El precio del petróleo registró una fuerte subida después de que Estados Unidos e Irán intensificaran sus ataques en torno al estrecho de Ormuz. La escalada elevó el temor a interrupciones en una de las rutas más importantes para el transporte marítimo de crudo, gas y productos refinados.
Durante la jornada, el Brent superó los 79 dólares por barril tras avanzar más de un 5 % durante la semana anterior. Por su parte, el West Texas Intermediate se situó cerca de los 74 dólares mientras los operadores evaluaban el alcance de las nuevas hostilidades.
La reacción del mercado del petróleo responde al riesgo de que los ataques afecten a petroleros, puertos o instalaciones energéticas. Aunque el suministro físico se mantiene relativamente ordenado, cualquier interrupción prolongada podría reducir la oferta disponible y aumentar la presión sobre los precios.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y sirve como paso para una parte relevante del comercio mundial de energía. Por esta ruta circula alrededor de una quinta parte de los suministros internacionales de petróleo y gas natural licuado.
En los últimos días, Irán afirmó que el paso permanecería cerrado hasta nuevo aviso, Estados Unidos rechazó esa versión y sostuvo que sus fuerzas están preparadas para proteger la libertad de navegación comercial.
Al mismo tiempo, el tráfico marítimo mostró una fuerte reducción, sin embargo, una ruta coordinada por Omán seguía disponible para determinadas operaciones. La situación mantiene en alerta a navieras, exportadores y compradores de crudo.
El transporte marítimo representa uno de los principales focos de preocupación, ya que las aseguradoras pueden elevar sus tarifas ante un mayor riesgo de ataques mientras los propietarios de buques pueden retrasar viajes o buscar rutas alternativas.
Durante el fin de semana, Estados Unidos lanzó una nueva serie de operaciones contra sistemas de defensa aérea, estaciones de radar costeras y capacidades iraníes de misiles y drones.
El Comando Central de Estados Unidos indicó que los ataques buscaban reducir la capacidad de Irán para amenazar a los buques internacionales que atraviesan el estrecho de Ormuz.
En respuesta, Irán llevó a cabo ataques con drones y misiles contra aliados estadounidenses en Oriente Medio. Entre los países afectados por la escalada aparecen Bahréin, Kuwait y Qatar según la información difundida durante la jornada.
Además, Kuwait informó de daños en una plataforma de perforación marítima. Este episodio aumentó el temor a que el conflicto alcance instalaciones vinculadas con la producción y exportación de energía.
Saxo Bank explicó que la subida de los precios refleja la inquietud por la seguridad del tránsito de petróleo y otras materias primas a través de Ormuz.
A pesar del aumento de la tensión, la diferencia entre los contratos de corto y largo plazo permanece contenida. Este comportamiento sugiere que el mercado físico todavía no enfrenta una escasez generalizada.
Sin embargo, los operadores han incorporado una prima de riesgo a las cotizaciones. Este recargo responde a la posibilidad de que el conflicto limite la navegación, reduzca los embarques o provoque daños en puertos y centros de producción.
Por ahora, la trayectoria del precio del petróleo dependerá de la duración de los ataques y de la capacidad de los países productores para mantener sus exportaciones.
El impacto de la escalada no se limita al crudo. Saxo Bank advirtió que el mercado de productos refinados ya atravesaba una situación ajustada antes del nuevo aumento de las tensiones.
La prohibición rusa de exportar diésel añadió presión a un mercado con menor disponibilidad. Si el tránsito por Ormuz continúa limitado, los precios del diésel, la gasolina y otros combustibles podrían registrar nuevas subidas.
Este escenario puede trasladarse a los costos del transporte de mercancías y de la actividad industrial. También puede aumentar los gastos de las aerolíneas, las empresas logísticas y los consumidores.
La subida del petróleo suele reflejarse de forma gradual en la inflación. Los efectos dependen del tiempo que dure el aumento y de la capacidad de cada país para absorber o compensar el encarecimiento energético.
La Agencia Internacional de Energía señaló que las hostilidades podrían dificultar los esfuerzos para reconstruir las reservas de petróleo.
Los inventarios sirven como protección frente a caídas inesperadas de la oferta. Una recuperación más lenta reduce el margen de reacción de los gobiernos y las empresas ante nuevas interrupciones.
La AIE también considera que la escalada disminuye las posibilidades de alcanzar una salida diplomática. Un periodo más largo de enfrentamientos podría mantener elevados los precios y limitar la recuperación de las reservas.
Los analistas consideran que el Brent y el WTI podrían seguir subiendo si los ataques afectan de forma directa a petroleros, terminales portuarias o instalaciones de producción.
