuentra en Neuquén. Pampa Energía analiza la posibilidad de desarrollar un centro de datos próximo a su central térmica Loma de la Lata, con una demanda que podría alcanzar 500 MW y acceso a energía asociada con Vaca Muerta, una de las mayores formaciones de shale del mundo. La empresa comenzó a estudiar la oportunidad después de recibir consultas relacionadas con este tipo de instalaciones a comienzos de 2026.

El tamaño potencial del proyecto permite dimensionar el nuevo desafío energético. Los interesados estarían considerando comenzar con una instalación piloto de aproximadamente 20 a 40 MW antes de avanzar hacia capacidades superiores. Pampa Energía estima que solamente la infraestructura eléctrica necesaria para soportar una demanda de 500 MW podría representar una inversión cercana a US$900 millones.

Esto convierte al desarrollo de centros de datos en algo más que una oportunidad para el sector tecnológico. Una instalación de esta escala requiere disponibilidad energética permanente, capacidad de transmisión, redundancia, infraestructura de respaldo y condiciones suficientes para garantizar continuidad operativa.

Vaca Muerta podría desempeñar así un papel diferente dentro de la transformación energética argentina: además de abastecer hogares, industrias, centrales eléctricas y exportaciones de gas, sus recursos podrían contribuir a soportar una nueva infraestructura digital intensiva en energía. La producción de Vaca Muerta ya supera el 50% del petróleo y gas nacional de Argentina, lo que refleja el peso estructural que ha adquirido la formación dentro del sistema energético del país.

¿Por qué Patagonia resulta atractiva para los centros de datos?

La disponibilidad de electricidad es uno de los principales factores que determinan la ubicación de los grandes centros de procesamiento de información, pero no es el único.

Neuquén combina acceso al gas natural de Vaca Muerta con generación hidroeléctrica y un clima frío que podría reducir los costos asociados con la refrigeración de equipos. Esta combinación representa una ventaja potencial para instalaciones que necesitan operar continuamente y controlar grandes cargas térmicas.

La posibilidad de integrar diferentes fuentes de generación también abre la puerta a configuraciones energéticas híbridas. El gas puede proporcionar generación firme, mientras que la hidroelectricidad, la energía eólica y la solar pueden aumentar la participación de fuentes renovables dentro del suministro.

Pero la disponibilidad teórica de recursos no equivale automáticamente a disponer de energía utilizable por un centro de datos.

Para instalar cientos de megavatios es necesario desarrollar subestaciones, líneas eléctricas, sistemas de transformación, redundancias y conexiones capaces de suministrar grandes cargas con elevados niveles de confiabilidad. Esta presión sobre la infraestructura energética para centros de datos ya está generando inversiones multimillonarias en otros mercados. Precisamente, electricidad y conectividad aparecen entre los principales desafíos que Patagonia deberá resolver para convertir el interés actual en proyectos operativos.

Proyectos multimillonarios elevan la escala de la oportunidad

El interés no está limitado a Neuquén. En Chubut, la compañía polaca Green Capital plantea un desarrollo cuya primera fase podría alcanzar 300 MW, con una inversión estimada de US$3.000 millones. La propuesta contempla una expansión considerablemente mayor: eventualmente podría llegar hasta 3.000 MW.

El concepto energético también resulta relevante. La compañía está arrendando aproximadamente 1.298 km² al sur de Trelew para desarrollar instalaciones eólicas y solares destinadas a alimentar el proyecto sin depender de la red eléctrica nacional. Sin embargo, la iniciativa todavía necesita inversionistas y prevé solicitar acceso a un régimen de incentivos en 2027.

Por su magnitud, una eventual capacidad de 3 GW modificaría sustancialmente la escala energética asociada con la infraestructura digital en Argentina. Pero también evidencia por qué debe distinguirse entre capacidad anunciada, proyecto en desarrollo y capacidad efectivamente construida. Por ahora, muchas de estas iniciativas permanecen en etapas tempranas.

OpenAI ya había puesto a Argentina bajo la mirada de la IA

El interés internacional por Argentina como destino para infraestructura digital adquirió mayor visibilidad después del anuncio realizado en 2025 por OpenAI y la compañía local Sur Energy.

La iniciativa contempla un centro de datos alimentado con energía limpia, una inversión potencial de hasta US$25.000 millones y una capacidad de hasta 500 MW. Paralelamente, las autoridades argentinas han planteado desarrollar una segunda estación de aterrizaje de cable de fibra óptica para mejorar la conectividad de Patagonia.

El proyecto todavía no debe interpretarse como una instalación definitivamente asegurada. Según la información recogida por Reuters, Sur Energy continuaba trabajando con Neuquén en la identificación de una ubicación y el contrato definitivo con OpenAI seguía pendiente.

La relevancia del anuncio, sin embargo, trasciende a una sola compañía: evidencia cómo la disponibilidad de energía está entrando directamente en las decisiones de expansión de la infraestructura global de inteligencia artificial. Esta tendencia también está elevando rápidamente el consumo eléctrico de los centros de datos, especialmente a medida que aumenta la infraestructura destinada a inteligencia artificial.

Argentina busca competir por la infraestructura de la inteligencia artificial

Actualmente, los centros de datos argentinos son relativamente pequeños y se concentran principalmente en Buenos Aires, mientras otros países sudamericanos avanzan con instalaciones de mayor escala. Chile cuenta con un megaproyecto de Amazon en desarrollo, Google construye infraestructura en Uruguay y Paraguay también ha presentado iniciativas para ampliar su capacidad.

Argentina intenta modificar esa posición mediante sus recursos energéticos y un entorno de inversión que ha cambiado durante los últimos años.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado durante el gobierno de Javier Milei, ofrece beneficios fiscales y estabilidad regulatoria para grandes proyectos. Estas condiciones ya han atraído inversiones hacia sectores como hidrocarburos y minería y podrían convertirse en otro elemento de competencia para la infraestructura digital.

No obstante, los inversionistas también observan la evolución política y regulatoria del país, incluyendo las elecciones presidenciales previstas para 2027 y posibles nuevos esquemas de incentivos.

La energía puede ser la ventaja, pero la infraestructura decidirá

El verdadero desafío para Argentina será convertir su abundancia de recursos en energía disponible, confiable y competitiva exactamente donde la necesitan los centros de datos. Vaca Muerta ofrece una enorme base de gas natural. Patagonia posee recursos hidroeléctricos y renovables de gran escala. El clima proporciona ventajas para refrigeración y existen extensiones territoriales capaces de albergar grandes instalaciones. Pero los proyectos necesitan además redes eléctricas, fibra óptica, redundancia, inversiones y certidumbre suficiente para operar durante décadas.

Por ello, la llegada de los centros de datos en Patagonia podría crear una relación inédita entre la expansión de la inteligencia artificial y el desarrollo energético argentino. Si los proyectos actualmente evaluados avanzan hacia decisiones finales de inversión, el crecimiento de la IA podría generar una nueva demanda de electricidad de gran escala en el país. Y en ese escenario, Vaca Muerta dejaría de estar vinculada únicamente con la expansión petrolera y gasífera para convertirse también en una posible plataforma energética de la economía digital sudamericana.

Fuente: Reuters

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Autor Verificado

Ingeniero Mecánico con más de 30 años de experiencia en inspección y gestión. Actualmente, es Director de Operaciones de INSPENET.