La exploración internacional de gas de esquisto vuelve al centro de la agenda energética mundial ante el impacto del conflicto en Oriente Medio. Un informe reciente de Wood Mackenzie señala que varios países están acelerando el desarrollo de recursos no convencionales para diversificar el suministro y reducir riesgos geopolíticos.
Argelia lidera la estrategia hacia Europa
En primer lugar, Argelia se posiciona como un actor clave gracias a su cercanía con el mercado europeo y sus amplias reservas de esquisto. El potencial del Silúrico Inferior abre oportunidades para exportaciones mediante infraestructura existente, aunque persisten desafíos operativos en los campos.
Además, compañías como ExxonMobil y Chevron mantienen alianzas de exploración que buscan desbloquear estos recursos.
Por otro lado, Emiratos Árabes Unidos, México, Australia, Turquía e Indonesia están desarrollando estrategias nacionales centradas en la independencia energética.
En Emiratos Árabes Unidos, ADNOC avanza hacia decisiones finales de inversión con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia en 2030. Se prevé una intensa actividad de perforación que podría superar los 300 pozos anuales.
Mientras tanto, México impulsa objetivos de producción de gas de esquisto en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos, reforzando su estrategia energética.
En Australia, el proyecto Beetaloo busca sostener el suministro de GNL y abastecer el mercado interno de la costa este.
Así mismo, Turquía acelera la exploración en las cuencas de Diyarbakır y Tracia mediante asociaciones internacionales, mientras que Indonesia abre oportunidades en la cuenca de Sumatra con el apoyo tecnológico de Estados Unidos.
Del dominio del Pérmico a una nueva expansión global
Durante la última década, la exploración global de esquisto perdió impulso debido a desafíos regulatorios y técnicos. Sin embargo, la cuenca Pérmica en Estados Unidos concentró inversiones por más de 230 mil millones de dólares entre 2012 y 2025, consolidándose como el eje del crecimiento del sector.
Actualmente, el crecimiento en EE. UU. muestra señales de desaceleración, lo que impulsa a las empresas a buscar nuevas oportunidades internacionales.
A diferencia del pasado, las compañías ahora priorizan activos de mayor calidad. Según Wood Mackenzie, el número de proyectos evaluados se redujo de más de 100 a cerca de 20, lo que refleja una estrategia más eficiente.
Las empresas comprenden mejor los riesgos regulatorios y de cadena de suministro.
explicó Robert Clarke, vicepresidente de investigación upstream.
Casos como Vaca Muerta en Argentina y Jafurah en Arabia Saudita demuestran que los proyectos de esquisto fuera de Norteamérica pueden alcanzar escala industrial. Ambos desarrollos podrían superar los 2,5 millones de barriles equivalentes diarios en la próxima década.
No obstante, el éxito depende de marcos fiscales competitivos, regulaciones ágiles y alineación con los objetivos nacionales de seguridad energética.
El nuevo ciclo del gas de esquisto global
Finalmente, el informe destaca el surgimiento de una nueva fase conocida como “esquisto global 2.0”. Este escenario se apoya en avances tecnológicos, menor competencia por capital y una creciente presión por garantizar el suministro energético.
En este contexto, los países que logren integrar políticas energéticas claras con incentivos adecuados atraerán inversión y experiencia internacional.
Fuente: Wood Mackenzie
Foto: generada con IA