Waleed Said, analista técnico de GivTrade, explicó que el mercado está valorando el riesgo de interrupciones en Ormuz y en otras rutas de suministro. También indicó que unas negociaciones creíbles y unos flujos marítimos estables podrían reducir con rapidez parte de la prima de riesgo.
Por otro lado, una ampliación de los ataques contra infraestructura energética podría llevar el petróleo hacia niveles más altos. Bloomberg Línea recogió una estimación según la cual el barril podría acercarse a los 100 dólares si el conflicto golpea de forma amplia la producción regional.
No obstante, este escenario dependerá de la intensidad de los enfrentamientos. También influirá la respuesta de los productores del golfo Pérsico y la cantidad de crudo adicional que puedan colocar en el mercado.
La nueva escalada ha reducido las expectativas de una rápida negociación. Irán sostiene que Estados Unidos debe cumplir compromisos previos relacionados con los derechos de tránsito y la normalización de sus exportaciones petroleras.
Washington mantiene que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para el comercio internacional. A su vez, sus fuerzas han reforzado las operaciones destinadas a proteger la navegación.
Mientras las posiciones sigan alejadas, el precio del petróleo continuará expuesto a movimientos bruscos. El mercado observará la frecuencia de los ataques, el volumen de buques que cruza la zona y cualquier señal de diálogo entre ambos gobiernos.
Por ahora, el suministro no muestra una interrupción total. Sin embargo, la incertidumbre en el estrecho de Ormuz mantiene bajo presión al mercado del petróleo y amenaza con elevar los costos del transporte marítimo, los combustibles y la actividad económica mundial.

El gobierno de Sudáfrica presentó un plan para aumentar sus reservas estratégicas de petróleo por primera vez desde la década de 1970. La propuesta contempla almacenar suficiente crudo y combustibles para cubrir 60 días de consumo nacional, mientras que mayoristas e importadores deberán mantener inventarios equivalentes a 21 días de demanda. El proyecto busca fortalecer la capacidad del país para responder a interrupciones en el suministro internacional.
La iniciativa surge en un contexto de mayor dependencia de las importaciones de combustible y después de varios años de reducción de las reservas estatales. El plan también prevé que el Tesoro Nacional y la empresa estatal National Petroleum Co. definan mecanismos para financiar la compra y el mantenimiento de las existencias. La medida coincide con acciones similares impulsadas por otros países africanos para ampliar su infraestructura de almacenamiento y mejorar la seguridad energética.
El tránsito de buques cisterna por el estrecho de Ormuz cayó a su nivel más bajo en cinco semanas tras la nueva escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Datos de seguimiento marítimo muestran que solo unos pocos petroleros cruzaron la ruta durante el fin de semana mientras varios buques dejaron de transmitir su ubicación mediante el sistema AIS por motivos de seguridad.
La reducción del tráfico también alcanzó a los buques metaneros, que evitaron cruzar este corredor estratégico. Empresas de inteligencia marítima detectaron embarcaciones navegando sin identificación visible e incluso posibles operaciones de transferencia de carga entre barcos frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos y Omán. Estas medidas reflejan la preocupación de las navieras ante el aumento de los riesgos para la navegación en la zona.
Los precios del gas natural en Europa registraron una fuerte subida después de que el aumento de las tensiones en el estrecho de Ormuz reavivara la preocupación por el suministro mundial de gas natural licuado (GNL). El contrato de referencia TTF para agosto volvió a superar los 50 euros por MWh, impulsado por el temor a posibles interrupciones en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético.
La incertidumbre aumentó tras la reducción del tráfico marítimo en la zona y las medidas adoptadas por Qatar para reforzar la seguridad de su flota y suspender temporalmente algunas operaciones. El mercado sigue de cerca la capacidad de este país para mantener sus exportaciones de GNL, mientras Europa continúa llenando sus reservas de cara al invierno y compite con Asia por el suministro disponible.
Eni y BMW Group acordaron incorporar el biocombustible diésel HVOlution en sus flotas corporativas que operan en Italia, Alemania y Austria. El programa comenzará con vehículos de BMW en Italia y utilizará HVO 100 % puro, un combustible producido por Enilive a partir de materias primas renovables como aceite de cocina usado y grasas animales. Los vehículos podrán abastecerse en una red de unas 1.700 estaciones de servicio.
Como parte del acuerdo, BMW implementará un sistema para verificar el combustible utilizado en cada repostaje y asegurar la trazabilidad del consumo de HVO en su flota. Además, el fabricante autoriza el uso de este combustible en modelos diésel compatibles comercializados desde finales de 2014. Según Eni, el HVO producido por Enilive en 2025 logró una reducción media del 79,5 % de las emisiones de CO₂ equivalente durante su ciclo de vida frente al diésel convencional.