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La empresa Bunker One ha completado el primer suministro de bioetanol a un portacontenedores de gran escala en América Latina. La histórica maniobra se llevó a cabo en el puerto de Santos, en Brasil, donde se entregaron 500.000 litros de etanol anhidro al buque CMA CGM IRON. Este navío, perteneciente a la firma CMA CGM, posee una capacidad de 13.000 TEU y está equipado con un motor trifuel certificado que le permite operar con biocombustibles marinos de manera segura.
El primer suministro de bioetanol en el puerto de Santos
Este acontecimiento registra la evolución de los biocombustibles marinos desde una fase conceptual hacia una solución comercial aplicable de forma inmediata. El combustible empleado fue provisto por Copersucar, uno de los mayores productores mundiales de azúcar y etanol, mientras que Bunker One gestionó la distribución mediante su barcaza especializada DONA ISA. De este modo, se consolida una cadena de valor con capacidades para conectar la vasta capacidad agrícola brasileña con las demandas operativas de la navegación de alta mar.
El manejo de combustibles de bajo punto de inflamación plantea exigencias logísticas complejas que difieren sustancialmente de los protocolos aplicados a los carburantes tradicionales. Por esta razón, la barcaza DONA ISA requirió un proceso exhaustivo de adecuación técnica y acondicionamiento de sus tanques de carga antes de iniciar la maniobra. Así mismo, la tripulación de la embarcación junto con el personal técnico terrestre completaron un riguroso programa de capacitación teórica y práctica enfocado en la prevención de riesgos operativos.
La planificación de esta maniobra requirió la integración de directrices internacionales rigurosas para garantizar la seguridad durante la transferencia del fluido. Bunker One integró la lista de verificación de la Asociación Internacional de Puertos y Muelles para operaciones con combustibles de bajo punto de inflamación y diseñó un plan de respuesta ante contingencias específicas. Este protocolo coordinó las acciones entre los equipos de seguridad portuaria, el personal de transferencia y la tripulación del buque receptor.
A través de esta iniciativa, Brasil reafirma su posición competitiva dentro de la transición hacia una economía de bajas emisiones. La madurez de la industria de etanol en este territorio facilita una cadena de suministro escalable que puede satisfacer las necesidades de las flotas internacionales. El éxito de esta maniobra establece los cimientos logísticos indispensables para que los combustibles renovables locales se consoliden en la matriz energética de la navegación comercial global.
Fuente y foto: Bunker One