Tabla de Contenidos
- Las reservas estratégicas de petróleo llegarían a 36 millones de barriles
- Saldanha Bay recuperaría su función de seguridad energética
- La caída de la capacidad de refinación elevó la dependencia exterior
- Las reservas actuales serían insuficientes
- El estrecho de Ormuz eleva el riesgo para Sudáfrica
- África refuerza su capacidad de almacenamiento
Sudáfrica propone cubrir 60 días de demanda con reservas estatales y exigir inventarios mínimos a mayoristas e importadores de combustible.
Sudáfrica estudia ampliar sus reservas estratégicas de petróleo por primera vez en varias décadas con el objetivo de reducir su exposición a interrupciones del suministro internacional.
La propuesta fue presentada en un borrador de política energética abierto a consulta pública. El documento plantea que el Estado mantenga existencias equivalentes a 60 días de consumo nacional mientras que los mayoristas e importadores autorizados deberán conservar inventarios suficientes para 21 días.
De acuerdo con el esquema previsto, el 70 % de las reservas estaría compuesto por petróleo crudo y el 30 % restante por productos refinados como diésel, gasolina o combustible de aviación.
Las reservas estratégicas de petróleo llegarían a 36 millones de barriles
A partir de una demanda estimada de 600.000 barriles diarios, una cobertura de 60 días representaría cerca de 36 millones de barriles.
El volumen implicaría una inversión de miles de millones de dólares y exigiría nuevos mecanismos financieros para adquirir, almacenar y garantizar los inventarios.
Por ello, el Tesoro Nacional y la empresa estatal South African National Petroleum Company deberán preparar instrumentos de financiación para sostener la política.
Así mismo, la propuesta contempla que las reservas puedan liberarse cuando el Gobierno declare una emergencia por interrupciones graves del suministro o por otros eventos considerados catastróficos.
Saldanha Bay recuperaría su función de seguridad energética
Sudáfrica creó sus principales instalaciones de almacenamiento durante la década de 1970 cuando las sanciones internacionales limitaron el acceso del gobierno del apartheid al mercado mundial de petróleo.
En ese periodo se desarrolló el complejo de Saldanha Bay en la costa atlántica con capacidad para almacenar hasta 45 millones de barriles.
La nueva política prevé utilizar instalaciones estatales en Saldanha Bay y Milnerton para gestionar parte de las existencias estratégicas.
Este cambio devolvería a la infraestructura una función central dentro de la seguridad energética del país tras años de reducción de inventarios.
La caída de la capacidad de refinación elevó la dependencia exterior
Durante los últimos años Sudáfrica perdió cerca de la mitad de su capacidad de refinación. Como resultado, el país depende cada vez más de las importaciones de combustibles terminados.
Esa dependencia aumenta la exposición a retrasos marítimos, variaciones de precios y bloqueos en rutas esenciales para el comercio energético.
Además, las normas sobre combustibles bajos en azufre previstas para julio de 2027 exigirán inversiones adicionales en refinerías antiguas. Sin esas mejoras, la necesidad de importar productos refinados podría seguir creciendo.
Las reservas actuales serían insuficientes
Una estimación oficial situó las existencias de crudo del Estado en unos 8 millones de barriles.
El Gobierno también calcula que necesita cerca de 10 millones de barriles para reponer volúmenes vendidos o rotados durante años anteriores.
Entre esas operaciones figura la venta de 10 millones de barriles realizada en 2015 cuando los precios internacionales estaban cerca de mínimos de ocho años. La operación fue declarada ilegal posteriormente.
El estrecho de Ormuz eleva el riesgo para Sudáfrica
La propuesta también responde a la tensión sobre las cadenas marítimas de suministro y a la vulnerabilidad de rutas como el estrecho de Ormuz.
Sudáfrica depende del transporte marítimo para recibir buena parte del crudo y los combustibles que consume. Cualquier interrupción prolongada podría afectar al transporte, la minería, la industria y la generación eléctrica.
Según estimaciones oficiales, cada día sin disponibilidad de combustible podría provocar pérdidas económicas cercanas a 1.000 millones de rands.
África refuerza su capacidad de almacenamiento
Sudáfrica forma parte de una tendencia más amplia en África para aumentar el control público sobre el abastecimiento energético.
Marruecos anunció inversiones para ampliar sus instalaciones de almacenamiento mientras Uganda trabaja en la expansión de una terminal estatal. Ghana también busca procesar más crudo nacional en sus refinerías.
Estas iniciativas reflejan una preocupación común: reducir la dependencia de intermediarios, disponer de inventarios de emergencia y responder con mayor rapidez a crisis internacionales.
Para Sudáfrica, la propuesta representa un giro hacia una política preventiva basada en almacenamiento, regulación y coordinación entre el Estado y el sector privado.
Fuente: Rigzone
Foto: Shutterstock