La mina de oro y plata Blackwater, propiedad de Artemis Gold, ha iniciado las obras principales de su segunda fase de expansión en el interior de Columbia Británica, Canadá, apenas 15 meses después de comenzar su producción inicial.
La Fase 2, valorada en aproximadamente US$1.440 millones, representa una ampliación significativa de una operación que fue concebida desde el comienzo como un desarrollo en tres etapas. La primera fase requirió una inversión cercana a US$1.000 millones y comenzó su construcción en 2023.
La rápida transición hacia la segunda etapa responde en buena medida a la evolución de la economía del proyecto y al fuerte incremento experimentado por el precio del oro durante el periodo de construcción y los primeros meses de producción.
El precio del oro acelera la expansión
Blackwater produjo aproximadamente 193.000 onzas de oro durante 2025, su primer año de producción. Sin embargo, la evolución del mercado modificó sustancialmente las condiciones bajo las cuales se había diseñado la operación inicial.
Durante los 22 meses de construcción de la Fase 1, el precio del oro aumentó aproximadamente un 44 %. Posteriormente, desde la obtención del primer oro en enero de 2025, el metal registró otra fuerte revalorización, llegando a alcanzar aproximadamente US$4.434 por onza durante la jornada citada en el informe.
Esta evolución mejoró las perspectivas económicas de ampliar la capacidad productiva de Blackwater y llevó a Artemis a aprobar la Fase 2 a finales de 2025, antes incluso de completar un año completo de producción.
El caso muestra cómo la economía de una operación minera puede cambiar rápidamente cuando el precio del producto supera los supuestos utilizados durante la etapa de desarrollo.
Una ampliación de US$1.440 millones
La construcción alcanzará progresivamente una intensidad elevada durante los próximos seis a nueve meses. Artemis prevé que la fuerza laboral de construcción llegue a aproximadamente 1.500 trabajadores durante el periodo de máxima actividad.
La finalización de la expansión está prevista para 2028, momento en el que la operación ampliada podría alcanzar una plantilla permanente cercana a 1.200 trabajadores.
Desde el punto de vista de ingeniería, la segunda fase no constituye simplemente una ampliación administrativa de la mina. Implica aumentar la capacidad de infraestructura y procesamiento de una operación que ya se encuentra en producción, lo que introduce desafíos adicionales de planificación, interfaces y continuidad operativa.
El procesamiento condiciona la capacidad minera
Uno de los elementos más importantes para comprender una expansión minera como Blackwater es la relación entre extracción y procesamiento.
Incrementar la capacidad de producción de una mina no depende exclusivamente de extraer más mineral. La planta debe disponer de capacidad suficiente para triturar, moler, clasificar y procesar el material procedente del tajo.
En una operación de oro, la sección de molienda constituye uno de los principales puntos de consumo energético y capacidad de procesamiento. El tamaño del circuito y sus condiciones de operación determinan en gran medida cuánto mineral puede atravesar la planta durante un periodo determinado.
Una nueva fuente económica para la región
Blackwater está situada aproximadamente 160 kilómetros al suroeste de Prince George, mientras que Vanderhoof, la comunidad más cercana, se encuentra a unos 110 kilómetros al norte de la mina.
La actividad minera comenzó a desarrollarse en un momento especialmente complejo para la economía forestal regional. En 2024, el cierre de un aserradero de Canfor en Vanderhoof provocó la pérdida de aproximadamente 260 empleos directos.
La minería no ha sustituido directamente esos puestos de trabajo forestales, pero la actividad asociada a Blackwater ha contribuido a amortiguar parte del impacto económico.
FUENTE y FOTO: https://financialpost.com/