Alaska LNG afronta una nueva etapa de incertidumbre después de que los legisladores estatales aplazaran la votación de una modificación tributaria necesaria para avanzar con el gasoducto y la terminal de exportación. La situación añade presión sobre una iniciativa valorada en unos 50.000 millones de dólares que busca llevar gas natural de Alaska hacia los mercados asiáticos y ampliar el suministro disponible para el consumo interno. El gobernador Mike Dunleavy considera que la falta de una decisión puede afectar la confianza de posibles inversores y socios mientras Glenfarne trabaja para asegurar los contratos comerciales y la financiación que permitan desarrollar la infraestructura.
Alaska LNG enfrenta un nuevo bloqueo legislativo
El proyecto, valorado en unos 50.000 millones de dólares, enfrenta un nuevo obstáculo después de que la legislatura estatal no retomara sus sesiones para votar una modificación tributaria considerada necesaria para promover la infraestructura.
Ante la decisión, el gobernador de Alaska, Mike Dunleavy, manifestó su profunda decepción y advirtió que el retraso podría enviar una «señal negativa» a inversores y posibles socios del proyecto.
Según la información disponible, los legisladores argumentaron que la propuesta carecía del respaldo suficiente para avanzar. Dunleavy busca ahora que vuelvan a reunirse el 20 de agosto para someter la medida a votación.
Además, el gobernador vinculó el desarrollo del proyecto con las necesidades energéticas internas del estado. A su juicio, Alaska enfrenta problemas crecientes para disponer de gas natural asequible y confiable, por lo que nuevos retrasos podrían elevar los costos y reducir las alternativas de suministro.
Un proyecto de GNL orientado hacia los mercados asiáticos
Por otra parte, Alaska LNG está diseñado para conectar las reservas de gas del norte del estado con una terminal de licuefacción y exportación destinada principalmente al mercado asiático.
La administración Trump ha respaldado el proyecto como una infraestructura capaz de fortalecer la seguridad energética y ampliar el comercio estadounidense con aliados como Japón.
Este componente internacional resulta importante para el desarrollo comercial de la iniciativa, los grandes importadores japoneses JERA y Tokyo Gas ya suscribieron acuerdos preliminares para adquirir en conjunto 2 millones de toneladas métricas de GNL al año.
Asimismo, Glenfarne ha señalado que la situación geopolítica en Oriente Medio ha promovido el interés asiático por disponer de nuevas fuentes de gas natural licuado.
Glenfarne busca asegurar contratos para financiar Alaska LNG
Sin embargo, el desafío legislativo se suma a otra cuestión decisiva conseguir suficientes contratos de compra vinculantes.
El proyecto contempla una capacidad de exportación cercana a 20 millones de toneladas anuales de GNL. Glenfarne busca tener acuerdos vinculantes que cubran alrededor del 80 % de ese volumen antes de asegurar la financiación necesaria.
En marzo, los ejecutivos de la compañía indicaron que habían obtenido compromisos por unos 13 millones de toneladas anuales. Para alcanzar el objetivo comercial previsto todavía necesitaban acuerdos por otros 3 millones de toneladas y convertir los compromisos existentes en contratos vinculantes.
Esta diferencia es relevante porque los compromisos preliminares muestran interés comercial, mientras que los contratos vinculantes aportan mayor certidumbre sobre los ingresos futuros que respaldarían la financiación de una infraestructura de esta escala.
Las exportaciones de GNL están previstas para 2031
A pesar de los retrasos, Glenfarne mantiene un calendario que contempla decisiones finales de inversión entre 2026 y 2027. De avanzar conforme a esa planificación, Alaska LNG podría comenzar sus exportaciones de gas natural licuado en 2031.
Antes deberá resolver varios frentes, además del marco tributario estatal, el proyecto necesita completar sus acuerdos comerciales y avanzar con las autorizaciones finales correspondientes al gasoducto y la terminal de exportación.
Por ello, la discusión en la legislatura de Alaska adquiere una dimensión que supera el ámbito político local. Su resultado puede influir en las condiciones para atraer capital, asegurar compradores y desarrollar una nueva ruta de suministro de GNL entre Estados Unidos y Asia.
Fuente: EnergyNow
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